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Cultura | Maniquíes | ensayo fotográfico | Museo Nacional de Artes Visuales

Museo Nacional de Artes Visuales

"Maniquíes": presentan ensayo fotográfico que interpela al cuerpo en la era digital

El ensayo fotográfico "Maniquíes", una obra de Rasia Friedler y Jorge Papadópulos, se presenta el 15 de julio e invita a repensar el cuerpo y la tecnología desde la imagen y la sensibilidad.

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El próximo martes 15 de julio a las 19 horas, el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) será escenario de la presentación de Maniquíes – Un ensayo fotográfico, una obra de Rasia Friedler y Jorge Papadópulos que invita a reflexionar sobre el cuerpo, la sociedad y la tecnología a través de la imagen. El libro expande y resignifica la exposición homónima que se exhibió en la Sala Camacuá entre agosto y septiembre de 2023.

La presentación contará con la participación de figuras destacadas del ámbito artístico y cultural: Enrique Aguerre, director del MNAV; Silvana Tanzi, docente y editora de cultura del semanario Búsqueda; y Claudio Del Pup, artista visual y curador.

Friedler, psicóloga y artista multidisciplinaria autodidacta en la fotografía, premiada recientemente por el Consejo Regional de las Artes de las Naciones Unidas (UNOTA), aporta una mirada conceptual y elaborada: “la fotografía es mirar y crear”, señala. Sus imágenes se construyen desde la imaginación, combinando técnicas tradicionales y digitales.

Papadópulos, por su parte, es cientista social y fotógrafo vocacional; su enfoque es más espontáneo y callejero. En sus palabras, el libro muestra “dos aproximaciones diferentes a la representación de nuestro objeto de investigación –los maniquíes–. Yo busco la imagen en la calle y la capturo en un instante con poca reflexión y algo de intuición. Rasia Friedler en cambio conceptualiza la fotografía previamente en su imaginación y luego crea la imagen”.

De acuerdo al comunicado de prensa, Maniquiés es un diálogo visual entre dos formas de ver y significar. En tiempos de cuerpos renderizados, almacenados y comercializados, el ensayo posiciona al maniquí como símbolo de una época atravesada por la tensión entre lo humano y lo artificial. “Volvemos la mirada hacia ellos en la tensión cultura-sociedad, planteada por la dependencia creciente del ser humano a la tecnología”, escribe Friedler.

El libro no solo propone una estética potente, sino también una lectura crítica del presente. Como expresó el curador Claudio Del Pup: “Nos obligan a mirar lo que ya no vemos: el cuerpo como espacio de conflicto, de construcción, de interrogación”.

Entre lo humano y lo artificial

En diálogo con diálogo con Caras y Caretas, el fotógrafo Jorge Papadópulos profundizó en los sentidos que atraviesan el ensayo Maniquíes y como la tensión entre lo humano y lo artificial, entre lo vivo y lo inerte, se convierte en una clave de lectura que recorre todo el ensayo. “Los maniquíes son objetos representacionales. Siendo un objeto, pretende representar a un ser humano para vestirlo y hacerlo parecer, de alguna forma, a un objeto del deseo”.

Papadópulos contó que ha fotografiado maniquíes en diversas ciudades del mundo —Montevideo, Marruecos, Francia, Viena—, y destacó que cada escena se resignifica según el entorno social y cultural. Lo que lo conmueve y le resulta muy interesante, señaló, es “descubrir que no hay un consumidor, sino que hay una multiplicidad de consumidores que pertenecen a distintas realidades, a distintas sociedades y a distintas clases sociales”.

Pero más allá de la captura del instante, explicó que su búsqueda apunta a provocar una forma de diálogo imaginario. Un diálogo que involucra no solo a los sujetos retratados y a los maniquíes, sino también al espectador y su punto de vista. "A veces puede generar humor, sorpresa o un contraste muy fuerte que revela las desigualdades sociales".

Consultado sobre por qué invitaría al público a ver el ensayo fotográfico Maniquiés, el artista lo planteó como un ejercicio de atención hacia lo cotidiano. “Me parece que es un ejercicio de reflexión hacia objetos inanimados que nos dicen poco, pero que en interacción con otras cosas pueden llevarnos a una reflexión un poquito más profunda, según la sensibilidad, la formación, la educación del espectador”.

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Una apuesta estética contra lo fugaz

Por su parte, Friedler destacó que Maniquíes es el resultado de un proceso de búsqueda profundo que conjuga estética, reflexión crítica y sensibilidad poética. La obra, señaló, “es el fruto de un largo proyecto artístico que nos permite, a los autores, presentar la exploración estética en la que venimos trabajando, y hacerlo de una manera coherente y significativa”.

La artista reflexionó sobre el valor de detenerse a mirar con atención en un tiempo dominado por lo fugaz. “La aceleración de la vida actual tiende a una cultura de lo instantáneo con el corolario de un mundo simbólico empobrecido, sin tiempo para contemplar en profundidad y pensar de forma crítica lo que vemos. Este libro aspira a revertir esa inercia".

Y añadió: "Cada fotografía tiene diversas capas de significado y procura despertar los sentidos del observador, es decir, conmoverlo para superar la polución icónica que nos impide apreciar la belleza que anida en la vida cotidiana".

A través del fotomontaje y el trabajo con elementos simbólicos, sus fotografías no solo registran, sino que construyen posibles relatos. “Un fotolibro es una forma de contar historias, de sugerirlas o inspirarlas a través de imágenes. Por ejemplo, en varias de mis fotografías utilizo el fotomontaje para generar imágenes embrionarias de posibles relatos a ser desarrollados y/o escritos por los lectores”, explicó.

Consultada sobre la relación entre cultura, cuerpo y tecnología —uno de los ejes conceptuales de su trabajo—, Friedler planteó preguntas sobre los límites del cuerpo en el presente. “La tecnología ha transformado la forma en que interactuamos con el mundo y ha redefinido nuestra percepción del cuerpo, sometido a ideales de belleza y perfección”, señaló, advirtiendo que estos ideales pueden generar insatisfacción e incluso problemas de salud mental. “En una época donde la tecnología médica y la biotecnología ofrecen mayores posibilidades de modificación del cuerpo (cirugías estéticas, prótesis, etc.), se nos plantean unas cuantas preguntas éticas sobre los límites de esas intervenciones en la biología humana”.

Friedler espera que quienes se acerquen a la obra Maniquíes experimenten emociones diversas como ternura, nostalgia, tristeza. Según la artista acercarse a esta obra “es una forma de interrogar y narrar el mundo en que habitamos, de poner en juego la imaginación creadora, un aspecto fundamental para el fortalecimiento del lazo social debilitado actualmente por la mercantilización de las relaciones humanas, abriendo así una ventana hacia el reencantamiento del mundo”.