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Sociedad educación |

Debate educativo

¿Cuáles son los dos problemas más graves de la educación según Unesco?

Zelmira May, especialista en educación de la UNESCO, abordó los principales desafíos que enfrenta el sistema educativo en Uruguay y destacó la importancia de poner el tema en la agenda política.

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Este jueves inició el debate sobre los desafíos y las políticas públicas de educación, organizado por la UNESCO y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), en el que participaron referentes técnicos y candidatos a la presidencia. El panel, que estuvo moderado por Renato Opertti, contó con la participación de Alejandro Bordagorri por Cabildo Abierto, José Carlos Mahía por el Frente Amplio, Robert Silva por el Partido Colorado, Javier Lasida por el Partido Independiente y Gonzalo Baroni por el Partido Nacional. El 14 de agosto se realizará otro debate con los candidatos presidenciales de todos los partidos políticos con el objetivo de discutir las políticas educativas a implementar en caso de acceder al gobierno.

En diálogo con Caras y Caretas, la especialista en educación de Unesco, Zelmira May, explicó que uno de los principales motivos para organizar estos debates es "poner en agenda lo que están pensando los principales candidatos con relación a la educación". Según la experta, la educación es un tema que, aunque se reconoce como crucial y sensible, “está prácticamente ausente en la discusión política”. Por ello, se busca abrir un espacio dedicado exclusivamente a las propuestas educativas de los candidatos para los próximos cuatro o cinco años.

Al referirse a los desafíos educativos en Uruguay, May mencionó dos temas prioritarios: los resultados de las pruebas estandarizadas y la baja tasa de egreso en Secundaria. En cuanto a las pruebas estandarizadas, señaló que "Uruguay, en los últimos 30 o 40 años, está estancado en los resultados de Lengua, Lectoescritura y Matemáticas". Además, destacó la preocupante baja tasa de egreso en secundaria, lo que refleja la dificultad de los estudiantes para completar sus trayectorias educativas.

Sobre las cifras más alarmantes derivadas de los estudios, May indicó que "el 40 % de los estudiantes de tercer grado de primaria no alcanzan el nivel mínimo de competencias en habilidades fundamentales". Aunque Uruguay no es el país con los peores resultados en la región, estos números han sido consistentes a lo largo de los años, y las políticas educativas no han logrado revertir esta situación.

La experta también abordó los factores que influyen en estos resultados, subrayando que la pandemia tuvo un impacto significativo en la adquisición de aprendizajes, especialmente entre los sectores más vulnerables. A pesar de que Uruguay tuvo las escuelas cerradas por menos tiempo en la región, "los sectores más vulnerables de la sociedad son los que más pérdidas tienen en los aprendizajes".

En términos de políticas educativas, May enfatizó la necesidad de reforzar los aprendizajes en todas las áreas y de reconocer el papel fundamental de la escuela en la formación de ciudadanos para el mundo de hoy. Según la especialista, es esencial que los estudiantes no solo adquieran conocimientos académicos, sino también habilidades sociales y emocionales. Además, destacó la importancia de invertir en recursos, infraestructura y formación docente para mejorar la calidad educativa.

Finalmente, subrayó la necesidad de que los Estados faciliten el acceso a recursos y financiamiento para la educación, asegurando que estas inversiones lleguen directamente a los alumnos. "Tenemos que invertir en sistemas educativos robustos, con docentes robustos, con directivos robustos", afirmó, añadiendo que el trabajo conjunto y la escucha activa son fundamentales para el desarrollo de políticas públicas efectivas.

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¿Qué desafíos educativos enfrenta Uruguay actualmente, según los datos y estudios de UNESCO?

Zelmira May (ZM): Hay muchos temas a debatir en educación, pero en este primer encuentro queríamos enfocarnos en dos temas principales que son de público conocimiento y que generan mucha sensibilidad. Por un lado, los resultados de las pruebas estandarizadas, y no hablo solamente de las PISA, sino también las que hace la UNESCO, que son los famosos Estudios Regionales Comparativos y Explicativos (ERCE). Uruguay, en los últimos 30 o 40 años, está estancado en estos resultados, en lo que hace a Lengua o Lectoescritura y Matemáticas. En este contexto, debemos pensar cómo podemos hacer desde la política pública para revertir esta situación de estancamiento. El otro tema que también es preocupante, aunque no escapa a las realidades regionales, es la bajísima tasa de egreso en secundaria, es decir, la cantidad de estudiantes que no terminan sus trayectorias educativas. Estos son los dos grandes temas que han sido evaluados no solamente con las herramientas de medición que tiene el país, sino también con comparaciones regionales e internacionales.

¿Cuáles son las cifras más alarmantes de los últimos estudios?

ZM: Si observamos, por ejemplo, las últimas pruebas estandarizadas, Uruguay siempre está en el medio de tabla, un poquito para arriba. A partir de los últimos estudios, sobre todo los que ha hecho la UNESCO, se observó que el 40 % de los estudiantes de tercer grado de Primaria no alcanzan el nivel mínimo de competencias en habilidades fundamentales en 16 países de la región. Uruguay no es de los países que está peor en la región. Aquí es necesario analizar otros factores como los niveles socioeconómicos para tener más detalle. Pero se trata de resultados que se vienen sosteniendo a lo largo de los años, en los que no ha habido, desde ninguno de los últimos ciclos de gobierno, políticas que hayan ayudado a levantar los índices en ninguna de estas áreas. Otro aspecto que empezamos a analizar este año, conjuntamente con Unicef, tiene que ver con que esto se mide sobre todo en la primaria, pero después estos mismos chicos son los que llegan a secundaria con enormes dificultades en sus capacidades en lectoescritura, por ejemplo. Entonces, si a esto le sumamos las bajas tasas de terminalidad que tiene Uruguay en secundaria, hay un montón de circunstancias que uno puede inferir que tienen que ver con por qué los chiquilines no culminan su trayectoria educativa. A veces se dice que la secundaria no es atractiva o que no está respondiendo a las inquietudes de los jóvenes. Sí, es cierto, pero también hay otros factores que venimos arrastrando desde la primaria.

