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Cultura | Circo Eléctrico | Ruperto Rocanrol |

Una tarde con Ruperto Rocanrol

Un circo eléctrico, un sapo inolvidable y un niño feliz

Fuimos con mi hijo de cinco años a ver el nuevo espectáculo de Ruperto Rocanrol y salimos con las mejillas doloridas de tanto reírnos. Música en vivo, dinosaurios domesticados, una inteligencia artificial exigente y mucha magia.

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No sé en qué momento exacto se transformó la sonrisa en carcajada. Solo recuerdo que mi hijo se abrazaba la panza de tanto reírse y yo lo miraba entre asombro y ternura, porque yo también me estaba riendo como una niña. Eso que parece tan simple -disfrutar juntos, madre e hijo, de una misma obra- es bastante raro. Pero Ruperto Rocanrol lo logra.

Fui con mi hijo de cinco años a ver "El Circo Eléctrico", el nuevo espectáculo de la banda infantil más roquera del país. Ya conocíamos algunas canciones del sapo Ruperto, ese personaje travieso, sabio y torpe a la vez, creado por Roy Berocay. Pero nunca lo habíamos visto así, haciendo trucos de magia, intentando convertir músicos en conejos, domando dinosaurios y lidiando con una inteligencia artificial que amenazaba con cancelar el show si los aplausos no llegaban al 100 % de intensidad y créanme que la sala aplaudía con todas sus fuerzas.

El espectáculo es una historia hilada con humor, proyecciones, personajes excéntricos -como la domadora, el payaso Galletita o la propia IA que fiscaliza el show-, claro que no faltan las canciones que nos encantan y mucha interacción con el público.

La puesta en escena es dinámica y visualmente atractiva. Pero lo que más valoro como madre es que no subestima ni a los niños ni a los adultos.

Hay chistes pensados para la infancia, con esa simpleza mágica que los hace reír sin parar y hay otros que claramente están dirigidos a nosotros, los grandes, ironías, guiños, pero nada fuera de lugar, todo con la delicadeza de quien sabe que los mejores espectáculos infantiles no son solo para niños.

Después del show, mi hijo no paraba de repetir su escena favorita, le fascinaron los sapos que debían haberse convertido en conejos. Ir al teatro con un niño pequeño a veces puede ser un riesgo, pero esta vez, fue un regalo.

Este hermoso espectáculo se presenta hasta este jueves 3 de julio en la Sala Zitarrosa, tendrá dos funciones a las 15:00 y 17:30. Las entradas se pueden adquirir tanto porTickantelcomo en boletería de la sala. La propuesta combina lo mejor del teatro infantil, el humor y la música en vivo. No te lo pierdas.

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