- Mejorar la memoria y la concentración
- Atenuar síntomas del deterioro cognitivo leve
- Potenciar la atención y la velocidad de procesamiento mental
- Aliviar la ansiedad y el síndrome premenstrual
Pero los beneficios no se detienen ahí. Su acción antioxidante y antiinflamatoria también ha sido explorada en el tratamiento de patologías tan diversas como:
- Problemas de visión en personas con diabetes
- Esquizofrenia y asma
- Fibromialgia, dislexia y esclerosis múltiple
- Cánceres como el colorrectal, de estómago, ovario y páncreas
- Enfermedades cardiovasculares, hipertensión y arterioesclerosis
- Trastornos como la migraña, la disfunción sexual o la dependencia de la cocaína
¿Cómo se consume el Ginkgo biloba?
Este remedio natural está disponible en diversas presentaciones, adaptándose a las preferencias de cada persona:
- Extracto líquido: una de las formas más potentes. Se administra en gotas (20 a 40 gotas, 2-3 veces al día).
- Cápsulas o tabletas: comúnmente disponibles en farmacias y tiendas naturistas, con dosis entre 120 y 240 mg diarios.
- Té de Ginkgo: infusión de hojas secas (una cucharadita por taza de agua caliente), ideal para quienes buscan una experiencia más tradicional.
- Polvo de planta: se puede añadir a licuados o comidas, con una dosis que varía entre 1 y 3 gramos al día, según la concentración.
Precauciones y consulta médica
Aunque su uso es ampliamente difundido, el Ginkgo biloba no está exento de contraindicaciones. Puede interactuar con medicamentos anticoagulantes o afectar la presión arterial, por lo que siempre se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlo a la rutina diaria.