El que avisa no traiciona, Paramount Global ya había anunciado el cierre de todas las señales musicales de MTV —MTV Music, MTV 80s, MTV 90s, MTV Live y Club MTV— para fines de 2025. Este 31 de diciembre llegó el día en el que, paradójicamente, Music Television dejó de transmitir música para siempre.
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Para quienes ya peinan canas, MTV fue mucho más que un canal de televisión: fue el lugar se popularizaron los videos clips, la gente empezó a bailar frente a una pantalla y a entender que la música también se miraba, al tiempo que descubría a nuevos artistas de la industria musical.
Si bien no desaparece la marca MTV, se cierra una forma de entender la música, la televisión y la cultura juvenil de una época que quedó atrás.
El principio del fin del MTV que conocíamos
El hábito empezó a resquebrajarse a principios del nuevo siglo, cuando la estrategia del canal viró hacia una programación híbrida con realities, shows en vivo, ficciones propias y dibujos animados para adultos. Pero la estocada final llegó con el crecimiento imparable de YouTube, que capturó a una audiencia joven que migró casi por completo a Internet con el comienzo de la segunda década del siglo XXI.
MTV, con todas sus extravagancias y contradicciones, representaba un ritual compartido: esperar un estreno, ver el mismo video cliop que tus amigos, discutirlo. La pantalla de MTV también fue escenario de momentos que quedaron grabados en la memoria colectiva: conciertos benéficos como Live Aid, transmisiones en vivo que unieron a millones en un mismo tiempo y emoción, y la irrupción de movimientos que trascendieron géneros, desde el grunge de Nirvana hasta la electrónica que empezó a ganar lugar en la cultura popular.
El canal que transformó la rebeldía en videoclip y el videoclip en mercancía se despide este 2025 sin estridencias, absorbido por las mismas plataformas que nacieron de su herencia. Su epitafio podría ser una línea de uno de sus propios slogans: I want my MTV.
Pero ahora, ese deseo ya no tiene destinatario. Hoy, la cultura musical es fragmentaria y cada quien habita su propio feed, su playlist, su cápsula algorítmica.

