50 millones de dólares por Maduro
La ofensiva no solo se libra en el mar. En tierra firme, Estados Unidos endureció su estrategia judicial y diplomática. La recompensa por la captura de Maduro alcanzó una cifra histórica: 50 millones de dólares, en lo que representa una de las mayores ofertas de este tipo realizadas por Washington contra un jefe de Estado en ejercicio.
La secretaria de Justicia norteamericana, Pam Bondi, reforzó el tono acusatorio: vinculó a Maduro con redes criminales internacionales como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y el propio Cartel de los Soles. Aseguró, además, que el régimen venezolano ha servido de canal para operaciones ilícitas multimillonarias, con más de 700 millones de dólares ya incautados en bienes, entre ellos aviones privados y vehículos de lujo. “Es una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos”, sentenció.
"Ataque político disfrazado de justicia"
En Caracas, la respuesta fue inmediata y cargada de indignación. Maduro acusó a Washington de fabricar pruebas, de carecer de credibilidad y de usar la narrativa antidrogas como excusa para encubrir su fracaso en la región. “Se trata de un ataque político disfrazado de justicia”, replicó el líder chavista en un comunicado oficial.
Mientras tanto, la tensión escala y el Caribe se convierte en tablero de ajedrez de una disputa mayor. Los destructores, anclados como advertencia, no solo persiguen embarcaciones con cargamentos ilegales: son también un recordatorio del poderío estadounidense y de la fragilidad de las relaciones hemisféricas.
La crónica de este sábado deja en claro que la confrontación entre Washington y Caracas ha alcanzado un nuevo capítulo, con barcos de guerra en la línea de flotación y una recompensa millonaria que coloca el destino de Maduro en el centro de un juego geopolítico de alto voltaje.