Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Columnas de opinión | centro | Venezuela | BRICS

Geopolítica

Los kamikazes del extremo centro

Los náufragos del extremo centro, en su deriva, no piden ingreso a los BRICS y replican la Doctrina Monroe. Aunque fueron votados por izquierda devienen a la merced de una derecha recargada.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Es probable que una invasión yanqui a Nigeria, tal cual amenaza ahora Trump, resulte en sí misma exitosa. Es también probable, que, en cambio, una invasión a Venezuela (o a Cuba, o a México, o a Colombia o a todos ellos y a Brasil), cual viene amenazando, le resulte fatal.

Desde su flota desplegada en el Caribe, hace meses que Trump asesina pescadores venezolanos y colombianos y hunde lanchas con el pretexto del “narcotráfico”. Para la operación Nigeria el pretexto es “derechos humanos”. Los yanquis siempre eligieron sus pretextos mirándose al espejo.

Si entran en Venezuela, termina bastante rápido en otro Vietnam o, para ser más actuales, en otro Afganistán. Pero uno arriesgaría que le toca a Nigeria, no solo porque sería más sofisticado, sino porque hace tres años al Gobierno de Nigeria lo alinearon para que invadiera Níger, cuando los nigerinos hicieron su revolución antiimperialista, pero finalmente no ocurrió el alistamiento nigeriano, y esas omisiones el imperio se las cobra.

De Noriegas, Saddam Husseines y otros omisores está llena la historia de los bombardeos estadounidenses.

Henry Kissinger, el secretario de Estado más poderoso del siglo XX, decía que “ser enemigo de Estados Unidos es malo, pero ser amigo de Estados Unidos es peor”. Mentía, por supuesto. Ya sabemos, con el Che, que “no hay que creerles ni un tantito así: nada”. Esa de Kissinger es otra mentira mañosa. Ser amigo de Estados Unidos no puede ser peor, porque ser enemigo de Estados Unidos no es malo.

En los hechos, USA invadió Irak porque el Gobierno de éste no pudo ganarle a Irán en la guerra del 80 al 88, en la que Irak participó por delegación de la OTAN, pero además de la URSS (curiosamente Israel fue el único jugador fuerte en la región que no lo acompañó; aunque no tan curiosamente si se lo veía una guerra de árabes contra persas). La excusa fue: “Armas de destrucción masiva”. Otra vez al espejo.

Las armas de destrucción masiva nunca se encontraron, aunque los ocupantes pudieron haberlas plantado sin ninguna dificultad. No lo hicieron porque el argumento de la violencia de la fuerza es el poder mismo.

La excusa para bombardear, ocupar y secuestrar al presidente de Panamá en 1989 fue “el narcotráfico”, la misma que ahora contra Venezuela, pero el argumento de poder ahora no lo tienen. Chinorrusia blindó ostensiblemente a Venezuela. Si los yanquis entran, no salen. La fuerza de la violencia es la del poder popular de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con las milicias y doctrina de guerra de todo el pueblo para sostener la paz de la patria de Chávez.

Si ser amigo de Estados Unidos fuese peor, ser la nada misma sería tan malo, tan malo, que no podría ser mejor. A los Alberto Fernández del extremo centro kamikaze, los que no se animan a expropiar a Vincentín aunque ya sea legalmente del Estado por su deuda con la banca pública, los que les pagan los sueldos a los oligopolios y corporaciones del capital concentrado (con o sin decreto), los que acatan el endeudamiento odioso y lo legitiman, les terminan reventando la famosa “macro”, les inducen hiperinflación, hiperdevaluación, hiper derrota electoral, porque para que hocique ante el imperialismo siempre tiene éste una extrema derecha más saludable que el extremo centro “alternantista”.

Desde ya el mundo por “la gente” conocido, el Occidente colectivo, se está polarizando. No es cierto que sólo crece la extrema derecha. Crece también la izquierda. Desde Berlín a Nueva York pasando por Irlanda (Desde Die Linke a Mamdani pasando por Connolly). Entre otros motivos porque los acontecimientos geopolíticos menguan los márgenes de compensaciones al estilo plan Marshall o Doctrina Truman (aunque siempre se los menta demagógicamente), es decir: para invadir Níger tenían que invadir además Burkina Faso, Chad, Mali y seguir hasta Argelia, pero todos estos países, todo el Sahel, ya tenían acuerdos de seguridad con Rusia a la vez que de asociación estratégica con China, que sigue aplicando innovación tecnológica al toque y haciendo así decrecer la tasa de ganancia del imperialismo.

Ahora dice Trump Venezuela, pero tiene que ir por todos, por Petro, por Lula, por Sheinbaum… Con todos no puede. Sin embargo, los náufragos del extremo centro, en su deriva, no piden ingreso a los BRICS y replican la Doctrina Monroe. Aunque fueron votados por izquierda devienen a la merced de una derecha recargada. Más aún si los “favorece” que Javier Milei siga gobernando.

Del fracaso del centrado y derechizado de izquierda se puede hacer un paneo sin dejar de rodar cámara desde aquí hasta Austria. Empezando por el ya mencionado “peronismo” que le dio votos al gobierno oligarca para la “Ley Bases”, las leyes represivas de Bullrich, el blanqueo de capitales y fue derrotado por éste… Siguiendo por Luis Arce en Bolivia que, controlando el gobierno y el partido (Movimiento al Socialismo), no logró más que un ocho por ciento vergonzoso. Un poco más allá, Boric con control del aparato de gobierno y un doce por ciento. Diga que en Chile hubo una izquierda que se diferenció claramente de Boric e incluso Jadue se peleó con él. Es difícil que gane el balotaje, pero quien pasó a la vuelta decisiva es la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara.

Diga que en Bolivia, haya sido a pedido de Evo o no, más del veinte por ciento votó anulado. Evo puede reclamar ese porcentaje porque llamó a anular el voto cuando su candidatura presidencial fue proscrita en el gobierno de Arce.

¿Pero qué pasa cuando el continuismo es monolitista? Cuando no hay unidad, porque sin diversidad no hay unidad. ¿Qué pasa cuando no hay un polo antiimperialista con cierta masividad en la izquierda? ¿Será cierto que el imperio, al vernos tan fundamentalistas del centro, nos perdona la vida, o estamos siendo definitivamente kamikazes?

Dejá tu comentario