La restauración
El fresco, realizado por el pintor del siglo XIX Elías García Martínez, presentaba un avanzado deterioro. Según explicó el alcalde, Giménez decidió repintarlo “con la mejor de las intenciones”, contando con el permiso del párroco y siguiendo una práctica habitual en la iglesia.
Sin embargo, el resultado final desató una ola de reacciones y memes en redes sociales, donde la imagen fue rebautizada como “Ecce Mono”, debido a que el rostro de Cristo pasó a asemejarse al de un mono. El caso fue cubierto por medios de todo el mundo y se convirtió en un fenómeno viral.
Impacto turístico
Lejos de quedar como una anécdota pasajera, la restauración transformó a Borja en un inesperado destino turístico. El pueblo pasó de recibir unos 5.000 visitantes al año a superar los 40.000 en 2013, generando más de 50.000 euros destinados a obras benéficas.
Actualmente, entre 15.000 y 20.000 personas visitan cada año el santuario para ver el famoso fresco, que se encuentra protegido por una vitrina de cristal. Tras superar las críticas iniciales, Giménez recibió el apoyo de vecinos y visitantes, e incluso llegó a organizar una exposición con 28 de sus propias pinturas.
“El pueblo le estará eternamente agradecido”, expresó el alcalde Arilla, quien destacó su amor por la pintura y su dedicación a la iglesia. “Descansa en paz, Cecilia, siempre te recordaremos”, escribió.