Según un estudio difundido por el Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon), en 2023 la devastación en tierras indígenas y unidades de conservación ubicadas en la región alcanzó los 386 km². Se trata de la tasa más baja desde 2013, cuando se deforestaron 178 km².
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En 2022, según Imazon, la deforestación de áreas protegidas en la región alcanzó los 1.431 km², cifra muy cercana a las observadas desde 2019, año en el que se notó el inicio de un aumento que continuó hasta 2022.
En 2021 se deforestaron 1.460 km² de áreas protegidas; 1.369 km² en 2020; y 1.222 km² en 2019. Entre 2012 y 2018, el año en el que mayor número de áreas protegidas fueron devastadas fue 2018 (721 km²).
“La reducción significativa de la deforestación en áreas protegidas es muy positiva, ya que son territorios que deben ser priorizados en las acciones para combatir la deforestación. Esto se debe a que, la mayoría de las veces, la devastación dentro de tierras indígenas y unidades de conservación significa invasiones ilegales que derivan en conflictos con pueblos y comunidades tradicionales que residen en esos territorios”, explica el coordinador del Programa de Monitoreo de la Amazonía Imazónica, Carlos Souza.