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Cultura | Spuntone y Mendaro | Huellas del origen | las herencias

MAGNOLIO SALA

En escena: Spuntone y Mendaro exploran las "Huellas del origen"

Spuntone y Mendaro presentan cuatro funciones en Magnolio Sala, revisitando canciones que estuvieron en el origen del dúo pero que nunca fueron grabadas.

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El plan inicial de esta propuesta, que lleva un título más que significativo, “Huellas del origen”, era realizar dos funciones, el jueves 30 y viernes 31 de mayo. Pero las entradas se agotaron rápidamente y se agregaron dos funciones más: el domingo 2 y el sábado 8 de julio. Todas las funciones comenzarán a las 21 horas; las entradas están a la venta por la plataforma RedTickets.

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La recuperación de las huellas del origen

Alejandro Spuntone explicó a Caras y Caretas que “Huellas del origen” es parte de “una revisión histórica que hicimos del proyecto, que fue alimentado el año pasado al cumplirse los 10 años de ‘Estado natural’, nuestro primer disco”.

Así, este breve ciclo en Magnolio “reunirá un montón de canciones que nosotros empezamos a tocar allá, en el origen, justamente en el 2010, que por diferentes circunstancias quedaron afuera del repertorio y de las primeras grabaciones que hicimos”. Esta búsqueda “fue concebida como una forma de cerrar un ciclo histórico y para pensar ya en lo que viene, que estamos componiendo canciones nuevas para el próximo disco, que es un proyecto para el año que viene”.

Para Guzmán Mendaro, este dúo fue un proyecto que surgió para “sacarse las ganas” de hacer canciones que formaron parte de sus mapas e historias musicales personales. “Es muy lindo que las inquietudes que en algún momento solo fueron una idea para realizar, se hayan realizado, se hayan materializado”, contó Guzmán. “Muchas veces en otro tipo de proyectos es más difícil lograr estoy, porque en las bandas, por ejemplo, hay más trabajo para llegar a consensos, más debates. Tanto Ale como yo teníamos una inquietud de hacer algo y se hizo, tuvimos otra y se hizo, tuvimos otra y se hizo. Y siempre las cosas que vamos pensando se han ido concretando. Eso creo que fue lo que fortaleció el vínculo personal entre nosotros y también enriqueció y sostuvo la parte artística. Creo que el artista bien entendido es una persona inquieta y que trata de realizar lo que desea. Sin embargo, muchas veces nosotros, los que trabajamos en las artes, caemos en alguna estrategia de trabajo que a veces que debilita lo artístico, o tenés que anclarte haciendo determinadas cosas porque conviene más. Pero este no es el caso, nuestro proyecto nunca fue por ahí”.

Este proyecto ha sido reconocido a nivel popular, subrayó Guzmán, “porque somos libres para realizar nuestras búsquedas y propuestas de repertorios”.

Embed - Spuntone & Mendaro – Quién fuera [En vivo]

Las búsquedas, las herencias, los encuentros

Tanto para Alejandro como para Guzmán, este proyecto fue una forma de crear una zona de encuentros, donde confluyen sus historias musicales y sus inquietudes estéticas. Fue así que el proceso comenzó con la exploración de canciones y creadores que marcaron el mapa musical local. Tras los primeros registros fonográficos editados, el dúo comenzó a explorar, especialmente a partir de “Equilibrio” (2019), la creación de canciones propias.

“En ese proceso cada le ha puesto su impronta, cada uno ha venido con sus historias, sus inquietudes”, dijo Guzmán. “Ale viene con una idea, yo vengo también con otra, y llegamos como a una especie de lugar común donde nosotros la podemos desarrollar. Y ese lugar común, por ejemplo, en los dos primeros discos, estaba signado por los recursos sonoros que teníamos: nuestras voces y la guitarra. Con ese punto de partida hacíamos como un ‘desmantelamiento’ de las canciones para volverlas a armar”.

Para ellos esto fue, desde el inicio, como un diálogo con “nuestros muertos, nuestras herencias. Nosotros cargamos con nuestra cultura y estos ‘muertos’ nos legaron cosas vivas para que las hagamos. Tenemos una responsabilidad en eso: no solo repetir es canciones, sino hacerlas poniéndoles nuestra esencia, transformarlas, hacerlas nuestras”.

“Creo que el mayor respeto que se puede tener por un artista, nuestros padres culturales, es tratar de hacer tuya la versión”, agregó Alejandro. Esto es, “no imitarlo, ni justamente tratar de emularlo. Y a mí lo que me gustaría como artista el día de mañana con mis canciones, con las que hacemos Guzmán, que alguien las haga, que las lleve para su lado, que se las apropie. Nosotros intentamos dar una visión personal de estas creaciones, desde el respeto máximo que tenemos por cada uno de los artistas. Y, como dice Guzmán, pensado desde un lugar donde éramos dos personas nomás, una guitarra, dos voces, o sea, lo mínimo. Por eso llamó ‘Estado natural” nuestro primer disco, porque era quizás la base de cómo uno compone con una guitarra o con un piano, pero es sólo eso. Después viene la orquestación y el vestido, digamos, de cada canción. Pero en el caso de nosotros estábamos totalmente despojados”.

Embed - Spuntone & Mendaro Ft. Luana – En un lugar un niño [Estado Natural]

Consolidar una nueva fase del proyecto: las canciones propias

Ya avanzada la historia del dúo, ambos músicos coincidieron en la necesidad de iniciar una nueva etapa: la de explorar el camino de la composición.

“Ya llevamos cinco discos, pero hay dos, los últimos dos, que son con composiciones nuestras o temas inéditos compuestos por amigos con las cuales hemos trabajado y colaborado desde Fabián Marquisio, Alejandro Ferradas hasta Federico Lima, Socio, entre otros. O sea son gente muy cercana a nosotros y que le interesa hacer cosas con nosotros”, explicó Alejandro.

Esto, siguió, fue una necesidad de los dos. “Podríamos haber seguido versionando, pero esta inquietud surgió como algo muy natural: teníamos ganas de decir cosas, contar otras historias. Así comenzamos a intercambiar ideas. Yo le paso una letra a Guzmán, él me devuelve sus ideas musicales en un archivo de audio por Whatsapp, por ejemplo. De esta forman van surgiendo las coincidencias, las búsquedas. A veces yo le paso una idea melódica, cantando a capella o tocando la guitarra así nomás, sin mucha pretensión, o con Garage Band, y Guzmán me envía los arreglos de guitarra o ideas para la melodía. No tenemos roles definidos, en los que uno hace la letra y el otro la música. Vamos trabajando juntos, intercambiando”.

“Cuando todo se alinea, la intención de la letra con la música, es como que algo cobra vida, es impresionante, te moviliza hasta lo más hondo”, dijo Guzmán.

“Es como un crecimiento, otra vida”, concluyó Alejandro.

Embed - Spuntone Mendaro - Mal de karma

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