El combustible: Un desafío estructural
El precio del crudo se ha convertido en el principal factor de inestabilidad. Los datos son contundentes:
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Costos operativos: El combustible representa entre el 25 % y 30 % de los gastos totales de una aerolínea, siendo el segundo costo más alto después de la mano de obra.
Previsiones a la baja: United Airlines redujo su previsión de crecimiento para 2026 en un 5 %, mientras que Alaska Airlines suspendió sus estimaciones anuales debido a la volatilidad del mercado energético.
Déficit de suministro: Se estima que el conflicto ha retirado del mercado global entre 650 y 850 millones de barriles de petróleo.
Europa en la zona de riesgo
La situación es especialmente crítica para el continente europeo, que importa cerca del 60 % de su combustible de aviación desde Oriente Medio. Gran parte de este suministro transita por el Estrecho de Ormuz, una arteria estratégica hoy amenazada por las hostilidades.
Patrick De Haan, analista de GasBuddy, advierte que el sector ha pasado de una fase de "preocupación" a una de "disrupción probable", agravada por la disminución de la capacidad de refinado en suelo europeo.
Modernización frenada
Aunque las aerolíneas buscan mitigar el impacto mediante el uso de aeronaves más eficientes, las restricciones en las cadenas de suministro de Boeing y Airbus —con listas de espera que se extienden por años— impiden una renovación de flota lo suficientemente rápida como para compensar el alza de los costos energéticos a corto plazo.