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Cultura | Juan Casanova | música | Los Traidores

Poesía de guerra

Juan Casanova: "Lo que me queda es puro combate"

A Juan Casanova le gusta plantear preguntas, cuestionarse el mundo, militar desde el arte y crear canciones en torno a sus percepciones.

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Juan Casanova es un torbellino, arrasa, pero al mismo tiempo fluye con una expresividad hipnótica. Sus gestos, sus palabras y esa mirada que te atraviesa y que te invita a cuestionar la realidad que ves y la que no ves, te van introduciendo en su mundo y te conducen por las más insospechadas reflexiones. Así pasa también con su música, esos mismos pensamientos se articulan para dar paso a la creatividad combativa que marcó no sólo su época de mayor auge sino también esta etapa más consolidada de su vida artística.

En la turbulenta década de los 80, bajo la sombra de la censura, la banda Los Traidores, de la que Juan Casanova era su líder, se convirtió en sinónimo de resistencia. Su historia, entrelazada con la música y la lucha, es un testimonio del arte como arma contra el silencio.

Casanova recuerda esos días de fuego con una lucidez que traspasa el tiempo. En las aulas del liceo, con apenas 15 años, comprendió que el punk rock sería el grito de su generación, un lenguaje para manifestarse contra la opresión que vivían. Los Traidores, nacidos en el vientre de la dictadura, se convirtieron en el símbolo de la juventud de aquellos tiempos.

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Juan Casanova.

Juan Casanova.

A pesar del paso de los años, la llama de la subversión y la pasión creativa de Casanova no se apaga. Incluso en la pandemia de 2020, cuando el mundo parecía paralizado por el miedo, él se atrevió a levantar su voz dando vida a "Data", una canción que interpela la relación entre la humanidad y la tecnología, un reflejo de su constante búsqueda de respuestas en un mundo cada vez más dominado por algoritmos y una potencial "tiranía tecnocrática".

Lejos de considerarse un visionario, se ve a sí mismo como un narrador de su tiempo, un espejo donde se reflejan las inquietudes y las esperanzas de una era en constante cambio. Su arte se pregunta sobre el papel del ser humano en un mundo cada vez más artificial, en un diálogo constante entre poesía y tecnología, entre pasado y futuro.

Casanova sigue colaborando, explorando, creando, inmerso en un proceso artístico que es tanto personal como colectivo. Su música, ahora entrelazada con temas de guerra y amor, economía y poder, sigue buscando el sentido en medio del caos.

***

¿Cómo veía el panorama musical en los años 80 y cómo el rock se convirtió en una herramienta para expresarse?

Bueno, todo comenzó en los tiempos del liceo cuando estaba estudiando. Siendo muy joven, con tan solo 15 años, sabía que la música que estaba emergiendo, como el punk rock, sería una forma de comunicar lo que estábamos viviendo. Tuve una infancia y adolescencia difíciles, ya que vivíamos en un estado de guerra interno gracias al Plan Cóndor que orquestaba todas las dictaduras latinoamericanas. Mi banda, Los Traidores, se formó en medio de la dictadura, en 1983, y no sabíamos que esta eventualmente iba a terminar, cosa que no pasó. No terminó en el 85 porque hasta mediados de los 80 hubo desaparecidos. Entonces, los recuerdos son de combatir, combatir la dictadura. Los Traidores particularmente no estaba afiliado a ninguna ideología política, de hecho los odiábamos a todos por igual por permitir lo que hoy llamamos "democracia tutelada".

¿Puede compartir algún episodio que lo haya impactado durante esos años en alguna de sus presentaciones?

Uno de los episodios más importantes fue en el primer festival "Montevideo Rock", que se volvió muy famoso, pero al que Los Traidores no pudieron unirse debido a la censura. Ya nos habían censurado 6 canciones, que eran las principales de nuestro disco Montevideo Agoniza. De todas formas, logramos llegar al festival con nuestros instrumentos y, al finalizar, subimos al escenario. Recuerdo ver a agentes de seguridad pública, disfrazados de civiles, cortando cables y luces. Sabíamos que querían reprimirnos y obstaculizar nuestro show. En ese momento, cuando cortaron las luces, me di cuenta de que estaban de espaldas al público, lo que me alertó sobre sus intenciones. Fue entonces cuando saltamos del escenario hacia la multitud en medio de una batalla campal. Recuerdo lanzar antorchas encendidas hacia el escenario y que un autobús entrara en el recinto para sacarnos. Fue una anécdota intensa de aquellos tiempos, pero hubo muchas otras.

