"A veces/A veces tengo ganas de ser un cursi/para decir: La amo a usted con locura./A veces tengo ganas de ser tonto/para gritar: ¡La quiero tanto!/A veces tengo ganas de ser un niño/para llorar acurrucado en su seno./A veces tengo ganas de estar muerto/para sentir, bajo la tierra húmeda de mis jugos,/que me crece una flor rompiéndome el pecho,/una flor, y decir: Esta flor,/para usted". (A veces, Nicolás Guillén).
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En la poesía de Nicolás Guillén "hay amor, lucha, orgullo y denuncia; hay cadencias nativas, hay juegos de palabras, ironía, angustia y hay un enorme orgullo de pertenencia a un lugar y a una lengua", dicen en Estandarte.
Nicolás Guillén fue hijo del periodista Nicolás Guillén Urra y de Argelia Batista Arrieta. El padre murió en 1917 a manos de soldados que reprimían una revuelta política, y eso supuso la ruina económica de la familia. La madre se encargó de la formación de sus hijos y del hogar.
Nació en Camagüey en 1902 y murió en La Habana en 1989. "Es la voz más brillante de la poesía negra o –como él prefería llamarla– mulata, una corriente antillana que bebe de sus peculiaridades culturales y que el poeta traduce en versos que retratan el mestizaje racial y espiritual que se da entre negros y blancos, españoles y africanos, un estilo personal que funde problemas sociales, tradiciones y mitos del mundo negro o mulato, que juega con lo español y lo indígena, que acude a la onomatopeya y que, como sucede con García Lorca, combina lo culto y lo popular".
Guillén cursó un año de derecho en La Habana, antes de abandonar la universidad y volver a su ciudad, donde trabajó como tipógrafo y se dedicó al periodismo en la redacción de El Camagüeyano, en cuyas páginas inició también su actividad literaria.
Participó activamente en la vida cultural y política de protesta, lo que le supuso breves arrestos y períodos de exilio en varias ocasiones. En 1937, cuando había publicado ya sus primeros tres libros, ingresó en el Partido Comunista de Cuba. Dirigió la revista Mediodía y participó de los movimientos de vanguardia en las tribunas de Gaceta del Caribe y Revista Avance. Pasó luego años de exilio, viajando por Sudamérica, y en 1956 recibió el Premio Lenin de la Unión Soviética. El triunfo en 1959 de la revolución liderada por Fidel Castro y el Che Guevara le permitió regresar a la isla, donde desempeñó distintos cargos (como la presidencia de la Unión de Escritores, desde 1961) y misiones diplomáticas de relieve.
Burgueses
(Nicolás Guillén - Pablo Milanés)
No me dan pena los burgueses
vencidos. Y cuando pienso que van a darme pena,
aprieto bien los dientes y cierro bien los ojos.
Pienso en mis largos días sin zapatos, ni rosas.
Pienso en mis largos días sin sombrero, ni nubes.
Pienso en mis largos días sin camisa, ni sueños.
Pienso en mis largos días con mi piel prohibida.
Pienso en mis largos días.
—No pase por favor. esto es un club.
—La nómina está llena.
—No hay pieza en el hotel.
—El señor ha salido.
—Se busca una muchacha.
—Fraude en las elecciones.
—Gran baile para ciegos.
—Cayó el premio mayor en Santa Clara.
—Tómbola para huérfanos.
—El caballero está en París.
—La señora marquesa no recibe.
En fin, que todo lo recuerdo.
Y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Pero además, pregúnteles.
Estoy seguro
de que también recuerdan ellos.