El religioso uruguayo enfrenta cargos por violación sexual, violación en estado de inconsciencia y abuso sexual con agravantes.
La Comunidad Boliviana de Sobrevivientes de Abuso Clerical expresó que apoyará las gestiones para la extradición inmediata. “Este es un paso clave para que las víctimas, hoy adultos, puedan acceder a verdad y justicia después de casi dos décadas”, señalaron en un comunicado. Además, desde la asociación van a "exigir que se dé la pena máxima, una pena ejemplificadora”, aseveraron en la misiva.
De acuerdo con los testimonios recogidos por la Justicia boliviana, las autoridades eclesiásticas estaban al tanto de los hechos. Sin embargo, mientras avanzaba la investigación, el acusado huyó y se mantuvo prófugo durante casi dos décadas.
Responsabilidad y complicidad institucional
“Estamos hablando de un depredador serial, no es un delito común, es un delito grave”, señalaron representantes de la organización de víctimas, quienes además reclamaron que se amplíe la investigación para establecer responsabilidades institucionales.
Tras las denuncias en su contra, el exsacredote salteño huyó a su ciudad natal, donde aún se lo estimaba con orgullo por su carrera sacerdotal, Incluso, su familia narraba las historias del ex cura en Bolivia que atravesaba la selva boliviana en moto para llevar la palabra de Dios a los niños más alejados de la ciudad, comenta un artículo de CAMBIO.
Cuando se conoció la denuncia que lo implicaba, el medio local habló con el entonces Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, quien señaló que el caso estaba archivado por decisión de Mons. Daniel Gil Zorrilla. Pero era mentira.