Plan estratégico
Ante ese escenario, “el nuevo plan estratégico propone ampliar la actividad del Correo hacia toda la cadena logística”, agregó. Y precisó que “la visión ya no se limita a la entrega final de productos, sino que incorpora servicios como recepción de mercadería, almacenamiento, armado de pedidos, preparación de paquetes, administración de stock y distribución”.
Según explicó, “el objetivo es que el Correo participe desde el inicio de los procesos logísticos de organismos públicos y clientes privados, convirtiéndose en un socio estratégico y no únicamente en el encargado de la entrega final”.
Uno de los pilares centrales de la propuesta es consolidar al Correo como el principal operador logístico del Estado. “La idea apunta a centralizar servicios que actualmente son contratados de manera dispersa por distintos organismos o realizados por cada institución de forma independiente. Desde la empresa entienden que esta coordinación permitiría generar economías de escala, reducir costos y aprovechar una infraestructura ya instalada en todo el territorio nacional”, sostuvo.
Acuerdos con organismos públicos
Bonfrisco explicó que la estrategia “ya comenzó a materializarse mediante acuerdos con diversos organismos públicos”. Entre ellos se destacó el trabajo conjunto con la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), que incluye tanto la distribución domiciliaria de medicamentos como el abastecimiento de insumos y productos farmacéuticos a centros de salud de todo el país.
Para ello, el Correo viene fortaleciendo su capacidad de transporte bajo temperatura controlada, ampliando su infraestructura especializada para productos farmacéuticos y otros insumos que requieren condiciones específicas de conservación.
Otro de los acuerdos involucra al Instituto Nacional de Alimentación (INDA), mediante el cual la empresa asumirá nuevas tareas vinculadas a la distribución de alimentos y mercaderías destinadas a distintos puntos del interior del país.
Revisión del Correo
La transformación también contempla una revisión crítica de las inversiones realizadas en años anteriores. “Nosotros pensamos que buena parte de la infraestructura y de la flota fue diseñada para un modelo centrado en la correspondencia tradicional, cuando la tendencia internacional ya señalaba el crecimiento de la paquetería y los servicios logísticos”, precisó.
En ese sentido, consideró necesario adaptar locales, sistemas y vehículos a las nuevas necesidades operativas, permitiendo manejar mayores volúmenes de carga y responder a las exigencias del comercio electrónico y de la logística moderna.
Además de mejorar los resultados económicos, el plan incorpora el concepto de “rentabilidad social”. “La premisa es que una empresa pública no debe medirse únicamente por sus ganancias financieras, sino también por su capacidad para brindar servicios estratégicos, generar eficiencia para el Estado y contribuir al desarrollo territorial”, subrayó.
“La meta final es clara: transformar al Correo Uruguayo de una institución históricamente asociada a las cartas y documentos en una empresa logística moderna, capaz de competir en un mercado en expansión y de convertirse en una herramienta clave para la gestión pública en todo el país”, concluyó.