Rugnitz evocó además el papel del espacio en el retorno de exiliados tras la dictadura. Entre ellos, mencionó la presencia de Alfredo Zitarrosa, quien brindó allí una conferencia de prensa tras su regreso al país luego de ocho años de exilio. “Fue esta la casa que recibió a los niños del desexilio y a tantos hombres y mujeres de las artes, la ciencia y la cultura en general”.
Al cerrar su intervención, sostuvo que desde la Sala Camacuá apuestan a "ser un espacio cada día más profesional y de calidad que dé cabida a las más diversas manifestaciones culturales”. Y añadió: “Este es un hito que deseamos festejar con todos quienes hicieron posible mantener y reavivar esta llama”.
Un ejercicio de memoria
A su turno Mariana Larraz, secretaria de Prensa y Propaganda AEBU, subrayó la dimensión colectiva e histórica del proyecto, señalando que el aniversario no solo implica una celebración, sino también un ejercicio de memoria sobre quienes impulsaron el espacio desde sus inicios. “Pensar en estos 10 años creo que también es pensar a quienes estuvieron antes que nosotros”.
Por otro lado, afirmó que la sala forma parte de una visión sindical que trasciende lo estrictamente laboral e incorpora el acceso a la cultura como un derecho. “No solo pensando al trabajador y la trabajadora en relación a sus condiciones de trabajo, sino también con el derecho al acceso a la cultura”. En esa línea, vinculó el desarrollo de la sala con otros espacios y servicios del sindicato, enmarcados en una apuesta más amplia por la educación, el ocio y la recreación.
Larraz también valoró el carácter no comercial del espacio y su función como ámbito de encuentro, debate y expresión. Según indicó, la sala no solo alberga espectáculos, sino que también es escenario de instancias internas del sindicato, donde se toman decisiones y se procesan discusiones colectivas. A la vez, destacó su rol como plataforma para proyectos emergentes: “Esta sala no está pensada con los fines comerciales de cualquier sala”, sino que busca “darle un espacio a quienes hoy están tratando de hacer un proyecto en el mundo de la cultura”.
Finalmente, reivindicó los valores que sostienen la iniciativa en el contexto actual, haciendo énfasis en la construcción colectiva. “Quienes eligen esta sala también están eligiendo un proyecto colectivo y solidario”.
"Un faro de resistencia cultural"
Por su parte, la presidenta de AEBU, María Eugenia Estoup, centró su intervención en el significado que la Sala Camacuá tiene tanto para la interna del sindicato como para la sociedad en su conjunto. “Dicen por ahí que las paredes no hablan, algunos dicen que las paredes hablan, pero para nosotros, quienes habitamos la Sala Camacuá, estas paredes cantan, estas paredes recitan, estas paredes dan discursos encendidos políticos” y añadió “guardan los ecos de tantos aplausos durante tantos años”.
La dirigente definió a la sala como “un faro de resistencia cultural” y como un espacio que forma parte de la identidad de la ciudad, al tiempo que constituye un motivo de orgullo para el sindicato. En tal sentido, señaló que la decisión de reabrir la sala implicó una apuesta que fue más allá de la recuperación edilicia, vinculada a la reconstrucción de un ámbito de encuentro para la comunidad, "donde la sensibilidad social se encuentra con el arte”.
Y añadió: “El sindicato no solamente es defensor de los derechos de los trabajadores, también es un faro de lucha para los derechos a la cultura, los derechos al pensamiento crítico, el derecho al encuentro a través de la música, del arte, del cine y del teatro”.
Balance y programación 2026
Sergio Mautone, coordinador de la Comisión Central de Cultura de AEBU, articuló una intervención que combinó balance y un extenso adelanto de la programación 2026 de la Sala Camacuá.
