Los trabajos se extendieron durante varias noches y los delincuentes aprovecharon que la joyería permanecía cerrada durante el fin de semana. Las intensas lluvias también habrían contribuido a ocultar el ruido de los golpes.
Sin embargo, los movimientos no pasaron completamente inadvertidos. Algunos vecinos aseguraron haber escuchado ruidos durante varias noches. El primer episodio ocurrió el viernes, cerca de la medianoche, aunque en ese momento no detectaron nada extraño.
La situación llamó más la atención el sábado por la noche, cuando volvieron a escucharse golpes. Los vecinos notaron entonces que los ruidos parecían coincidir con el paso de automóviles que circulaban lentamente por la cuadra con música a alto volumen.
Los porteros de un edificio cercano también escucharon los sonidos y se sorprendieron porque no había obras previstas para esos días. Cuando intentaron acercarse al local vacío, encontraron a varios hombres en el exterior que llevaban máscaras de Halloween.
En la esquina de 21 de Setiembre y José Ellauri había otro individuo disfrazado que intentó distraerlos y asustarlos para que se alejaran. Uno de los testigos lo describió como un hombre que utilizaba constantemente el celular, se movía nerviosamente y tenía acento extranjero.
Como desde afuera no se observaban daños y el candado parecía estar en buenas condiciones, los vecinos no sospecharon que se estuviera preparando un robo.
La situación cambió el domingo, cuando por tercera noche consecutiva volvieron a escucharse golpes. Un sereno que pasó por el lugar advirtió que dentro del antiguo local había restos de escombros, algo que no había observado en las recorridas anteriores, por lo que decidió llamar al 911.
Cuando llegaron los efectivos policiales, los delincuentes ya habían escapado. Los investigadores presumen que abandonaron el lugar después de que el hombre que cumplía funciones de campana advirtiera que podían ser descubiertos.
Al ingresar al local, los policías constataron que el candado no era el original y encontraron un bolso con herramientas y una maceta, elementos que fueron relevados por Policía Científica en busca de rastros que permitan identificar a los responsables.
La investigación quedó a cargo de efectivos de la Zona Operacional II, que analizan las cámaras de seguridad de la zona para reconstruir los movimientos del grupo, identificar a sus integrantes y determinar la ruta de escape.