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Mundo crisis | Eliades Acosta | bloqueo

En Macondo

Cuba en su hora más difícil: crisis, bloqueo y errores internos, según el análisis de Eliades Acosta

El escritor cubano Eliades Acosta analizó en Macondo la crisis de Cuba, provocada por el bloqueo de EE.UU. y los errores económicos acumulados.

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La crisis que atraviesa Cuba es, para el escritor y filósofo cubano Eliades Acosta, la más profunda que ha vivido la isla desde el triunfo de la Revolución en 1959. Durante una entrevista en el programa Macondo, de Caras y Caretas, Acosta sostuvo que ni siquiera el llamado "Período Especial", desencadenado tras la caída de la Unión Soviética y el bloque socialista a comienzos de los años noventa, alcanzó los niveles actuales de deterioro económico y social.

El intelectual explicó que la situación cubana responde a una combinación de factores externos e internos. Entre los primeros ubicó el endurecimiento del bloqueo estadounidense, una política iniciada en 1960 y profundizada sucesivamente por distintas administraciones de Washington.

"El factor interno tiene que ver con las decisiones y políticas de gobierno, no solo de la administración de Miguel Díaz-Canel, ya que heredó una serie de problemas que venían de años anteriores y que han golpeado duramente a la sociedad cubana. A ello se suma el factor externo: el bloqueo económico que pesa sobre la isla", explicó.

El impacto del bloqueo

Según Acosta, el impacto del bloqueo se refleja en áreas sensibles como la salud pública. Como ejemplo, señaló el incremento de la mortalidad infantil y el deterioro de indicadores vinculados a tratamientos médicos especializados, especialmente en la atención oncológica pediátrica. "Algunas personas creen que el bloqueo es una exageración o una consigna política, pero sus efectos son reales. En medio de esta crisis, la mortalidad infantil en Cuba, uno de los indicadores que el país exhibía con mayor orgullo, pasó de 4 a 9,9 por cada mil nacidos vivos. Detrás de esa cifra hay niños que no lograron sobrevivir debido a la falta de insumos y recursos en los hospitales durante los primeros momentos de sus vidas. Del mismo modo, la tasa de supervivencia del cáncer infantil, que en Cuba alcanzaba el 85%, descendió hasta el 65%, solo por mencionar dos de los indicadores más sensibles", explicó.

El escritor sostuvo que las medidas impulsadas durante las administraciones de Donald Trump han significado un recrudecimiento de las sanciones económicas y financieras contra la isla, aunque remarcó que la estrategia tiene más de seis décadas de continuidad.

"Todos los días amanecemos con una medida nueva de la administración Trump que ha recrudecido el bloqueo, aunque se trata de una política que viene de mucho tiempo atrás. Esta administración lo que ha hecho es quitarle la careta, la máscara al bloqueo y aplicarlo, como decimos en Cuba usando un término del béisbol, 'al duro y sin guantes'. Quiere decir, de forma cínica y descarada, como si estuvieran cumpliendo un mandato divino. Están apretando las tuercas todos los días. ¿A qué aspiran? Tampoco ese plan es nuevo", detalló el entrevistado.

"El objetivo es ahorrar vidas de marines, que no tengan que desembarcar y que los cubanos se maten entre ellos en una guerra civil para que luego el imperio venga a recoger los frutos de esa barbarie. Entonces, la situación actual de la gente común, del cubano trabajador, del cubano jubilado, del ama de casa y de los niños es realmente grave. Y voy a ser muy sincero: no veo que se reciproque la solidaridad en la misma medida en que Cuba la ha prodigado hacia decenas de pueblos del mundo. Veo un silencio, veo incluso miedo, veo una especie de cobardía colectiva que no tiene que ver con un nombre, un apellido o un país. Hablo en general, hablo de la humanidad", sentenció.

Decisiones y postergaciones

Sin embargo, Acosta también apuntó hacia responsabilidades internas acumuladas durante años. Afirmó que las dificultades actuales no pueden atribuirse únicamente al gobierno de Miguel Díaz-Canel, sino a decisiones y postergaciones que se arrastran desde administraciones anteriores. Entre ellas mencionó la demora en la aplicación de reformas económicas profundas, la excesiva dependencia del turismo y de la exportación de servicios, así como la falta de desarrollo de una producción agropecuaria capaz de garantizar la soberanía alimentaria del país.

"Ahora, al margen de esos factores subjetivos, hay dentro del país una serie de errores que se fueron acumulando hasta llegar al presente. Por ejemplo, la demora y el temor a emprender reformas económicas profundas que hicieran viable el proceso...Entonces, no había que ser un genio para darse cuenta de que, sin soberanía alimentaria y sin soberanía energética, estábamos muy vulnerables a que sucediera lo que está ocurriendo en este momento. Quiere decir que esta situación nos ha encontrado con una debilidad estructural en la alimentación y en el sector agropecuario, que fue abandonado por apostar a una carta muy riesgosa, el turismo y los servicios en el exterior, que, como la historia demostró, pueden ser eliminados, perseguidos o anulados. Así, nos encontramos hoy con hoteles flamantes, inaugurados en su momento, pero sin turismo, porque también se ha jugado la carta de apretar la tuerca al turismo, a las compañías aéreas y a los cruceros. Hace tiempo que los cruceros tenían prohibido entrar en Cuba y, al mismo tiempo, no contamos con una producción agropecuaria propia que satisfaga las necesidades alimentarias del pueblo cubano. ¿Error de quién es eso? De los gobiernos sucesivos, no solo de Díaz-Canel, sino también de los que lo precedieron. Son errores cuyo costo estamos pagando hoy, porque si se hubieran acometido o continuado las reformas iniciadas en la década de 1990, no estaríamos en esta posición", explicó.

176 medidas económicas y el camino a seguir

Para Acosta las 176 medidas económicas están siendo ahora como una especie de esperanza o de faro al final del túnel. "Hoy vi a un economista muy importante, de apellido Triana, en una entrevista en internet, donde decía que, siendo optimista, esas medidas podrían dar resultados en seis meses. O sea, en seis meses se verían los primeros efectos de las 176 medidas. Y aquí hay un factor implacable que se llama tiempo. Ahora viene el verano, viene una situación de desesperación acumulada, viene un recrudecimiento marcado por no poder dormir, por no tener electricidad, porque falle el suministro de agua y porque la limpieza de las calles, sobre todo en La Habana, es un desastre. A eso se suman los alimentos, los precios y los sectores más vulnerables en una situación crítica. Y eso es, precisamente, a lo que está apostando Estados Unidos. De hecho, se han filtrado opiniones según las cuales las decisiones se tomarán en septiembre, claro, después de que pase el arrasador verano y se produzcan las crisis que ellos creen que se van a dar", comentó.