Cada 2 de abril, el mundo se viste de azul para conmemorar el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo. La fecha es una oportunidad para reflexionar sobre la inclusión y los derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). En Uruguay, la realidad de quienes viven con autismo y sus familias enfrenta dificultades que requieren el compromiso de toda la sociedad.
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El autismo no es una enfermedad, sino una condición que impacta en la forma en que una persona percibe el mundo y se comunica con los demás. Se manifiesta de diversas maneras y con diferentes niveles de apoyo, lo que hace que cada caso sea único. Sin embargo, a pesar de los avances en la concientización, aún persisten mitos y barreras que dificultan la inclusión plena de las personas con TEA en ámbitos como la educación, el empleo y la vida social.
¿Cómo se acompaña a las personas con TEA en Uruguay?
Desde el Estado, existen programas de apoyo como los brindados por el Banco de Previsión Social (BPS), que ofrece atención especializada a quienes, además del TEA, presentan enfermedades raras o errores innatos del metabolismo. La Unidad de Atención Ambulatoria del Crenadecer proporciona diagnóstico, tratamiento y seguimiento a niños, adolescentes y adultos, así como apoyo a sus familias.
Asimismo, el BPS facilita el acceso a traslados, alojamiento y alimentación para personas del interior del país que necesitan atención especializada. También dispone de Ayudas Extraordinarias (AYEX) que cubren tratamientos esenciales como psicomotricidad, fonoaudiología, psicología y terapia ocupacional.
A pesar de estos avances, las familias de personas con autismo enfrentan múltiples dificultades, desde el acceso a un diagnóstico temprano hasta la integración en el sistema educativo y laboral. Muchas veces, la falta de formación y de recursos en centros educativos o de salud genera obstáculos en la vida cotidiana de quienes tienen TEA y sus cuidadores. La falta de oportunidades laborales es otra deuda pendiente que impide que muchas personas con autismo desarrollen su máximo potencial y alcancen su autonomía.
Un llamado a la acción
La sensibilización sobre el autismo no debe limitarse al 2 de abril. Es un compromiso diario que nos interpela a todos: docentes, profesionales de la salud, empresarios, vecinos y la sociedad en su conjunto. La verdadera inclusión comienza con el reconocimiento de la diversidad y la eliminación de prejuicios.
Encender una luz azul en este día es un gesto simbólico, pero lo realmente transformador es informarnos, apoyar a las familias y exigir políticas públicas que garanticen una sociedad más equitativa. Porque el autismo no es un mundo aparte, sino una forma distinta de habitar el mundo que todos compartimos.