Una de las obras de infraestructura hidráulica más grandes de América Latina entra en su fase decisiva en el noreste de Brasil. Se trata del Cinturón de las Aguas de Ceará (CAC), un gigantesco sistema de canales y reservorios que busca garantizar el acceso al agua en una de las regiones más castigadas históricamente por la sequía. Un río artificial impresionante.
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Con una extensión cercana a los 145 kilómetros, la iniciativa, impulsada por el gobierno del estado de Ceará, alcanzó un 91% de avance físico hacia finales de 2025 y las autoridades prevén que la construcción quede finalizada en junio de 2026.
Seguridad hídrica
La obra forma parte de una estrategia de seguridad hídrica para enfrentar un problema estructural que afecta desde hace décadas al nordeste brasileño, las lluvias irregulares, las altas temperaturas y los extensos períodos de sequía que limitan tanto el consumo humano como la producción agropecuaria.
El sistema fue diseñado para transportar agua desde la presa de Jati, conectada al Eje Norte del Proyecto de Integración del Río San Francisco, una de las mayores iniciativas hidráulicas del país. Desde allí, el caudal recorrerá distintas regiones hasta llegar a las nacientes del río Cariús, en el municipio de Nova Olinda.
El emprendimiento incluye enormes canales artificiales, estaciones de bombeo, reservorios y conexiones hidráulicas capaces de redistribuir millones de litros de agua hacia zonas rurales y urbanas con graves dificultades de abastecimiento.
Acceso al agua potable
Además de garantizar el acceso al agua potable, el proyecto apunta a fortalecer las actividades agrícolas y ganaderas de Ceará, un estado donde gran parte de la economía depende directamente de la disponibilidad hídrica. Las autoridades sostienen que la infraestructura permitirá reducir el impacto de las sequías extremas y mejorar las condiciones de vida de millones de habitantes.
El avance del Cinturón de las Aguas también representa un cambio profundo en el paisaje del sertón brasileño. Las enormes excavaciones y estructuras de hormigón atraviesan áreas tradicionalmente áridas, modificando la dinámica regional y creando nuevas posibilidades de desarrollo económico.
Especialistas consideran que esta obra podría convertirse en un modelo de referencia para otras regiones de América Latina afectadas por el estrés hídrico y el cambio climático. Mientras el proyecto se acerca a su conclusión, Brasil apuesta a transformar uno de sus mayores desafíos ambientales en una oportunidad de crecimiento y estabilidad para el noreste del país.