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Entrevistas Frente | campaña | seguridad

Con el senador Mario Bergara

"El Frente está mejor, pero no tiene la elección ganada"

El actual senador y precandidato del Frente Amplio, Mario Bergara, expuso para Caras y Caretas los ejes que priorizará en su campaña electoral de cara a las elecciones internas de junio.

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Caras y Caretas Diario

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Para empezar hablemos de los ejes principales que está definiendo en esta campaña, en estas recorridas por las distintas localidades.

Yo soy un convencido de que las campañas electorales tienen que ser sobre los temas que le interesan a la gente, que le preocupan, que le angustian. Nosotros hicimos dos recorridas prácticamente enteras al territorio nacional el año pasado y ahora después del acto de La Paloma, en esta nueva etapa de campaña electoral, ya comenzamos también otra gira completa.

Más allá de que los números macro de empleo no están dando mal, hay un reclamo permanente de la gente por los temas de ingresos, de formalización, de calidad del empleo, y es esa combinación de trabajo e ingresos que le permite a la gente llegar a fin de mes; esa es una primera preocupación.

La segunda, no voy a decir nada que sorprenda, es la creciente preocupación sobre los temas de la inseguridad, del delito y de la penetración del narco en los barrios.

Nosotros, que hicimos la campaña en 2019, el tema narco en los barrios emergía sobre todo en la zona metropolitana y en algún departamento como Maldonado, Colonia.

Hoy en casi todo el país a la localidad que vas el tema está sobre la mesa.

Ha habido una expansión de esa penetración del narco, que sabemos que eso tiene consecuencias muy negativas, nos destruye el tejido social, corta las trayectorias educativas de los chiquilines, estropea la convivencia comunitaria, la comunidad.

En tercer lugar, la cuestión educativa. Los uruguayos seguimos pensando que la educación es la llave para que los chiquilines y las chiquilinas tengan futuro, y creo que ese es uno de los temas que también tienen que ser eje de debate en la campaña.

Estas cosas interactúan con un cuarto pilar, que es el de la fragmentación social, la fractura social.

Yo diría que ya no hay mundos paralelos, hay mundos divergentes, porque se entra en círculos viciosos que son cada vez más difíciles de revertir en los barrios más vulnerables, que es donde el narco tiene más caldo de cultivo, donde los resultados educativos son más nefastos, donde las perspectivas de empleo son muy bajas y la perspectiva en realidad es terminar trabajando en una esquina para el narco.

Esos son los principales ejes, creo yo. Después hay otros temas que surgen también, pero creo que con menos regularidad, como por ejemplo el deterioro en los servicios de salud en muchos lados, la falta de medicamentos, la demora creciente de la atención de especialistas. Esto es algo que no es nuevo, pero que ha ido empeorando.

Temas de vivienda, en fin. Pero yo diría que esa constelación de empleo, seguridad, educación y fragmentación social son las cosas que la gente más reclama.

Además de escuchar, ustedes tienen un programa definido con posibles soluciones.

El programa tiene orientaciones, las bases programáticas del Frente son orientaciones, ahí no están elaboradas las políticas concretas, eso después se va a afinar a la hora de elaborar un plan de gobierno.

Por un lado, todo esto va a poder avanzarse en la medida que haya crecimiento económico. Hace un año y medio que la economía uruguaya no crece.

Este Gobierno ha carecido de una estrategia de crecimiento, la gestión económica se concentró en el resultado fiscal. La propia ministra decía: “Si quieren evaluar la gestión económica de este Gobierno, mire el resultado fiscal”.

Bueno, los resultados fiscales en realidad son bastante mediocres, así que esa evaluación se hace sola. Pero en todo caso lo que nos tiene que hacer notar es que el resultado de la situación fiscal y financiera del Estado al final de este gobierno, según todos los pronósticos, no va a ser muy distinto de cómo eran en 2019; en aquel momento ellos decían que eso era catastrófico, que todo iba a explotar.

Habrá que recomponer presupuestos en áreas donde los presupuestos se retrasaron, sobre todo en las políticas sociales o el de avanzar en políticas imprescindibles sobre estos temas. Eso va a ser un desafío ya que va a haber poca holgura, poco margen de maniobra, por lo tanto es fundamental tener las orientaciones, marcar las prioridades y avanzar a medida que desarrollemos también una agenda de crecimiento.

El Gobierno ignoró el crecimiento económico porque habló mucho de productividad y competitividad en la campaña y después realmente no desarrolló ninguna política en esa dirección.