¿Y cuáles serían algunos de esos factores?

ZM: Hay estudios pospandemia realizados por Unesco, Banco Mundial, Unicef y Cepal que confirmaron que si bien Uruguay no fue de los países que se vio afectado mayormente por la pandemia hubo un rezago en la adquisición de aprendizajes en los estudiantes. Uruguay fue el país que tuvo las escuelas cerradas por menos tiempo de toda la región, pero la región fue la que tuvo las escuelas cerradas por más tiempo en el mundo, entonces se ve una cuestión de arrastre. Cuando se analiza ese universo, vemos que los sectores más vulnerables de la sociedad son los que más pérdidas tienen en los aprendizajes. Algunos tuvieron la posibilidad de no perder, de estar más acompañados y de continuar aprendiendo, pero sabemos que en otros contextos eso no siempre se da, lo que hace que las desigualdades se hagan más evidentes.

En términos de políticas educativas, ¿cuáles son las áreas que requieren mayor atención o reforma inmediata?

ZM: Reforzar los aprendizajes en todas las áreas es claramente primordial. Hoy no podemos sacarle a la escuela ese rol fundamental de lograr que todos los chiquilines salgan sabiendo leer, entender un texto y hacer un cálculo simple. Pero es cierto que los buenos aprendizajes dependen también de otra cantidad de cosas que se están hablando actualmente como, por ejemplo, los entornos escolares, dar condiciones para el aprendizaje, lo que en el marco de la actual gestión de Anep ha tomado el nombre de convivencia escolar. En lo que hace al trabajo de la UNESCO, nos enfocamos en cómo formar ciudadanos para el mundo de hoy. Esto puede parecer mucho peso a colocarle a los sistemas educativos, pero no hay otro lugar donde ponerlo. Hoy queremos que sepan leer, escribir, resolver, tener pensamiento matemático, tener pensamiento científico, pero a la vez necesitamos estudiantes que sean empáticos, que sean solidarios, que sepan trabajar en equipo, que sean respetuosos con el ambiente que los rodea, que sepan vivir en sociedad, convivir con lo bueno y con lo malo que tiene la tecnología, etcétera. Es cierto que le ponemos un montón de presión a la escuela como lugar intencional donde se dan los aprendizajes, pero de alguna manera es el momento y el lugar donde los podemos tener a todos por un periodo de tiempo dado y tenemos que sacar el mejor provecho de ese trayecto. Y el poder lograr mejores sociedades a través de estos mejores ciudadanos, más preparados, es un desafío enorme. Implica no olvidarse de lo fundamental, pero tampoco olvidarse de todo lo demás que queremos dar a esos ciudadanos que son el presente de nuestras sociedades. Y para eso necesitamos comprometer recursos, tener buenos docentes, tener buena infraestructura en las escuelas. En un momento en el que estamos todo el tiempo debatiendo si inteligencia artificia sí o no, o para qué, necesitamos entender que el mundo en el que vivimos viene con tecnología y que eso es parte de nuestras vidas cotidianas y no puede quedar afuera de la escuela ni de los sistemas educativos. Debemos sobre todo mirar a los más vulnerables y no dejar a nadie atrás. Esto no lo digo yo, lo ha dicho el secretario general de Naciones Unidas.

¿Cómo pueden los partidos políticos abordar estos desafíos de manera efectiva?

ZM: Facilitar el acceso a recursos o financiamiento para la educación es fundamental, porque de lo contrario no podremos avanzar. Pero también asegurarse de que esas inversiones vayan a los alumnos. El año pasado hicimos en Uruguay una encuesta de opinión, en el marco de una actividad global de Naciones Unidas, donde la percepción ciudadana reflejó la necesidad de que la inversión educativa realmente se transforme en una inversión en lo que cada estudiante necesita, ya sea idioma, horario extendido, deporte, etcétera. Además, tenemos que tener una formación docente y condiciones de carrera para los docentes que nos habiliten a poder generar aprendizajes de calidad. Tenemos que tener docentes que estén en condiciones de planificar, de innovar, de trabajar con otros, de investigar, porque esa es la forma de ir mejorando sus propias prácticas. Obviamente, podemos hablar de otra cantidad de cosas que están en la discusión internacional como si la tecnología sirve o no sirve, hace que seamos mejores o peores, etcétera. Pero lo principal es reconocer que tenemos que invertir en sistemas educativos robustos, con docentes robustos, con directivos robustos. Y reconocer también que la educación implica no solamente compromisos, sino también trabajar juntos y escucharnos entre todos. Hay mucha gente que tiene mucho para decir. Todos los que estamos involucrados en la educación tenemos algo para decir que seguramente sea valioso. Y yo creo que el aprender a escuchar y al lograr que todos podamos cinchar juntos del carro, también es parte de políticas públicas que sean robustas y que logren trascender gobiernos.

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