Ante esta situación, varias organizaciones sociales y colectivos feministas se pronunciaron en apoyo a Tuana y cuestionaron la sanción.
"Acto de disciplinamiento"
La Asociación de Profesionales de Trabajo Social del Uruguay (ADASU) consideró que la sanción carece de fundamento y constituye “un claro intento por silenciar su voz comprometida, como activista referente de la sociedad civil organizada y defensora de los derechos humanos de niños, niñas, adolescentes y mujeres”. En un comunicado, la organización también señaló al exministro Martinelli como responsable de un acto de “disciplinamiento y demostración de poder hacia una funcionaria que ocupa un cargo técnico”.
ADASU instó al nuevo ministro del Interior, Carlos Negro, a revisar la resolución y llamó a las autoridades competentes a “trabajar firmemente para revertir esta triste realidad que nos avergüenza como sociedad”. En el mismo texto, expresaron su rechazo al contexto de “recrudecimiento de la violencia en los espacios comunitarios” y remarcaron: “No vamos a resignarnos a que nuestros niños, niñas y adolescentes crezcan” en estas condiciones.
El Encuentro de Feministas Diversas (EFDiversas) también expresó su solidaridad con Tuana, a quien definieron como “una activista referente en la defensa de los derechos de niños, niñas, adolescentes y mujeres”. Según la organización, la sanción responde a “un siniestro y claro intento por acallar las voces feministas que denuncian las problemáticas y riesgos que sufre nuestra población más vulnerable”. Asimismo, señalaron la relación entre trata con fines de explotación sexual, narcotráfico y complicidades estatales, y concluyeron: “No nos callan más”.
El colectivo feminista ¿Dónde están nuestras gurisas? se sumó al rechazo, denunciando la sanción como una represalia contra quien se atrevió a visibilizar “las vulneraciones hacia niños, niñas y adolescentes asociadas a la violencia del narcotráfico”. En su comunicado, señalaron que desde su experiencia militante reconocen los vínculos entre desapariciones, explotación sexual y consumo problemático, y denunciaron el “silenciamiento e impunidad que se sostiene desde el Estado”. El mensaje final fue claro: “No van a acallar nuestras voces”.
Piden mecanismos de defensa
La Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual (RUCVDS) manifestó “profundo malestar ante el reiterado acoso, exposición y ataques a defensoras de los derechos humanos, de las humanas, y de las niñas, niños y adolescentes”, quienes quedan expuestas al denunciar realidades que atraviesan mujeres, infancias y adolescencias. En su declaración, expresaron que estas defensoras “cuidan, asesoran, brindan su conocimiento con rigurosa atención y cariño, en años de lucha por la construcción de la igualdad de género y denuncias, frente a las aberraciones que se cometen contra estas poblaciones”, y que por este motivo “se ven sancionadas, cuestionadas, vapuleadas por aquellos que se organizan para restar los derechos adquiridos”.
“Hoy es Andrea Tuana”, expresó la red, “pero ayer fueron otras mujeres y, si no se toman medidas preventivas, serán otras, en un marco internacional de ataque a los derechos de las humanas”. Por eso, exhortaron a la Institución Nacional de Derechos Humanos a buscar mecanismos de defensa para quienes defienden los derechos humanos y convocaron a la Bicameral Femenina a impulsar una legislación de protección antes de que, advierten, "sigamos lamentando hechos como este o aún más graves".