La cuestión judía
Lev Davidovich Bronstein (Trotsky), Yákov Mijáilovich Sverdlov y el propio Lenin fueron proféticos en sus predicciones sobre el destino de la Declaración Balfour. En el marco doctrinario lo fue Karl Marx. El martes, en las elecciones parlamentarias israelíes quedó planteada la encrucijada de que Eisenkot, el que obtuvo el mayor bloque parlamentario pero no le alcanza para formar gobierno, transe con partidos árabes que postulan la propuesta china de los dos Estados para la liberación de Palestina, o que éste, Bennett y Lapid acepten contra sus promesas de campaña un gobierno de coalición con Netanyahu. La aprehensión de la mayoría israelí al establecimiento de un Estado palestino que los convierta en definitiva en una especie de provisorio Vietnam del Sur acaso aún más fugaz vuelve a chocar con el Plan Kissinger, quien en 2012 pretendía una salida a lo Sudáfrica pero desde una posición de correlación de fuerza aún más ventajosa que la de los afrikáners. Empezó por advertir, para que fuese asimilado, que a Israel le quedaban unos 10 o 12 años, pero el encuadre político y el veto militar estarían determinados por la élite económica israelí.El gran oponente a ese plan fue Bibi Netanyahu, y demostró ser más resistente de lo esperado. Sin embargo, el martes perdió las elecciones, decreció él y sus aliados de ultraderecha, incluso Ben-Gvir, y ahora solo falta que Donald Trump, el 3 de noviembre, saque un pasaje hacia Foz do Iguaçu y le pida a Javier Milei una peluca azabache.
Lo estamos dirigiendo nosotros
Entre los saludos a Lula por su hazaña llaman la atención especialmente los europeos. Nos hacen recordar que hasta hace 10 años el Occidente colectivo estaba o se mostraba creíblemente unido. Hoy la inestabilidad de Francia, España, Italia, Alemania, Reino Unido y particular y aisladamente Inglaterra le hacen decir a Von der Leyen que felicita a Lula por su contribución al avance del mundo multipolar (¡!). Pero Europa no tiene otra opción que la salve del colapso por fuera de la bancarrota del capital financierista. Ya solo si acepta hacerse cargo de la deuda de Francia, en esa disyuntiva entre la anomia, Mélenchon o Le Pen, solo el pago de apenas los intereses de la deuda francesa, que es casi un trillón de euros por año, obligaría a Alemania a volver al gas ruso, alternativa que plantea con nitidez la derecha alemana. Por eso no es chiste el comunicado de Úrsula. Cosas veredes, Sancho. Si el control en gran parte por Irán del estrecho de Ormuz es la mayor derrota objetiva estratégica del imperialismo yanqui en su historia, si la vulnerabilidad del Domo de Hierro es su mayor derrota simbólica, hasta el punto en que Netanyahu con su obstinación ha convertido a Israel en rehén iraní de una escalada con Estados Unidos, la ya ni siquiera solapada confrontación con Europa occidental es el mayor espejo de su decadencia. China, que nunca dejó de considerarlo, en palabras de Mao, un tigre de papel, solo necesita cumplir con su adagio: sentarse a ver pasar por la puerta de su casa el cadáver del enemigo. A partir del 1 de enero de 2027, precisa, dirá: «La gobernanza mundial es nuestra, el Sur Global define y esta es nuestra agenda».