El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, realizó este miércoles una breve alocución en la Asamblea General de las Naciones Unidas, dedicada este año, entre otros temas, a tratar la emergencia sanitaria mundial por la pandemia de Covid-19.
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El mandatario comenzó su discurso de algo más de 9 minutos, refiriéndose a lo que supuso para todos los países la pandemia, la cual dijo, “demostró y desnudó finalmente fortalezas y debilidades”, y reconoció en medio de esta situación “el gran trabajo de investigadores y científicos, del sistema de salud que se vio sobreexigido, de maestros y profesores que se ingeniaron para brindar de alguna manera la educación”.
Para Lacalle, en la pandemia, “la humanidad mostró la capacidad de adaptación ante una crisis de tal dimensión” y se vio su “mejor versión”.
Asimismo, señaló como “contrapartida”, que la emergencia sanitaria “también desnudó las inequidades, las diferencias, la mayoría de ellas estructurales de cada país, así como la calidad democrática y la vocación sobre la libertad de distintos gobiernos y sociedades”.
La libertad individual, la libertad responsable y la presencia del Estado
A continuación, el presidente hizo un elogio de la libertad individual y de nuestro país como defensor de los valores relacionados a la misma.
“El Uruguay tiene una inmensa vocación democrática y una valoración muy importante de la libertad individual, la libertad como el estado más puro del individuo”, expresó.
Reconoció que “el desigual acceso a las herramientas hace que se pueda gozar de distinta manera la libertad”, y que además “ha caído por tierra esa falsa dicotomía entre la presencia del Estado y la libertad individual”.
“Es más, en los países en que el Estado cumple bien el rol de protección, allí los individuos más vulnerables pueden acceder a herramientas para ejercer su libertad”, insistió.
También aprovechó esa parte de su alocución para referirse a la idea de “libertad responsable”. “No podemos concebir la libertad sin responsabilidad y sin solidaridad” dijo, y señaló que “en Uruguay (..) el pueblo demostró que con el uso de la libertad responsable manejamos un tramo importante sin mayores contratiempos”.
El «deficitario» acceso a las vacunas
Una de las críticas de Lacalle al manejo mundial de la pandemia fue el “deficitario acceso” a las vacunas.
El mandatario reconoció en un primer momento la importancia de la “carrera contra el tiempo para desarrollar las vacunas”, la cual señaló se hizo “a una velocidad récord”.
Aclaró posteriormente que no haría referencia a “las patentes y las fórmulas” de las vacunas, sino que al “acceso a las mismas”.
“Ha habido un acceso deficitario de las vacunas, deficitario y no equitativo. Los países tuvimos que salir a comprar cada uno por su lado”, mencionó y agregó que las mismas son “vitales para recuperar la libertad en nuestros países”.
Protección sí, proteccionismo no
Otro de los ejes del discurso del mandatario, parecería estar dirigido a los vecinos países y al tema que ha suscitado la polémica en la región en las últimas semanas: la intención de Uruguay de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China y la tensión que el tema generó en el entorno del Mercosur.
“Durante la pandemia, naturalmente, los gobernantes tendieron a proteger a su gente”, comenzó. Sin embargo, alertó del peligro que “esa protección” conlleva, si se transforma en “proteccionismo”.
“Necesitamos de la libertad de comerciar, de la necesidad de competir por excelencia, acceder a los mercados. Nuestro país está en ese proceso, está en proceso de abrirse más al mundo y necesitamos una correlación con todos los países, bloques y grandes potencias”, expresó.
Una amplia referencia sobre las violaciones a los derechos humanos
Lacalle también aprovechó su discurso para denunciar la violación de los derechos humanos “por parte de países que integran esta organización”, aunque no mencionó ninguno en particular, como sí lo hizo en la cumbre de la Celac.
Queda la incógnita de si se estaba refiriendo a los mismos países que en la pasada oportunidad (Venezuela, Cuba y Nicaragua), o si su denuncia engloba a países de otros continentes que también integran la ONU, como China, por ejemplo.
“Queda claro que somos respetuosos del principio de no intervención”, aclaró, sin perjuicio de lo cual afirmó ante sus oyentes que no podía “ser omiso en denunciar estas violaciones”.
“La utilización defectuosa del poder va en detrimento de las libertades”, agregó, y mencionó -sin indicar ninguno en particular- a “gobiernos autoritarios que le temen a sus pueblos y le temen a la libertad y terminan empobreciendo a su gente por varias generaciones”.
La crisis medioambiental y una «visión optimista de la realidad»
En el tramo final de su oratoria, el mandatario hizo una brevísima mención a la crisis medioambiental, la “salud del planeta”.
“Hemos participado de declaraciones, conferencias, hemos asumido compromisos. Es momento de llevarlos a la práctica”, opinó.
Para esa tarea, según el presidente, “es importante tener mecanismos de financiación, para que los países puedan acceder y avanzar en proceso sostenibles y de protección al medio ambiente”.
Por último, Lacalle dejó a los mandatarios y delegaciones presentes, “una visión optimista de la realidad”.
“Desde joven he combatido a Thomas Hobbes y ese concepto de que el hombre es el lobo del hombre. El tiempo ha demostrado su profunda equivocación”, aseguró. Tras esas palabras, el mandatario recomendó a los presentes el libro Factfulness, del autor sueco Hans Rosling, en donde “con evidencia se demuestra la evolución positiva de la humanidad”.