¿Por qué Los Traidores tuvieron periodos de separación a lo largo de los años?

La dinámica de Los Traidores ha sido muy peculiar. Después de que censuraron nuestras canciones en nuestro primer disco, nos planteamos si continuábamos con la banda. Como no teníamos prohibido tocar las canciones, decidimos seguir adelante. A partir de 1986, debido a un contrato con la discográfica, la banda se separó. Con el tiempo, Víctor Nattero, mi primo y guitarrista de la banda, y yo, nos reuníamos ocasionalmente cuando era posible. Esa ha sido la dinámica a lo largo de los años. A veces, la distancia y las logísticas complicaban las cosas, pero tocábamos cuando queríamos y podíamos. "Los Traidores" no nos pertenecen, son de las personas que mantienen vivas sus canciones y que siempre nos piden que nos reunamos para tocar. A veces lo hacemos, y, si no, simplemente no sucede.

¿Qué queda del espíritu subversivo y la pasión de aquellos inicios? ¿Queda la vitalidad?

Por supuesto, yo tengo casi 60 años y lo que me queda es puro combate. Fui uno de los pocos que habló en 2020 mientras otros permanecían callados debido al miedo y la incertidumbre en medio de la pandemia. Mi espíritu de lucha sigue ardiendo, y eso se debe a mis ancestros negros, italianos y españoles. Tengo sangre en las venas y mientras la tenga seguiré siendo combativo.

Ya que lo menciona, ¿qué significó el período de la pandemia de covid-19 para usted en el ámbito creativo?

De hecho, en 2020 estaba felizmente retirado de la música desde hacía ya unos años. Había comenzado a involucrarme en colectivos en los cuales yo tenía que encargarme de la producción y la logística, tratando de evitar estar mucho en el escenario, ya que con los años me resultaba bastante agotador. No estaba en condiciones de hacer giras ni eventos de ese tipo. Empecé a reducir mis actuaciones y me centré en mi propio espectáculo, que presentaba una vez al año cerca de mi cumpleaños, en setiembre. Estaba planeando mudarme al extranjero y dedicarme a algo completamente diferente de la música. Sin embargo, cuando la pandemia llegó, me sentí obligado a hacer algo al respecto, ya que nadie dentro de mi comunidad de artistas nacionales se pronunciaba. Fue entonces cuando compuse "Data", una canción que plantea muchas preguntas.

¿Por qué le interesó el dataísmo y cómo lo reflejó en su música?

El dataísmo es solo una pequeña parte de las temáticas que abordo en mi música. El dataísmo es una especie de nueva religión adoptada por científicos que tienen una gran fe en cosas como la inteligencia artificial, que parece ser su nuevo dios. Mi canción "Data" la compuse junto con Vaimaca, una banda uruguaya. La canción aborda el tema del uso de la tecnología, en particular el procesamiento de datos y cómo su recolección nos influye y controla. Originalmente, la canción hablaba de inteligencia artificial y algoritmos, pero luego se expandió para tocar temas como la dictadura global y cómo esta guerra se libra no solo con mentiras, sino también con armas de última tecnología, como los drones que eligen sus objetivos por sí mismos. En 2020 adapté la canción para incluir referencias al uso del "bozal", que considero perjudicial para las personas.

¿Se considera un visionario en términos de sus letras y temas?

No me considero un visionario, simplemente trato de ofrecer mi perspectiva del mundo y plantear preguntas en mis canciones. Cada persona tiene su propia visión del mundo y sus creencias, y es importante que todos tengamos acceso a diferentes perspectivas para tomar decisiones informadas. No quiero imponer una verdad absoluta en mis canciones, pero sí me interesa que las personas se cuestionen lo que está sucediendo. La tecnología y la inteligencia artificial están avanzando rápidamente, y es fundamental que estemos atentos a cómo afectan nuestras vidas y la sociedad en su conjunto. Ojo, tampoco quiero ser el salvador de la humanidad.

