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Cultura | Santi | Sala Zitarrosa | El chico de la bicicleta

"Buscaré una melodía para amar"

Santi Wirth y una "Mochila llena" de canciones al borde de la calma

En diálogo con Caras y Caretas, Santi Wirth presentó su proyecto musical y los detalles de su presentación, en formato banda, en Sala Zitarrosa, .

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Así lo canta Santi, justamente, en “Mochila llena”, canción que, no por azar, da nombre a su hasta ahora primer disco, editado en 2020.

Embed - Santi Wirth & Lu Ferreira - Mochila llena
Embed - Santi Wirth - Charlar (Videoclip Oficial)

Antes de llegar a 18 y Julio Herrera

Bicicleta en mano, camisa gruesa a cuadros, rastas recogidas, Santi cuenta:

–Antes habíamos hecho una presentación en la Sala Lazaroff, pero fue con un formato más reducido, con un trío de guitarra, percusión y piano. Ahora la idea para la Sala Zitarrosa es llevar las canciones a un formato un poco más grande, con banda, con más posibilidades”, cuenta Santi.

–¿Cómo estará integrada esta banda?

–Ahora vamos a ser cinco músicos en escena. Conmigo en voz y en guitarra van a estar Ayrton Dos Anjos en percusión y coros, Juan Pedro Abella en guitarras, Fabiana Espinoza en teclados y coros, Lucas Rueco en bajo y coros.

Santi Wirth tiene la edad en la que el impulso de la pasión doblega, casi sin esfuerzo, esos límites de lo posible que en la veteranía a veces lucen como inexpugnables.

Componer, cantar, vivir el escenario, explorar: allí está el motor de su pasión, allí no están sus límites.

Desde muy chico, en Colonia Valdense, pudo recorrer las sinuosas líneas de un mapa de canciones, las que cantaba su padre, las que él también cantó, las que cantó con amigos, las que escuchaba en discos, en la radio.

Y en ese mapa, las líneas recalaban en las canciones de raíz folklórica, las músicas corales. Un ambiente familiar, una ciudad muy musical, hizo que este arte de lo sonoro no fuera para él ni ajeno ni forzado ni impostado. Cantar era -y es- estar cómodo en el mundo.

–Nací en una casa donde se escuchaba y se cantaba folklore –cuenta–. Mi padre tiene básicamente, si repaso los discos de pasta que hay en casa, en el mueble de mi padre, una infinidad de discos de cuartetos de folklore argentino.

– ¿Como Los Fronterizos, Los Chalchaleros? Discos del auge que tuvo en los cincuenta, en los sesenta, la canción folklórica en la región…

–Claro, sí. Y sobre todo mucho folclore vocal. Mucho Cuarteto Zupay, Los del Suquía. Además, Colonia Valdenses es un pueblo donde hay muchos coros, entonces la música coral es muy grande ahí.

Después llegó el descubrimiento de las músicas que hundían raíces en paisajes urbanos. Llegó el rock, llegó la murga, otros descubrimientos, las primeras creaciones, el estudio de canto, los primeros toques, Montevideo, la Movida Joven, el Festival de la Voz (Auditorio del Sodre, 2018), el proyecto artístico asumido como condición necesaria y suficiente, Queso Magro, toques en Argentina y Chile, también Suecia, las actuaciones en las aperturas de shows de artistas tan disímiles como El Kanka, Abel Pintos, Raly Barrionuevo, La Triple Nelson, Alejandro Balbis, Lucía Ferreira.

Y llegó “Mochila llena”. Fue en 2020.

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Santi Wirth.

Santi Wirth.

El chico de la bicicleta

Muy portable, color verde, ruedas chicas, manubrio y asiento alto. Esta “chiva” lo salva. Santi se mueve con ella por la ciudad que adoptó hace ya varios años, aunque, subraya, siempre está volviendo a la ciudad jardín natal, donde estaban (estàn) las voces primeras.

En ambas ciudades, en ese mapa de voces, de memorias, la suya pronto se hizo notar: leve, cálida, con gran capacidad para explorar los matices en las zonas más agudas de su registro de tenor, tiene un ensamble muy fluido con un lenguaje cancionístico que mueve a la contemplación, al borde del fogón, a dejar que el tiempo y la escucha no se apuren.

Con ella explora el borde, lo fronterizo, ese territorio en el que pulsa la circulación, el intercambio de sonidos, estilos, lenguajes: algo de marcha camión, el candombeado murguero, los coros murgueros, la balada, algo de milonga, algo de rock más esa extensa malla de formas rítmicas, armónicas, poéticas que hace a la identidad musical de la región.

–Con el tiempo, teniendo aquellas experiencias musicales que se vivían en casa, en mi pueblo, pude conocer y a cantar otras músicas y llegar a otros estudios, estilos, y con el tiempo, al venirme a Montevideo y de repente entrar a cantar en una murga, empecé a conocer todo esa forma de hacer música también.

–¿Tu experiencia con la murga fue con Queso Magro?

–Sí, directamente con Queso Magro. En 2020 empecé ahí, comencé a conocer más desde adentro ese mundo creativo increíble que es la murga. Y empecé a enamorarme también de eso y decir: ‘bueno, vamos a mezclar un poquito de eso con lo que yo ya traigo’. La verdad es que nunca me cerré las puertas a hacer ninguna música por decir no, yo hago esto o esto otro. No. Siempre le di la oportunidad a cualquier estilo musical que me guste. Y, al mismo tiempo, no sé si es por los momentos en que yo elijo para componer, que son momentos tranquilos, en soledad, es que suelen surgir canciones como con cierta calma. O sea, después empiezo a repasar lo que compuse y casi muchas de las canciones son o tranquilas o generan calma, como que buscan un lugar hacia hacia la ternura tal vez.

Embed - Santi Wirth - Melodia (de entrecasa)

Trabajo de hormiga

Este proyecto musical, que ahora llevará a la Sala Zitarrosa, explica Santi, tiene mucho del “trabajito de hormiga”.

– Es así, ir de a poquito, que la gente se vaya enterando a través de los medios o a través de ir y cantar en un lugar –dice–. Siempre sentí que se sumó un poquito más de gente a escuchar lo que estamos haciendo y de a poquito fuimos creciendo y hoy nos animamos a hacer una Sala Zitarrosa.

Esta sala, reconoce, es muy grande y por eso es también un desafío.

–A mí todavía me sigue pareciendo gigante, pero bueno, nos animamos y es porque hay confianza de que la gente que va a ir a escuchar. La prueba está: la gente está comprando las entradas y estamos muy sorprendidos con lo lindo que se va vendiendo. Entonces seguramente de ahí el próximo paso sea un poquito más y así se irá llegando hasta donde se pueda llegar. Pero bueno, me parece que el estilo de música que elegimos hacer tiene como ese camino, que es un poco más lento, más de proceso, pero también es muy disfrutable.

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Santi Wirth.

Santi Wirth.

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