En ese contexto, defendió la estrategia fiscal adoptada. “Y en esas circunstancias, en vez de poner excusas, hicimos lo que hace un gobierno de izquierda: más justicia tributaria, impuesto mínimo global, que va a recaudar más de 300 millones de dólares; impuesto a las transacciones en el exterior, de los uruguayos que viven en el exterior o de los residentes, que va a generar otro tanto. Con lo cual hubo aumentos de impuestos como no se veían desde 2008, para atender en primer lugar claramente la baja del déficit, que eso después tiene mucho que ver con los intereses de deuda que paga Uruguay. Y luego para las políticas sociales, como decía el presidente Orsi, nunca se va a ver invertido tanto en la niñez y la pobreza infantil como en este período de gobierno”.
Sentirnos de izquierda
Para el dirigente, la identidad política del oficialismo se refleja en medidas concretas. “Y eso nos permite sentirnos de izquierda, que no es un tema menor”.
Entre los logros enumeró políticas dirigidas a la infancia y la educación. “Esa izquierda logró darle en el primer año a 120.000 escolares el bono vuelta a clase, que desde determinados lugares se puede ver como poco, pero desde esos lugares donde se recibe es un tema muy importante. En ese primer período se logró, en este primer año, que los medicamentos estuvieran en los hospitales. Ya hoy esa crítica, esa queja que era nacional, casi no se escucha. En ese período se logró una cantidad de medidas para extender el tiempo extendido y el tiempo completo, que va a llegar ni más ni menos que a 100.000 de los 300.000 escolares. Es decir, un tercio de los escolares va a ir a escuelas de tiempo completo, escuelas de tiempo extendido, priorizando a nuestros niños y niñas que están en contextos vulnerables”.
En materia laboral, afirmó: “En ese mismo período se construyeron 26.000 puestos de trabajo, de los cuales 19.000 son para mujeres. Claro, la noticia es si en B se perdieron 400 puestos de trabajo. Nunca la noticia va a ser: se crearon 26.000 puestos de trabajo. Mucho más si gobierna la izquierda”.
También contrastó la evolución salarial. “Uruguay aumentó el salario real, lo mismo que Lacalle lo aumentó en todo el período. Pero con una diferencia. Lacalle, en su período de gobierno, en los primeros tres años tuvo una pérdida salarial importante. En el caso de los trabajadores públicos, perdieron 45 jornales en tres años. Es como si hubieran ido a trabajar todo el año, pero hubieran perdido dos licencias, o se hubieran pagado dos de las tres licencias. Esto es un golpe duro para cualquier trabajador. Y luego claramente aumentamos las jubilaciones. En el caso de las jubilaciones mínimas, van a tener un crecimiento cercano al 5 %. Y en el caso de las jubilaciones en general, van a tener algo más del 2 %. Con lo cual empieza ese proceso de recuperación”.
Cambios en las políticas públicas
Pereira defendió además los cambios en políticas públicas y contratos heredados. “No hay duda, es un gobierno de izquierda. Luego tenemos cosas para corregir, como cualquier gobierno, como cualquier partido, pero es un abismo lo que pasa hoy en el Uruguay de lo que pasaba en el gobierno de Lacalle, es que vinimos a cambiar las cosas que el gobierno de Lacalle hizo mal, las vinimos a cambiar. Eso no quiere decir ser refundacional o pensar que todo lo que se hizo está mal. Pero aquellas cosas que estaban mal, las cambiamos de raíz. Por ejemplo, estaba mal el plan Neptuno. Como conversamos un millón de veces con los científicos, con los especialistas, con los académicos, con los ambientalistas, negociamos con las empresas y volvimos a Casupá, al fortalecimiento de Aguas Corrientes, a la represa del Solís, para darle agua potable a muchos balnearios de la Costa de Oro. Eso es un cambio profundo. No puede ser que fuera grave antes de que el Frente Amplio lo modificara y deje de ser importante después de que se modifica. Y luego, con Cardama, encontramos una garantía trucha, encontramos otra que no se podía cumplir, encontramos una serie de informes que nos daban cuenta de que esas patrulleras no iban a llegar y rescindimos el contrato y vamos a ir a un juicio en el Uruguay para efectivamente recuperar lo máximo posible de algo que claramente se transformó, por lo menos en apariencia, y no se puede joder al Estado uruguayo sin que haya consecuencias”.
Embed - #2 Legítima Mañana | Un año de Orsi: ¿Rumbo claro o falta audacia?