El álbum fue concebido en un momento de expansión para la banda, que se encontraba ganando exposición masiva al actuar como teloneros en la gira del mítico y fallecido en 2025 Ozzy Osbourne por Estados Unidos. Musicalmente, el grupo profundizó en estructuras progresivas y temáticas centradas en la manipulación y el control, elemento que se refleja en la popular portada del disco.
Ya en aquella época, se acusaba a Metallica de haberse “vendido” al haber reducido la velocidad de algunas canciones en comparación a lo mostrado por el cuarteto de California en sus dos discos anteriores. Pese a esto, este álbum catapultó a Metallica y sentó las bases de su popularidad.
Sin embargo, el ciclo de este trabajo quedó marcado por el fallecimiento del bajista de la banda Cliff Burton en un accidente automovilístico en Suecia, ocurrido el 27 de septiembre de 1986 durante la gira europea. Este álbum es la última grabación de estudio de Burton con la banda. En términos comerciales, alcanzó el puesto 29 en el Billboard 200 y fue el primer álbum de thrash metal en recibir una certificación de platino. Además, en 2016 fue preservado en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, siendo el primer registro del heavy metal que ingresa a este archivo, por su "significado cultural, artístico o histórico a la sociedad".
2. Slayer – Reign in Blood
Lanzado el 7 de octubre de 1986, Reign in Blood es el tercer álbum de estudio de Slayer. La producción estuvo a cargo de Rick Rubin, quien en ese momento era conocido principalmente por su trabajo en el mundo del hip-hop. El álbum destaca por su brevedad, con diez canciones distribuidas en apenas 29 minutos.
La publicación del álbum enfrentó obstáculos significativos por las polémicas debido a su contenido lírico y visual. Def Jam Recordings, el sello de Rubin, tenía un contrato de distribución con Columbia Records (subsidiaria de CBS). Sin embargo, los ejecutivos de Columbia se negaron a distribuir el álbum.
Los motivos son varios, incluyendo su arte de portada, pero el punto principal de conflicto fue la pista de apertura, "Angel of Death", escrita por el guitarrista Jeff Hanneman, la cual describe las prácticas del médico nazi Josef Mengele en el campo de concentración de Auschwitz.
La discográfica citó la naturaleza explícita de las letras y la tapa como "ofensivos", lo que generó un retraso en el lanzamiento previsto originalmente. Ante la negativa de Columbia, Rick Rubin tuvo que negociar un acuerdo de distribución independiente con Geffen Records. A pesar de que el álbum no apareció en el catálogo oficial de Geffen en sus inicios debido a la misma controversia, la empresa finalmente aceptó distribuirlo, aunque sin incluir su logotipo en la contratapa original.
Por otro lado, la letra de Angel of Death indignó a los sobrevivientes del holocausto y a sus familias, acusando a la banda de simpatía con el nazismo y racismo.
Los integrantes de Slayer, y en particular el propio Hanneman,respondieron a las acusaciones de simpatías ideológicas afirmando que sus letras tenían una función narrativa y documental. Hanneman declaró en diversas entrevistas que la canción no constituía un respaldo a las acciones descritas, sino una exposición de hechos históricos de carácter violento.
“Creo que deberías poder escribir sobre lo que quieras. Angel of Death es como una lección de historia... Había leído mucho sobre el Tercer Reich y me fascinó su extrema gravedad, la forma en que Hitler había sido capaz de hipnotizar a una nación y hacer lo que quisiera, una situación en la que Mengele pudo evolucionar de médico a carnicero”, había dicho Hanneman en 1987 a la revista NME.
A pesar de la falta de apoyo en las radios comerciales, el álbum consolidó la reputación de la banda en el circuito del metal extremo.
3. Megadeth – Peace Sells... But Who's Buying?
Publicado el 19 de septiembre de 1986, este es el segundo álbum de estudio de Megadeth y su debut con Capitol Records. Producido originalmente por Randy Burns y posteriormente remezclado para su lanzamiento oficial, el disco cuenta con la participación del guitarrista Chris Poland y el baterista Gar Samuelson.
Para su líder, Dave Mustaine, este trabajo fue la plataforma para consolidar la identidad de Megadeth tras su polémica salida de Metallica y luego del lanzamiento del álbum debut de la banda “Killing Is My Business”.
Eran tiempos de guerra fría, el republicano Ronald Reagan estaba dentro de la Casa Blanca y las tensiones sociopolíticas de su administración se ven reflejadas en las líricas y en la tapa del disco, en la que figura la mascota del grupo, Vic Rattlehead, frente a las ruinas de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
El éxito del sencillo homónimo en la hoy extinta MTV facilitó que la banda obtuviera su primera certificación de platino. El álbum representó la transición de la banda desde la escena independiente hacia un alcance global dentro de la industria discográfica.
4. Iron Maiden – Somewhere in Time
Lanzado el 29 de septiembre de 1986, Somewhere in Time es el sexto álbum de estudio de Iron Maiden. La producción estuvo a cargo de Martin Birch y las sesiones de grabación se repartieron entre las Bahamas y Alemania, buscando un entorno óptimo tras el agotamiento de su gira anterior de 191 fechas en 331 días.
Tras finalizar el "World Slavery Tour", la banda exploró una estética de ciencia ficción inspirada en el cine futurista de los ochentas. Este disco es reconocido por ser el primero de la agrupación en incorporar sintetizadores de guitarra, una decisión técnica que generó un cambio en su textura sonora tradicional. El proceso estuvo marcado por una reconfiguración en el rol compositivo: ante el rechazo de las propuestas acústicas del vocalista Bruce Dickinson, el guitarrista Adrian Smith asumió un papel protagónico escribiendo éxitos como "Wasted Years". La portada, diseñada por Derek Riggs, es famosa por la cantidad de detalles y referencias a la historia previa de la banda.