Los pueblos contra las guerras
Estamos en un momento cultural de victoria antibélica en el mundo. Ese es el signo general. El domingo, en Bulgaria, Iliana Yotova sucedió a Radev y le ganó 60 a 40 a los belicistas, pero con un discurso absolutamente radical en contra de asistir militarmente a Ucrania y a favor de retomar la relación económica con Rusia. Eso se está dando en todos los países, porque en definitiva en Rumanía puede haber habido fraude, pero en Rumania en realidad saben que tienen una mayoría en contra de la guerra. En Georgia otro tanto, en Eslovaquia perdieron directamente. Y todas estas revueltas que se están dando en Alemania, en Francia, en España, en Italia son porque van en contra de un presupuesto que prefiere invertir en defensa y quita, ajusta en salud y ajusta en educación. Eso mismo pasa también en Estados Unidos. El propio Trump hizo, el día anterior a la elección, una demagogia desesperada al decir que dejaba de mandarle 4 mil millones de dólares a Israel —cosa que puede ser cierta o no cierta, no importa—, pero “le va a dar 5 mil dólares a cada estadounidense...”. Que haya tenido que salir con eso quiere decir que él tiene en las encuestas el indicador de que ese es el tema que está decidiendo. Y esto es nuevo en el mundo, porque no pasó antes de la primera guerra, no pasó antes de la segunda. Al contrario, si estudiamos la historia a fondo, hubo incluso posicionamientos inesperadamente a favor de cada país, y la apuesta al patriotismo belicista pagaba. Hoy no. En el mundo entero, hoy no está pagando. Es una batalla cultural que han ganado los pueblos. Soy un tipo pesimista, realmente. Eso que dijo Tucker Carlson de que pueden llegar a tirar una bomba atómica en la montaña pico de Irán es posible, porque es verosímil. También incidió sin duda en el voto. Pero más allá de que pueda pasar eso, las conciencias están en contra del genocidio, que fue muy protestado en Estados Unidos por millones en manifestaciones. Las manifestaciones determinan, porque las manifestaciones después tienen un correlato electoral: la movilización, la organización de los pueblos, la autoorganización de los pueblos que se está dando. Porque no es que nos esté diciendo un partido —tampoco es que el Partido Demócrata se vaya a transformar ahora en un partido antiimperialista, ni de casualidad—. Pero sí va a tener en cuenta, por ejemplo, que esta negociación que se está dando en Doha, en Catar, la va a desconocer porque es la derrota en la guerra contra Irán, pero también va a criticar la propia guerra que inició Trump. Todo lo que hizo Trump desde el punto de vista internacional va a estar en cuestionamiento durante dos años. Y por más que se haya sacado la gorrita que dice "MAGA" y que intente seguir gobernando con otra gorrita que dice “VETO”, no lo va a hacer con las posibilidades que tenía antes. Se habla de líderes socialistas en Estados Unidos, de izquierda. ¿Hay posibilidades de mantener esa expectativa, esa esperanza? No, pero sí en el pueblo, porque el acontecimiento en sí es que en Kansas hacía 100 años que no votaban contra los republicanos y ganaron los demócratas. El acontecimiento es que en Carolina del Norte se proyectaba otro triunfo por más de 10 puntos de Trump y terminó perdiendo por mucho. Mississippi y Alaska están perdiendo los senadores republicanos, incluyendo gobernador en ejercicio por el momento. O sea, son muchas esas señales. Y el poder está en el pueblo, en definitiva. Los republicanos ganaron Florida por un punto... No pusieron plata los demócratas porque pensaban que marchaban ahí. Esas manifestaciones de millones son millones que ahora votaron, que pueden volver a manifestarse, entonces es una presión importante. Y por supuesto la gasolina: cuatro dólares el galón. Pero ese es el resultado de la guerra y el público lo sabe. ¿Qué hizo Trump? Trump hizo una guerra en la que terminó perdiendo el estrecho de Ormuz, lo que terminó subiendo el precio de la gasolina. Entonces, estamos contra la guerra, vamos a dejarnos de cosas, sobre todo dentro, incluso, de los republicanos, porque ahí son dos facciones: la de Marco Rubio y la de JD Vance, que es más representativa esta última de los tecnócratas que tienen otros intereses, porque el principal insumo de ellos es la energía, entonces esto no les sirve. Vance ha tenido otras actitudes en las negociaciones con Irán; en Islamabad lo mismo que en Doha.