La productividad tiene como soporte la ciencia, la tecnología, la innovación, la recapacitación de trabajadores.

La ciencia la utilizó el Gobierno y bien que lo hizo durante la pandemia, pero después todas esas cosas pasaron a la bolsa de temas a los cuales el Gobierno le retaceó recursos y careció de políticas en temas de competitividad. Lo mismo, no hubo avances a pesar de todo lo que se garganteó con la inserción externa y fuimos a pelearnos al Mercosur, prometimos acuerdos con China, con Turquía. Nada de eso cambió sustancialmente con relación al panorama anterior.

No se fomentó la competencia en los mercados, al contrario, el principal ejemplo de que se fue en la dirección contraria es la escandalosa entrega del monopolio del puerto de Montevideo.

Y además, en las políticas macro cambiarias, hoy tenemos el atraso cambiario más grande del siglo XXI. El dólar está por el sótano ante la pasividad del Gobierno y el Banco Central.

El Gobierno debió hace rato intervenir en el mercado cambiario para sostener un dólar en los propios modelos del Banco Central. Indican que hay un desalineamiento cambiario de 13 % y sin embargo hace más de dos años que el Banco Central no compra un solo dólar en el mercado.

El segundo eje que planteó fue la inseguridad.

En materia de seguridad, nosotros hemos planteado la necesidad de ir a una política de Estado de seguridad.

Creo que está claro que esta problemática no es exclusiva del Uruguay, que no es exclusiva de este gobierno, no se resuelve por parte de un partido en una administración de gobierno, es necesario tener orientaciones de mediano y largo plazo y eso presupone un diálogo.

No creo que debamos utilizar las políticas de seguridad que hoy por hoy es el tema que más caro y angustiante le resulta a la sociedad uruguaya como botín electoral, como hicieron ellos en 2019, que todo lo que pasaba terminaba en la caricatura de “renuncia Bonomi” y ellos se suponía que tenían la fórmula mágica que era subir penas y endurecer la represión. Claramente en esa política fracasaron, el panorama de inseguridad no es mejor que el del 2019.

Se ignoró la prevención, se debilitó la inteligencia policial, se ignoró la rehabilitación, se debilitó el combate al lavado de activos que es la forma en la que los narcos blanquean sus capitales, sus ganancias.

Por lo tanto, somos contrarios a la política de seguridad y a la visión que tienen la coalición y el Gobierno sobre estos temas.

De hecho, los precandidatos de la coalición hoy siguen haciendo propuestas que van en esa misma línea de refresh, de fortalecer la represión exclusivamente; dos candidatos wilsonistas son los que proponen allanamientos nocturnos y los militares en la calle,

Cabildo propone la cadena perpetua, Zubía propone el toque de queda. Entonces yo creo que todos tenemos que ir con mucha más humildad a un diálogo en este tema. Sabemos que el momento de la campaña dificulta la posibilidad de llegar a acuerdos, pero creo que por lo menos debemos manifestar que es necesario sentarnos a hablar con madurez todo el sistema político y con las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en todos estos temas.

Ayudará a que esto no se transforme en un botín electoral. Creo que se debe plantear la necesidad de ese acuerdo y acordar eso ya cambia el tono de la discusión y da una perspectiva a la sociedad, porque yo no me resigno a decirle a la sociedad uruguaya que espere un año y medio que termine todo el proceso electoral para ver que sí podemos hacer algo con respecto a estos temas.

En todos estos temas, ¿cuál es el diferencial de Bergara con respecto al resto de los candidatos del Frente?

Por ejemplo, en el tema de proponer un diálogo en materia de seguridad, nosotros lo propusimos al Frente Amplio y hubo una diversidad de reacciones desde algunos sectores que dijeron que hay que usar esto de botín electoral, que no es factible acordar nada con la derecha nunca y, por lo tanto, toda la tónica de políticas de Estado se desvanecen.

O plantear “bueno, quizá no es el momento”, o sea, hay un abanico de reacciones. Nosotros tenemos claro que quizás no es el momento de tener el acuerdo, pero quizás sí es momento de decir “este tema abordémoslo como una angustia central de la sociedad uruguaya”. Comprometámonos a sentarnos a hablar con más humildad, mostremos

la madurez del sistema político en eso, creemos que por lo menos eso sería una señal en la dirección correcta.

En materia educativa nosotros en 15 años mejoramos los indicadores educativos de manera modesta y creo que en general no logramos hacer una reforma sustancial

que cambie sustancial o significativamente el resultado del proceso educativo.