¿Tiene alguna otra canción o proyecto en mente relacionado con estos temas?

Sí, de hecho tengo más canciones en la saga distópica que estoy creando. Una de ellas se llama "Killer" y será lanzada en unos días. Estas canciones siguen explorando conceptos relacionados con la tecnología y la sociedad en un mundo en constante cambio. Estoy emocionado por seguir compartiendo mi visión a través de mi música y plantear preguntas importantes sobre el futuro que nos espera.

Juan Casanova ft Luciano Supervielle - Como una Plegaria (por América del Sur)

Spotify amenazó con retirar sus servicios en Uruguay debido a una ley aprobada en el Parlamento, pero el Gobierno intervino para evitarlo. ¿Cómo interpreta este fenómeno a nivel nacional?

En mi opinión, la situación de Spotify me importa poco. No lo uso y no me afecta directamente. Lo que realmente me preocupa es el tratado que se firmará con la OMS en mayo. Este acuerdo podría tener un impacto significativo en nuestra soberanía sanitaria y constitucional. Me importa más lo que sucede con nuestra soberanía y la firma de contratos secretos que pueden afectarnos a todos.

¿Cómo se siente cuando colabora musicalmente con otros? Específicamente, en el caso de Luciano Supervielle, ¿cómo manejan esa colaboración?

Luciano y yo aprendimos a dejar de lado los egos y a enriquecernos mutuamente. No discutimos sobre política, eso nos separa, pero en lo creativo trabajamos en armonía. Componemos juntos, incluso partes de la música que no dominamos completamente, como la batería. Nos desafiamos y aprendemos constantemente. En general, siempre necesito colaborar con otros, ya que no toco instrumentos. Compongo melodías y escribo letras, y trabajar con Luciano y otros amigos ha sido una experiencia enriquecedora. Dejar de lado el ego es fundamental para crear música de calidad.

¿Con quién más le gustaría trabajar?

Tenemos un desafío emocionante con Pedro Dalton, y estoy emocionado por nuestra colaboración. También quiero trabajar con muchas otras personas, pero encontrar tiempo para componer es un desafío. En este momento, estoy componiendo con Vaimaca, con Migue Nieto que es bajista y productor, y con otros amigos. Colaborar y aprender con diferentes personas es algo que disfruto enormemente. Hay una banda llamada "Catatumbo" que me gusta mucho y me encantaría trabajar con ellos, ya que exploran diferentes géneros musicales que son nuevos para nuestra escena.

Su proyecto "Poesía de Guerra" tiene el poder de movilizar memorias y desafiar nuestra concepción del tiempo. ¿Lo pensó de esta forma?

Estoy de acuerdo contigo. He recibido críticas por romantizar la guerra en mi trabajo, pero "Poesía de Guerra" se refiere a las guerras de los banqueros y el capital financiero, pero lo que realmente me importa son las cartas de amor que los soldados envían a casa y las que reciben. Eso es lo que estoy explorando en mi música.

Entonces "Poesía de Guerra" simboliza su espíritu combativo y el amor por lo que hace.

Exactamente. "Poesía de Guerra" representa ese amor y pasión en mi música.

Bailando en la Oscuridad

¿Cómo se ve a futuro? ¿Va a seguir haciendo música?

Hago lo que puedo desde que volví a componer temas, saco algo de vez en cuando. Estoy dando lo mejor de mí en este momento. Siempre me siento muy apasionado. Siempre estoy dispuesto a seguir mientras tenga esa pasión en mi interior. En cuanto al futuro, no me preocupa en absoluto. Vivo el aquí y el ahora en los mejores términos que puedo. No tengo miedo del futuro, el tiempo ni del pasado.

En este nuevo año ¿qué le desea a los uruguayos?

Sabes, está muy de moda decir "persigue tus sueños" hoy en día. Pero mi deseo para todos es que no tengan que perseguir más sueños, que se despierten y encuentren su camino en el 2024. No será fácil, será un desafío, pero cuenten conmigo para enfrentarlo juntos.