Procedimiento de la "Sangría de yeguas"
Las yeguas son preñadas para obtener la hormona PMSG. La hormona se extrae del suero de yeguas gestantes, siendo utilizada principalmente en la cría industrial de cerdos para sincronizar la reproducción y maximizar la eficiencia del ciclo industrial de producción.
Las yeguas sometidas a esta práctica sufren numerosos abusos, son golpeadas, insertadas con cánulas de forma cruel y se les extraen grandes volúmenes de sangre, independientemente de su estado de salud. Este proceso lleva a muchas yeguas a desarrollar anemia, enfermedades y lesiones graves, que quedan sin tratamiento. La mayoría mueren jóvenes debido a abortos sistemáticos y, cuando ya no son útiles para la extracción de sangre, son enviadas al matadero.
Impacto internacional
A nivel mundial, las granjas de sangre se encuentran en países como Islandia, Argentina y Uruguay. La hormona PMSG se exporta a la Unión Europea, donde es utilizada en la ganadería industrial. Aunque Europa no tiene granjas de sangre, algunos países todavía compran esta hormona, mientras que otros han dejado de consumirla y denuncian estas prácticas internacionalmente.
La actual Ley de Protección Animal en Uruguay (Ley 18.471) protege los derechos de los animales domésticos y silvestres en cautiverio. Sin embargo, las prácticas de la "sangría de yeguas" no cumplen con estas normativas, que incluyen la prohibición del maltrato animal y el sacrificio de animales de compañía sin motivos sanitarios.
Existen alternativas para la producción de la hormona PMSG, como la hormona sintética GnRH, que puede inducir la ovulación en animales sin causarles sufrimiento. La GnRH, sintetizada por primera vez en 1971, ha demostrado ser efectiva y es ampliamente estudiada y utilizada en la ganadería.
Llamado a la acción
La propuesta de los ediles busca generar conciencia sobre la crueldad de la "sangría de yeguas" y promover el uso de alternativas sintéticas que no impliquen el sufrimiento animal. Abogan por un "Montevideo libre de sangría de yeguas" y, eventualmente, un "Uruguay libre de sangría de yeguas".
Este esfuerzo refleja un compromiso con el bienestar animal y la ética en la producción ganadera, destacando la necesidad de adoptar prácticas más humanas y sostenibles en la industria.