Te escandalizan las ejecuciones en Irán, pero no las de Estados Unidos, que ejecutó durante 2025 a 47 personas, la cifra más alta en 16 años, incluyendo nuevos métodos como la asfixia por nitrógeno y el pelotón de fusilamiento, aunque la mayoría fue por inyección letal. 1226 personas fueron muertas por disparos policiales el mismo año. Es cierto, la mayoría eran delincuentes; pero también asesinaron a personas inocentes cuyo crimen era tener la piel más oscura de lo aceptable para los supremacistas.
En lo que va del año han muerto cuatro inmigrantes que estaban bajo la custodia del ICE. Paralelamente, además del caso de Renée Good en enero de 2026, hubo otro incidente grave en Minneapolis donde un agente del ICE disparó e hirió de bala a un ciudadano venezolano generando protestas, en un contexto de tensión por las redadas de inmigración. Los agentes del ICE han estado implicados en varios tiroteos, cinco de ellos mortales, desde el regreso de Trump, con más de 236.000 inmigrantes detenidos y 207.000 deportados desde enero de 2025.
Y me hablas de libertad y “tierra de oportunidades”.
No mames.
Mitos, mentiras y etiquetas
Te robaron hasta el gentilicio “americano”, al punto que cuando alguien se presenta como tal se da por sentado que es estadounidense. Lo mismo pasa con “norteamericano”; porque para ellos, canadienses y mexicanos no existen.
Le temes al socialismo, pero el que te mantiene en la pobreza es el capitalismo. Dices que el socialismo te quitará todo lo que tienes. El problema es que no tienes nada. Eres pobre, pero votas a dioses ricos.
Criticas la pobreza de cubanos y venezolanos y niegas los bloqueos. En Uruguay he hablado con varios inmigrantes que niegan los bloqueos a sus países de origen, diciendo que son mentiras, pese a que el mismísimo Donald Trump y el mundo entero afirman lo contrario.
Te caen mal los sindicalistas, pero olvidas que gracias a ellos hoy tienes derechos laborales, aguinaldo, salario vacacional, licencia médica o Ley de Ocho Horas. Alcanzar esos y muchos otros derechos que hoy disfrutas costó sangre, garrote y muerte. Al inicio de cada jornada tendrías que prender velas y agradecer a cada mártir del movimiento obrero.
La oligarquía te ha lavado el cerebro, haciéndote ver como enemigos a quienes luchan para que vivas mejor. No participas de marchas ni asambleas. No te la juegas por ninguna causa, pero aceptas todos los beneficios. No arriesgas nada, pero ganas todo lo que logran otros.
Dices que “lucha de clases”, “derecha e izquierda”, “imperialismo” y “oligarquía” son expresiones trasnochadas de la década de los sesenta. Sin embargo, aunque la niegue con palabras, la oligarquía es muy consciente de esa lucha y la sostiene con hechos.
Más allá de discusiones semánticas y etiquetas políticas, lo cierto es que la izquierda, con aciertos y errores, siempre ha luchado por los de abajo, mientras que la derecha siempre lo ha hecho para concentrar la riqueza en pocas manos.
Que tu salario no te dé para llegar a fin de mes, que vivas endeudado, frustrado, angustiado y pocas veces puedas darte un gusto, no es mala suerte. Es la maquinaria de la derecha funcionando a la perfección.
La palabra oligarquía deriva del griego antiguo: oligarkhía, que combina olígoi (pocos) y arkhein (gobernar). El término se usó para describir formas de gobierno donde una élite aristocrática o los ricos controlan el poder, como los Eupátridas en Atenas, y fue definida por Aristóteles como una forma corrupta de aristocracia (gobierno de los mejores).
Es el gobierno de unos pocos para beneficios de unos pocos; la antítesis del “gobierno del pueblo y para el pueblo”.