Y hoy el mundo evidentemente demanda que los chiquilines que salen del sistema educativo tengan capacidades y habilidades para afrontar un mundo laboral mucho más desafiante, más tecnológico, más cambiante, más incierto.

Por lo tanto, la generación de capacidades para ese mundo es lo que tiene que ser el objetivo de una reforma educativa.

El Gobierno iba a hacer una reforma agarrando el documento de Eduy 21 y decía “acá está nuestra propuesta”, hasta que vieron que esa propuesta costaba un punto y medio del producto y este Gobierno no solamente no estaba dispuesto a aumentar el presupuesto educativo, sino que lo recortó.

Por lo tanto, dejó de ser la reforma del Gobierno y se pasó algo que ya degradó la reforma, que le llamaron transformación educativa.

Y al final, con poca discusión con la comunidad educativa, se terminó discutiendo si esta materia sí, si esta materia no, o que cuántas horas por semana; si primero, segundo, tercero, mejor les llamamos séptimo, octavo y noveno; o sea, cuestiones que tienen mucho de cosmética y poco de sustancia.

Bueno, yo creo que sigue siendo necesaria una reforma educativa, pero en profundidad, el germen del nuevo mundo. Creo que lo hicimos con el Plan Ceibal, una visión que está desaprovechada, que no es distribuir computadoras, que no es distribuir conectividad, es un cambio de chip completo de cómo debe ser el proceso educativo, qué objetivos, qué formas.

Debe desarrollarse el proceso educativo, todo en diálogo con la comunidad educativa, con los padres, con las madres, los docentes. Pretender hacer una reforma educativa de espaldas a los docentes en no entender que los docentes tienen el rol fundamental en la implementación de cualquier reforma.

Y el tema de la fragmentación social es muy, muy caro para la sociedad uruguaya.

En los gobiernos del frente se desarrolló todo un mapa de políticas sociales.

Una parte eran, sí, transferencias monetarias, y me acuerdo que la oposición criticaba al Frente porque distribuía plata, pero no era solo eso, había otras políticas en el terreno de la integración social.

Paradójicamente, en este gobierno el grueso de las políticas sociales consiste en transferencias monetarias, entre otras cosas, porque erradicó o congeló los otros programas sociales.

Me parece sustancial que reactivemos apenas volvamos al gobierno con un shock en materia del Sistema Nacional de Cuidados, que obviamente fue congelado en este gobierno y que tiene señales claras de por dónde hay que ir, porque hablamos de la pobreza infantil, que uno de cada cinco chiquilines vive en la pobreza.

El sistema de cuidados aborda el tema de la primera infancia, aborda la problemática de los adultos mayores y las personas en situación de discapacidad y ya de por sí tiene esos méritos, pero además tiene otros impactos también deseables. Por ejemplo, el impacto en clave de género. Todos sabemos quiénes son primordialmente las que cuidan niños, niñas, adultos mayores, personas con discapacidad, que son las mujeres.

Por lo tanto, el Sistema de Cuidado también va a liberar capacidades de tantas y tantas mujeres para volcar al mundo del trabajo o al entretenimiento, al ocio o al descanso.

La fragmentación social se aborda con políticas que no son solo de política social. Para atacar esa temática es necesaria inversión en infraestructuras, en vivienda, en saneamiento, en iluminación, en seguridad, en actividades culturales, deportivas, de entretenimiento, todo aquello que contribuya no solo a condiciones de vida más dignas, sino también generar perspectivas de vida que no sean caer justamente en las redes del narco.

¿Qué perspectiva le ve al sector socialdemócrata dentro del Frente Amplio que hoy se encuentra disperso?

Yo creo que el espacio seregnista de matriz progresista se ha ido recomponiendo después de una dispersión clara en el proceso electoral anterior y hoy está esencialmente en Convocatoria Seregnista.

Nadie plantea que el monopolio del seregnismo esté acá, como nadie plantea que el monopolio del artiguismo o de lo popular esté en otros sectores, porque nos dejemos llevar meramente por el nombre de los espacios.

Y nosotros sentimos que este espacio tiene que ser potente en el Frente Amplio.

Convocatoria volvió a hacer confluir un montón de sectores con afinidades políticas e ideológicas, se reconfiguró en octubre del 2021 y solo dos meses después tuvimos una gran votación en la interna del Frente, lo cual nos dio la pauta de que los frenteamplistas nos dieron la señal de que este espacio era imprescindible y que era importante para el Frente Amplio, para mantener los equilibrios dentro del Frente Amplio; el Frente tiene diversidad y está bárbaro que tengas riqueza en la diversidad; en el Frente es riqueza desde su nacimiento, porque se condensó en unidad, en unidad programática, unidad de accionar político.

