La exposición al humo de los cigarros provocó la muerte de 1,66 millones de personas que no fumaban durante 2023, según un estudio publicado en The Lancet Public Health. Aunque la proporción de personas expuestas al humo de segunda mano disminuyó en las últimas décadas, los investigadores advierten que el problema continúa representando una importante amenaza para la salud mundial.
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De acuerdo con el estudio, 868.000 mujeres y 791.000 hombres murieron en 2023 como consecuencia de la exposición involuntaria al humo de los cigarros.
Los datos muestran una evolución positiva en términos porcentuales. A comienzos de la década de 1990, el 43,6% de la población estaba expuesta al humo de segunda mano. En 2023, esa proporción descendió al 33,9%, lo que representa una reducción del 22,2%.
Sin embargo, esta mejora no fue suficiente para disminuir de manera significativa el número absoluto de personas expuestas. El crecimiento de la población mundial hace que millones de personas continúen respirando humo de cigarros sin fumar directamente.
Un riesgo para el corazón y los pulmones
Los investigadores expresaron especial preocupación por las consecuencias sanitarias de esta exposición, entre ellas las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, con un impacto particularmente relevante en niños.
El humo de segunda mano contiene nicotina, alquitrán, monóxido de carbono y otras sustancias tóxicas. La exposición puede provocar irritación de los ojos, la nariz y las vías respiratorias, además de tos y flemas.
Con el paso del tiempo, respirar humo de cigarros también incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades graves. Según la literatura médica citada en el estudio, las personas expuestas al tabaquismo pasivo presentan entre 20% y 30% más riesgo de padecer una enfermedad coronaria, además de un mayor riesgo de cáncer de pulmón.
La exposición también puede producir efectos en personas que no fuman pero que permanecen habitualmente en ambientes donde otros consumen cigarros.
La exposición involuntaria continúa siendo un problema
El tabaquismo pasivo se produce cuando una persona respira el humo que libera un cigarro encendido y el humo exhalado por quien fuma. La cantidad de sustancias tóxicas que ingresa al organismo depende, entre otros factores, del tiempo de exposición y de las condiciones de ventilación del lugar.
Los resultados del estudio muestran que, pese a la reducción registrada desde la década de 1990, uno de cada tres habitantes del mundo todavía está expuesto al humo de segunda mano.
Para los investigadores, la disminución porcentual constituye un avance, pero no alcanza para reducir el impacto sanitario global. Las cifras de mortalidad registradas en 2023 reflejan que la exposición al humo de cigarros sigue siendo un problema de salud pública que afecta también a quienes nunca fumaron.