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“Las autoridades tienen que decir con mucha mayor claridad que los comunicados que está sacando la OSE o el Ministerio de Salud Pública, exactamente las condiciones del agua. El agua es potable o no es potable, no hay margen para ambigüedades. Han sacado conceptos de agua segura, que no está definido desde el punto de vista técnico”, cuestionó Federico Kreimerman, presidente del sindicato de funcionarios (FFOSE).
“El agua potable significa determinados parámetros de contenido de sal, de trihalometanos, que es una cosa que queremos saber cuánto hay porque afecta la salud, además del sodio”, reclamó.
“Además del tema de la sal (sodio) se está removiendo agua del fondo de los ríos, eso produce más materia orgánica y a eso se le agrega cloro. El efecto de combinar materia orgánica y cloro produce varias cosas, entre ellas los trihalometanos. La gente tiene que saber eso”, agregó Kreimerman.
“También deben informar a la población el escenario. Todos nos preguntan cuánto va a demorar esta situación. Las autoridades tienen que ser claras. Así como no pueden sorprenderse porque llevamos meses en esta situación, Inumet lo advirtió a su debido tiempo, creo que hubo un manejo improvisado de jugársela a que lloviera, que ha llevado a esta situación donde se le informa a la población casi sobre el hecho consumado. No avisan con tiempo. Nadie toma previsiones, te avisan cuando el agua ya va a salir salada”, apuntó el dirigente sindical.
Además Kreimerman, pidió rebajas en la tarifa: “no se puede cobrar lo mismo si el agua es de peor calidad”. “Nos parece un disparate que se diga que se recomienda tomar agua embotellada. ¿Qué pasa si no me es posible consumir agua embotellada?”, se preguntó.
Por último, desde FFOSE pidieron que se suspenda el proceso licitatorio por el proyecto Neptuno-Arazatí porque “no aportaría a la crisis que hoy estamos viviendo”. Kreimermann expresó que, “de no corregir la pésima gestión”, las autoridades “deberían renunciar”.