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Mundo

"Absoluto y legítimo a defenderse"

Cuba en creciente peligro: se va revelando el plan para convertir a la isla en una "amenaza"

El endurecimiento del bloqueo, amenazas militares y sanciones contra Cuba elevan el riesgo de una escalada regional con consecuencias devastadoras.

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La tensión entre el gobierno de Cuba y el de Estados Unidos ha escalado a niveles alarmantes. Lo que durante décadas fue una política de hostigamiento económico, diplomático y financiero contra Cuba comienza a adquirir rasgos mucho más peligrosos, amenazas abiertas de agresión militar, nuevas sanciones para asfixiar la economía de la isla y una campaña mediática destinada a construir un “expediente” que justifique futuras acciones contra La Habana.

Cuba tiene el “derecho absoluto y legítimo a defenderse”

Las recientes declaraciones del presidente cubano revelan la gravedad del momento histórico. Díaz-Canel afirmó que Cuba tiene el “derecho absoluto y legítimo a defenderse” frente a una agresión permanente de Estados Unidos, luego de versiones difundidas por el portal estadounidense Axios sobre una supuesta adquisición de drones militares de Rusia e Irán por parte de La Habana.

Las autoridades cubanas insistieron en un principio elemental del derecho internacional, cualquier Estado soberano posee el derecho legítimo de prepararse para su defensa cuando enfrenta amenazas externas. Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y jamás ha tenido planes agresivos contra Washington.

Sin embargo, el problema central no reside únicamente en la cuestión militar. Lo verdaderamente preocupante es el contexto político y geopolítico en el que se producen estas acusaciones. Estados Unidos parece avanzar en la construcción de un escenario de confrontación que recuerda los momentos más oscuros de la Guerra Fría, pero ahora en un mundo atravesado por guerras simultáneas, crisis económicas y disputas estratégicas globales.

Guerra económica y amenazas de agresión militar

Díaz-Canel fue contundente al advertir que quien realmente amenaza con una agresión militar es Washington. Y señaló algo de enorme gravedad, el solo hecho de promover o preparar una intervención contra otro país constituye un crimen internacional. La advertencia no es retórica. Cuba entiende que existe una operación política destinada a legitimar nuevas medidas extremas contra la isla.

Las declaraciones del canciller Bruno Rodríguez Parrilla apuntan en la misma dirección. Según sostuvo, Estados Unidos construye “día tras día” un expediente fraudulento para justificar tanto el recrudecimiento de la guerra económica como una eventual agresión militar.

La historia latinoamericana demuestra que este tipo de mecanismos no son nuevos. Antes de numerosas intervenciones militares, bloqueos o invasiones, Washington desarrolló campañas políticas y mediáticas destinadas a instalar la idea de una “amenaza” que luego sirviera para legitimar acciones de fuerza. Cuba teme que hoy esté ocurriendo exactamente eso.

Navieras internacionales CMA CGM y Hapag-Lloyd suspender reservas hacia y desde Cuba

El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas constituye uno de los sistemas de sanciones más prolongados y severos de la historia contemporánea.

Las recientes decisiones de las gigantes navieras internacionales CMA CGM y Hapag-Lloyd de suspender nuevas reservas hacia y desde Cuba profundizan aún más el aislamiento económico de la isla. Ambas compañías justificaron la medida en la orden ejecutiva firmada por Trump el 1 de mayo, que endurece las sanciones contra el país caribeño.

El impacto puede ser devastador. Según estimaciones difundidas por Reuters, hasta el 60% del tráfico marítimo cubano podría verse afectado. Las importaciones procedentes de China, Europa del Norte y el Mediterráneo aparecen entre las más comprometidas.

Esto implica riesgos concretos sobre alimentos, medicamentos, combustibles, insumos industriales y productos básicos para millones de cubanos. No se trata simplemente de sanciones financieras abstractas: son medidas que golpean directamente la vida cotidiana de una población entera.

A ello se suma la retirada de la empresa minera canadiense Sherritt International de operaciones vinculadas al níquel y cobalto cubanos tras décadas de inversión, también bajo presión de las nuevas medidas estadounidenses. El objetivo es evidente: asfixiar económicamente al país y aumentar la presión social interna.

La construcción de un enemigo

La acusación sobre supuestos drones iraníes o rusos en Cuba cumple una función política central. El relato intenta presentar a la isla como un foco de amenaza regional vinculado a adversarios estratégicos de Washington.

Axios citó a un alto funcionario de inteligencia estadounidense que habló de posibles ataques con drones contra la base naval de Guantánamo, barcos estadounidenses o incluso territorio de Florida. Aunque no se presentaron pruebas públicas concluyentes, la difusión de este tipo de versiones alimenta un clima de tensión que puede ser utilizado para justificar nuevas medidas coercitivas.

La situación es particularmente delicada porque ocurre en un escenario global extremadamente inestable. Estados Unidos mantiene fuertes confrontaciones con Rusia, Irán y China. En ese contexto, Cuba vuelve a aparecer como una pieza geopolítica sensible en el Caribe.

El riesgo no es únicamente para la isla. Una escalada militar o una política extrema de desestabilización podría tener consecuencias regionales imprevisibles, nuevas crisis migratorias, aumento de la conflictividad política en América Latina y un deterioro aún mayor de la estabilidad hemisférica.

Un peligro para toda América Latina

Defender a Cuba no implica necesariamente coincidir con todas las decisiones del gobierno cubano. Implica comprender que la amenaza de una agresión militar, el estrangulamiento económico y las sanciones extraterritoriales representan una violación grave de principios fundamentales del derecho internacional.

La soberanía de los pueblos, la no injerencia y el rechazo al uso de la fuerza son pilares esenciales para cualquier orden internacional mínimamente estable. Si se naturaliza la posibilidad de asfixiar o atacar a un país por razones políticas o geopolíticas, toda la región queda expuesta a la lógica de la imposición y la coerción.

Cuba atraviesa uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas. Crisis energética, escasez de alimentos, inflación y presión internacional convergen en un escenario extremadamente frágil. En ese contexto, aumentar el cerco económico y alimentar amenazas militares no puede interpretarse como una política de “promoción democrática”, sino como una estrategia de desgaste total.

El peligro es real. Y ocurre ante la mirada del mundo.

La advertencia del gobierno cubano apunta precisamente a eso, si la escalada continúa, las consecuencias podrían ser incalculables. No sólo para Cuba, sino para toda América Latina y el Caribe.