En primer lugar, el referente destacó las mejoras recientes en la infraestructura del espacio, enmarcadas en la celebración de los diez años. "Nos hemos planteado muchas maneras de celebrar y una es dejando esta sala en las mejores condiciones posibles“. "Había un debe importante que hoy subsanamos, que es la accesibilidad”, afirmó, y detalló que actualmente la sala cuenta con facilidades de acceso al escenario y servicios adecuados en planta baja. A esto sumó la renovación de puertas, butacas y equipamiento técnico y lumínico, así como intervenciones en el hall y la futura numeración de los asientos.
Mautone también subrayó la calidad acústica del espacio como uno de sus rasgos distintivos, vinculándola al diseño original y al asesoramiento técnico especializado de Conrado Silva. En ese sentido, sostuvo que se trata de una característica ampliamente valorada por quienes transitan la sala, al punto de convertirla en un elemento identitario del lugar.
Al adentrarse en la programación, informó que se llevará adelante una actividad liderada por Fernando Condon y Carlos da Silveira que contará con un cierre artístico a cargo de Ariel Caldarelli y Bettina Mondino.
Por otro lado, adelantó que uno de los ejes será la puesta en valor de la memoria cultural, con actividades específicas de rescate histórico. Entre ellas, mencionó un conversatorio sobre las décadas del 70 y 80 en la propia sala, con la participación de Juan Pedro Ciganda, el profe Piñeyrúa y Eduardo Larbanois; así como homenajes a figuras como Osiris Rodríguez Castillo y Marcos Velázquez. En la misma línea, anunció un ciclo de cine en conjunto con Cinemateca Uruguaya que recuperará la experiencia Estudio 1, con programación seleccionada por espectadores de la época. Además de Ciganda y Larbanois, se sumarán la comunicadora y ahora diputada María Inés Obaldía y la cantautora Cristina Fernández.
El coordinador señaló además que la agenda cultural estará atravesada por dos ejes definidos por el sindicato para 2026: infancias y adultez mayor. En relación al primero, adelantó propuestas que incluyen espectáculos musicales con Letu Ruibal,Piú Musica Viajera, Bonaldi y Ducret, y Cocoa.
También se desarrollarán el Festival de Teatro Adolescente “Vamos que venimos”, orientado a la participación juvenil y la problematización de esa etapa, un coloquio sobre adolescencias y un fortalecimiento del vínculo con el teatro de títeres, que incluirá funciones mensuales y la realización de un festival internacional. "Vamos a tener en este espacio el primer Festival Internacional de Títeres de la Sala Camacuá. Es una actividad llevada adelante por Ovidio Fernández", informó.
En paralelo, Mautone repasó algunos de los ciclos ya consolidados de la sala, especialmente en el ámbito musical, donde se mantiene una apuesta tanto a artistas emergentes como consagrados. En ese marco, mencionó festivales como Canciones de otoño, Música al Sur, Animalas, Bandas Secretas y Undertone, así como propuestas que han servido de plataforma para nuevas figuras de la escena nacional. “Promovemos la música en todas sus expresiones y nos importa mucho trabajar con los públicos emergentes”, afirmó.
La programación también incluirá ciclos de cine y pensamiento, como “Cine y Filosofía” y Detour, además de la presentación de artistas nacionales como Fabián Severo, Ernesto Díaz, Pablo Olalde y el dúo de Lucía Gatti y Larbanois, e internacionales como la banda argentina Duratierra.
En artes escénicas, adelantó la realización de dos unipersonales. Uno de ellos sobre Julia Arévalo y otro llamado Cartografías de la identidad que aborda las consecuencias del terrorismo de Estado. También se desarrollarán muestras que recuperan la historia del espacio, como la de Andrea Moreni.
La jornada culminó con el espectáculo del Cuarteto Austral y un brindis compartido, en un cierre que conjugó música, celebración y encuentro.
Desde la Sala Camacuá informaron que toda la información detallada sobre la programación, actividades, fechas y horarios estará disponible en pa página web de la sala.