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Cultura y espectáculos Adiós Lazaroff | Ismael Collazo | Jorge Lazaroff

Entrevista a Ismael Collazo

"Adiós Lazaroff": preservar para compartir donde la palabra tiene miles de sonidos

Ismael Collazo: la música como diálogo, memoria y transformación en "Adiós Lazaroff", cancionero integrado por 17 canciones de Jorge Lazaroff

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Caras y Caretas Diario

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Ismael Collazo se formó en la Escuela Universitaria de Música (EUM) en Guitarra y Composición. Cursó estudios de guitarra clásica y popular, educación musical, canto y capacitación docente con referentes de la música nacional. Ha realizado conciertos como cantante y guitarrista (solista y en grupo) en Uruguay, Argentina y Brasil. Lleva editados cuatro discos de canciones e integra, junto a Felipe Castro, el proyecto Adiós Lazaroff, cuyo objetivo es visibilizar y compartir las canciones de Jorge Lazaroff.

Compuso música original para las murgas Falta y Resto y La Mojigata, así como música y ambientación sonora para diversas obras de teatro.

Creó el formato de audio reseñas sonoras, piezas musicales que buscan transmitir la atmósfera de sonidos de libros.

Quizás lo que define a Ismael Collazo no sea un género ni un formato, sino una actitud: escuchar con profundidad, cuestionar lo dado, y dejar que el arte transforme.

Él no concibe la música como una sucesión de canciones sino como una forma de conversación profunda con el tiempo.

Cantautor, guitarrista y compositor formado en la Escuela Universitaria de Música, su obra —que incluye cuatro discos y proyectos tan singulares como las reseñas sonoras— se inscribe dentro de la nueva corriente de la música popular uruguaya que fusiona folk y pop, pero desborda cualquier etiqueta.

En diálogo con Caras y Caretas, Collazo vuelve una y otra vez sobre una idea central: el arte debe transformar a quien lo atraviesa. “Fue como conocerlo sin haberlo conocido”, dice al recordar su trabajo con la obra de Jorge Lazaroff. Y esa frase resume no sólo un homenaje, sino una experiencia vital.

“Adiós Lazaroff”: preservar para compartir

“Yo no quería quedármelo yo”, afirma Collazo al explicar por qué decidió convertir años de trabajo en un libro abierto al público.

“Adiós Lazaroff. Canciones de Jorge Lazaroff” es un cancionero integrado por 17 canciones del músico uruguayo Jorge Lazaroff (1950-1989).

Contiene los acompañamientos transcritos para guitarra, las letras y breves comentarios sobre cada canción.

El proyecto fue coordinado por Ismael Collazo, quien realizó junto a Felipe Castro Lazaroff el espectáculo Adiós Lazaroff, uno de los puntos de partida de este cancionero. Él concibió el presente libro, coordinó su realización e hizo las transcripciones iniciales para guitarra.

Gonzalo Varela realizó las transcripciones finales y Felipe Lamolle revisó las partituras y acordes. Vanesa Olmos compiló materiales y anécdotas. Micaela da Silveira diseñó el libro. Guilherme de Alencar Pinto estuvo a cargo de la supervisión editorial.

Todas las canciones están registradas en AGADU. La música de “Bares” fue compuesta sobre poema de Nicolás Guillén.

La publicación contó con el apoyo del Fondo Concursable para la Cultura de la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura (Uruguay) y de la Sala Lazaroff, que integra el Municipio F de Montevideo.

El cancionero se encuentra a la venta en todas las librerías y también en el TUMP.

La presentación del libro “Adiós Lazaroff” - canciones de Jorge Lazaroff será el sábado 28 de febrero a las 20 hs en Sala Lazaroff (Intercambiador Belloni, 1er piso, Av. 8 de Octubre 4849 esquina Av. José Belloni). Entrada libre con reserva previa. Participarán Felipe Castro, Guilherme de Alencar Pinto e Ismael Collazo, entre otros.

Las canciones que integran el libro son:

  • Ahí mar nomás
  • Albañil
  • Bares
  • Candombe para cantar
  • Chichita del Iguazú
  • Común aroma del lugar
  • Corriente
  • Cuando me muera
  • Darle de vuelta
  • De bien adentro
  • Dejate de artesanías
  • Dos
  • El Rengo Zamora
  • Expreso
  • Hoy sopa hoy
  • Jugando a las escondidas
  • ¿No serán zambas?
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Pero más allá del dato, el libro es una experiencia. Collazo trabajó durante años “nota a nota”, en tiempos donde no existían herramientas digitales que facilitaran la tarea. “Fueron muchas horas de estar tocando lo mismo para tocar lo exacto”, recuerda. El proceso implicó descubrir cómo sonaba la mano derecha de Lazaroff, qué acordes prefería, qué climas buscaba. “Me abrió muchas ventanas y me abrió mucho la cabeza a la creación después”.

La palabra tiene miles de sonidos

En la entrevista surge una reflexión que atraviesa todo su pensamiento estético: la relación entre palabra y música.

“Una palabra tiene miles de sonidos y miles de maneras de poder ser cantada”, afirma.

No hay una única forma de decir. No hay una única versión posible. Una canción puede renacer en otra voz, en otro ritmo, en otro arreglo. Cita a Liliana Herrero como ejemplo de reinterpretación radical: versiones que rozan el límite de convertirse en obra nueva.

Esa concepción dialoga directamente con Lazaroff, quien creía que todos podían hacer música y que la crítica debía provocar discusión. Collazo recuerda cómo el Choncho analizaba incluso a Silvio Rodríguez, señalando que sus letras eran revolucionarias pero su música respetaba principios del barroco. No era una descalificación: era una invitación a pensar.

Reseñas sonoras: la imaginación intacta

Si el cancionero fue una forma de preservar, las reseñas sonoras son una forma de expandir.

Hace un año, Collazo comenzó a desarrollar este formato inédito: piezas de audio que buscan transmitir la atmósfera sonora de los libros. No adaptan, no resumen, no explican. Sugieren.

“Logré conjugar dos cosas que me encantan: la literatura y la música”, dice.

El elogio que más lo conmovió fue el de Rosario Lazaroff: “Si el Choncho las escuchara, le hubieran encantado”. Para Collazo, esa frase confirma que el aprendizaje no fue solo técnico, sino espiritual.

“Cuando de un libro se hace una película, está todo digerido”, reflexiona. “Con la reseña sonora, la imaginación sigue intacta”.

Actualmente, el proyecto comienza a dialogar con la danza contemporánea, en una propuesta sinestésica donde seis reseñas de autoras contemporáneas podrían convertirse en un espectáculo corporal. La música como atmósfera; el cuerpo como traducción.

“Algo te cambia —dice en la entrevista— y dejás de ser la persona que eras.”

En esa mutación constante, en ese diálogo entre memoria y futuro, su música sigue abriendo ventanas.