El Tribunal Supremo Federal de Brasil condenó el jueves al expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023) a 27 años de cárcel por haber liderado una conspiración golpista para mantenerse en el poder tras la derrota electoral de 2022.
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El juez instructor, Alexandre de Moraes propuso una condena de "27 años y tres meses de cárcel" después de sumar las penas por cada delito, y el resto de jueces de la corte estuvieron de acuerdo.
Bolsonaro fue condenado por cinco delitos diferentes: intento de golpe de Estado, intento de abolición del Estado Democrático de Derecho, pertenencia a organización criminal, daño al patrimonio público y daño a bienes protegidos.
De haberse aplicado las penas máximas de cada delito, la sentencia hubiera sido de 43 años, pero el juez aplicó atenuantes por Bolsonaro ser mayor de 65 años, lo que rebajó la condena.
La condena de Bolsonaro
Antes de explicar la condena, Moraes reiteró que Bolsonaro buscaba "la perpetuación en el poder de su grupo político, independientemente de las reglas democráticas y las reglas republicanas".
"Pretendía aniquilar los pilares esenciales del Estado Democrático de Derecho mediante violencia, grave amenaza y ataques sistemáticos al poder judicial, buscando el retorno de la dictadura a Brasil", lamentó el magistrado.
Antes del exmandatario, el Supremo condenó al exsecretario personal de Bolsonaro, el teniente coronel Mauro Cid, que conocía todos los detalles de la trama y aportó detalles clave en la investigación.
Dado que firmó un acuerdo de colaboración con la Justicia que incluía beneficios penales fue condenado a apenas dos años en régimen abierto, por lo que no pisará la cárcel.
Por conspiración
La Justicia brasileña consideró a Bolsonaro el líder de una conspiración para mantenerse en el poder y no ceder el Gobierno a Luiz Inácio Lula da Silva.
Los jueces consideraron que Bolsonaro, con ayuda de miembros del Gobierno, órganos de inteligencia e integrantes de las Fuerzas Armadas, intentó una ruptura democrática y estimuló los actos vandálicos del 8 de enero de 2023 en Brasilia, cuando miles de sus seguidores invadieron los edificios del Gobierno, el Congreso Nacional y el Supremo.
(Sputnik)