La Luna y las fuerzas internas de la Tierra
Si bien los cambios de rotación suelen explicarse por la fricción de las mareas o la redistribución de masa —como el derretimiento de los polos—, esta reciente aceleración no encuentra explicación clara. La mayoría de los modelos atmosféricos y oceánicos no justifican la magnitud del fenómeno.
Algunos científicos, como Leonid Zotov, experto en rotación terrestre de la Universidad Estatal de Moscú, señalan que la causa podría estar en el interior del planeta. Se baraja una posible desaceleración del núcleo líquido de la Tierra, que redistribuiría el momento angular y haría girar ligeramente más rápido al manto y la corteza.
La órbita lunar también juega un papel: cuando la Luna está en su punto más al norte o sur respecto del ecuador terrestre, la Tierra tiende a rotar más rápido. Curiosamente, esto coincide con las fechas previstas para los días más cortos del año: el 9 de julio, el 22 de julio y el 5 de agosto.
La precisión del tiempo y sus consecuencias
Aunque milisegundos parezcan insignificantes, su acumulación afecta la sincronización de satélites, sistemas de navegación y telecomunicaciones. El Servicio Internacional de Sistemas de Referencia y Rotación de la Tierra (IERS) se encarga de validar estas mediciones mediante sistemas de observación espacial y relojes atómicos.
Hasta el momento, el 10 de julio encabeza la lista como el día más corto de 2025, con 1,36 milisegundos menos que un día normal. Si las estimaciones se confirman, el 22 de julio ocuparía el segundo puesto y el 5 de agosto, el tercero.
Aún es incierto si estamos ante un fenómeno pasajero o es el preludio de una nueva dinámica planetaria. Los científicos seguirán atentos. Lo que es seguro, es que la Tierra —silenciosamente— sigue girando más rápido de lo que pensábamos.