Tiene esa perspectiva de riqueza, pero, como decía Seregni, todas las patas del Frente Amplio tienen que estar bien asentadas. Y creemos que así como hay una pata de origen marxista, otra de origen nacional popular, está la pata progresista, que también tiene que estar bien asentada y estamos trabajando en esa dirección, no solo a nivel político en la interna del Frente Amplio, también a nivel del diálogo con la sociedad uruguaya, porque el Frente tiene que ser diverso porque la sociedad uruguaya es diversa.

Y ni que hablar a la hora de gobernar, creo que todo el mundo tiene claro

lo que significó en los gobiernos del Frente Amplio todo el espacio del astorismo, del seregnismo en sus distintas versiones, por lo tanto esa es nuestra nuestra batalla hoy y bueno, después, cómo se van reconfigurando alianzas, algunas de carácter electoral, otras de carácter más político sustancial, la vida lo irá dando, pero creo que está claro que el esqueleto central del seregnismo es Convocatoria Seregnista.

Hace pocos días atrás se dio un debate que tenía que ver con esto de si el mapa electoral de Uruguay está fragmentado en Montevideo e interior. ¿Cómo se posiciona ante esas visiones?

Yo creo que primero no hay un único interior, hay múltiples interiores, hay departamentos que son bien distintos unos de otros desde el punto de vista político, ideológico, desde el punto de vista de la realidad económica y social.

Incluso dentro de varios departamentos está la lógica también de capital-interior. Yo creo que el Frente justamente tiene que ser diverso y entender que una sociedad diversa tiene características diferenciales según los territorios.

Montevideo tampoco es homogénea, la zona metropolitana tampoco es homogénea. El Frente tiene que incorporar y aprender que tiene que llegar a todos y todas en todos los territorios.

En el proceso de autocrítica, que fue muy bueno y que emergió después de la derrota electoral nos dijimos cosas fuertes, que nos habíamos alejado de la gente y en particular que habíamos dado un poco la espalda al interior.

El Frente Amplio no tenía ni siquiera una comisión del interior en su estructura.

Creo que reaccionamos razonablemente con el “FA te escucha”, dos vueltas enteras al país, el “Diálogo por Uruguay”, la salida permanente de los referentes a todo el territorio cuando fuimos a juntar las firmas contra la LUC, cuando fuimos a trabajar por el referéndum y ahora en campaña. O sea, creo que ha habido un despliegue muchísimo más potente y más consciente de la necesidad de ir al interior como fuerza política, trasladar nuestras ideas y escuchar.

O sea que creo que ha habido un aprendizaje, ha habido una reacción y ni que hablar que necesitamos disputar cada voto y cada corazón de los compatriotas en todo el territorio nacional, en todos los barrios y las comunidades con todas sus diferencias.

¿La futura fórmula presidencial debe salir del primero y segundo más votado en las internas?

Debe salir de un hombre y una mujer en primer lugar, y obviamente que todos los precandidatos ya acordamos con el Frente Amplio que nuestros nombres van a estar a disposición para la fórmula que también definirá el Frente Amplio en diálogo con el candidato o la candidata ganadora de la interna.

No está dicho en ningún lado que la fórmula deba salir del conjunto de precandidatos, pero yo creo que sí, porque creo que tenemos que no solo maximizar nuestras probabilidades electorales, sino también entender que quien lidera campañas es quien recorre el país, quien se hace conocer, que da sus propuestas, que genera afecto y cariño en todo el territorio.

Y el Frente no puede desperdiciar eso de ninguna manera, entonces lo acordado es que la fórmula es paritaria.

No le estoy pidiendo un número, pero ¿qué expectativas tiene para las elecciones internas del Frente Amplio?

Potenciar nuestra votación, disputarla y fortalecer todo el espacio de Convocatoria y sobre todo en el contexto en donde el Frente Amplio vote muy bien en la interna.

Yo creo que hay que entender que acá la elección está peleada, el Frente está mejor posicionado, pero no tiene la elección ganada y el ciclo electoral hay que verlo como una unidad, como un proceso integral.

Y una mejor votación del Frente Amplio en general en la interna va a ayudar a que el camino hacia la elección nacional tenga más perspectivas de triunfo.

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