El Cártel de las Águilas
Repites como autómata que Nicolás Maduro es un narcotraficante que lidera el “Cártel de los Soles”, porque así lo dice Donald Trump; pero ahora resulta que el exdirector de Antidrogas de la ONU, Pino Arlacchi, declara que el “Cártel de los Soles no existe en los reportes de la ONU, de agencias europeas y de la mayoría de instituciones internacionales de seguridad” y “es una creación de la imaginación de Trump”.
Todo fue una farsa para justificar la invasión. La denominación fue creada para señalar a células militares cooptadas por el narcotráfico; es decir, grupos aislados (no organizados) de militares corruptos, como los hay por paladas en la DEA o la CIA.
Las insignias de los rangos más altos en los uniformes militares de Venezuela tienen soles, que varían en cantidad (uno, dos, tres o cuatro) para diferenciar la jerarquía de los oficiales generales, siendo la insignia de general en jefe” la que lleva cuatro soles, y de ahí el apodo al referirse a los militares de alta graduación implicados en actividades ilícitas.
¿Por qué nadie habla del “Cártel de las Águilas”? ¿Por qué nunca oímos de grandes procedimientos realizados en Estados Unidos desarticulando organizaciones de narcotraficantes? ¿Por qué ese país no hace nada para combatir el lavado de dinero proveniente del narco? ¿Por qué Estados Unidos no frena el tráfico clandestino de armas hacia México? El 75 % de las armas incautadas en el país liderado por Claudia Sheinbaum provienen del país vecino.
Pero tú ignoras todo esto. Peor aún: no te importa.
Hollywood te enseñó que el águila es el símbolo de la libertad y la democracia, pero la historia nos dice que el águila es un ave de rapiña. Trump ha dejado claro con sus acciones que su interés es el petróleo y dominar al mundo, pero tú crees que fabrica guerras para liberarte.
Sumisión total
He visto a varios latinoamericanos que lograron llegar a Estados Unidos a trabajar e hicieron campaña por Donald Trump. Hoy, los que no están de vuelta en su país de origen están presos o andan huyendo o recibiendo garrotazos de los perros del ICE. Lo que no entienden los pobres de derecha es que siempre apoyan a quienes los desprecian.
Y claro… Te molesta oír los términos cipayo o pitiyanqui, pero tienen su razón de ser.
Cipayo. El término proviene del persa sipahi (soldado) y fue usado para soldados indios al servicio británico en la India. Se aplica a quien actúa en contra de los intereses de su propio país, sirviendo a potencias extranjeras (especialmente EEUU), funcionando como un “traidor” o “secuaz a sueldo” del imperialismo.
Si necesitas un ejemplo, te doy tres: María Corina Machado y los olvidados Leopoldo López y Juan Guaidó.
Pitiyanqui, del francés petit (pequeño) y yankee, es un término creado por el poeta puertorriqueño Luis Llorens Torres en los años 40 para referirse a quienes sin tener la nacionalidad estadounidense imitan sus costumbres y estilo de vida en desprecio de las costumbres de su entorno. Hugo Chávez lo usaba con frecuencia para señalar a quienes se subordinaban al estilo, cultura o intereses de Estados Unidos, de manera servil y con menoscabo a la identidad nacional.
Si la entrega del Premio Nobel de la Paz a Corina Machado fue un atentado contra la memoria de Alfred Nobel, la imagen de la apátrida regalando la medalla a su jefe Donald Trump no sólo dio vergüenza ajena, sino que nos reafirmó la vigencia de la “maldición de Malinche”.
Los serviles aceptan ser humillados. Cuando el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski visitó la Casa Blanca, Trump lo regañó como a un niño y JD Vance lo criticó por su vestimenta frente a las cámaras. En cuanto a Machado, fue a pedirle al emperador que la pusiera al frente del Gobierno de Venezuela; pero la respuesta (también hecha pública) fue que “no tiene el apoyo ni el respeto dentro del país”.
Como sea, esos son tus jefes, esos son tus amos, esos son tus ídolos, esos son tus valores.
Lo que nos separa no es el arroyo de una mera diferencia ideológica o de información.
Lo que nos separa es un mar de ética, principios y dignidad.