La elección de este terreno reemplaza la alternativa que se evaluaba en Constancia y, además de mejorar las condiciones logísticas, evita el impacto visual que el proyecto podía generar sobre la costa argentina.
En paralelo, las negociaciones también avanzan sobre el suministro energético que brindará UTE, un aspecto considerado clave para la viabilidad del emprendimiento.
Producción, empleo y exportaciones
Una vez en funcionamiento, la planta tendría capacidad para producir alrededor de 880.000 toneladas anuales de combustibles sintéticos destinados a los sectores automotriz, aeronáutico y marítimo. Las primeras exportaciones están previstas para 2029.
Durante la etapa de construcción, el proyecto demandará unos 1.400 trabajadores, mientras que la operación permanente generará cerca de 300 empleos directos.
El impacto también se proyecta a nivel nacional. De acuerdo con estimaciones oficiales, el desarrollo de la industria del hidrógeno verde podría impulsar la creación de más de 48.000 puestos de trabajo en Uruguay entre 2026 y 2040, consolidando al país como un actor relevante en la producción de energías limpias y combustibles de bajas emisiones.