Lo que realmente separa a esta tecnología de los sistemas anteriores es su capacidad de interacción y detección. El robot es capaz de replicar las señales manuales de los agentes de tránsito, proporcionando una guía visual clara para los conductores.
Además, gracias a algoritmos de IA, identifica instantáneamente maniobras peligrosas como el cruce con luz roja o la circulación a contramano. Por otro lado, está conectado directamente a la red de semáforos y a los sistemas centrales de gestión, lo que permite una coordinación fluida del flujo vehicular.
Aliviar el trabajo policial
El objetivo de las autoridades de Wuhu no parece ser la eliminación total del factor humano, sino su optimización. El robot ha sido diseñado para asumir las tareas más monótonas y desgastantes, especialmente durante las horas pico o en condiciones climáticas adversas. Al delegar el control rutinario a la IA, los agentes reales pueden enfocarse en la gestión de accidentes o situaciones de emergencia complejas.