Uruguay enfrenta un desafío demográfico profundo. En 2025 se registraron 28.903 nacidos vivos, una cifra que refleja una tendencia de baja histórica, comparable a la de fines del siglo XIX. Los especialistas advierten que, de no implementarse políticas de estímulo, la población del país podría comenzar a disminuir en las próximas décadas.
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
Desde 2020, cada año nacen menos personas de las que fallecen, y la caída se mantiene desde 2015, con una disminución de cerca de 19.000 nacimientos entre 2015 y 2024. En 2023 se registraron 31.381 nacimientos, el menor número desde 2016; en 2024 hubo 29.899 nacimientos, el menor desde 1888; y en 2025, los 28.903 nacidos vivos se suman a la tendencia a la baja, de los cuales 26.655 ya están documentados con cédula de identidad.
Causas de la baja natalidad
Entre las razones principales se encuentran cambios socioculturales y económicos: una mayor escolarización de las mujeres y aplazamiento de la maternidad, una mayor inserción laboral femenina y dificultades para conciliar trabajo y crianza, malas condiciones económicas, poca estabilidad laboral y bajo acceso a vivienda.
A pesar de esta tendencia, hay factores positivos: la reducción significativa de embarazos adolescentes, gracias a políticas públicas de educación sexual y acceso a anticoncepción, ha contribuido a disminuir riesgos de salud y mejorar la planificación familiar.
Impacto en la estructura poblacional
El decrecimiento de nacimientos, combinado con un aumento sostenido de la longevidad, acelera el envejecimiento poblacional. Se estima que para 2070, la población mayor de 65 años superará a la menor de 18, lo que plantea desafíos para la sostenibilidad del sistema de salud, pensiones y políticas sociales.
Los especialistas subrayan que Uruguay tiene hoy una de las tasas de natalidad más bajas de la región, lo que afecta directamente la estructura y el futuro de su población y destaca la necesidad de medidas estratégicas para fomentar la maternidad, la conciliación laboral y la estabilidad económica de las familias.