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Mundo inteligencia | Rusia | sabotaje

Provocación belicista

El Servicio de Inteligencia de Rusia denuncia un plan británico para desestabilizar la navegación marítima

Según datos de la inteligencia rusa el objetivo es someter a Rusia a una presión internacional después del sabotaje.

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El Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación de Rusia (SIE) ha hecho pública información que sugiere que los servicios secretos de Gran Bretaña están desarrollando una estrategia para neutralizar la denominada "flota en la sombra" que transporta petróleo ruso. El plan consistiría en orquestar incidentes de sabotaje que sirvan como justificación para imponer un control estricto sobre la navegación internacional.

El SIE detalla que el plan de Londres se basa en la creación de un incidente de alto perfil que permita argumentar que el transporte de petróleo ruso constituye una amenaza a la seguridad marítima global. Este pretexto habilitaría a los países occidentales para detener a buques "sospechosos" en aguas internacionales y escoltarlos a puertos de la OTAN.

Se han identificado dos posibles casos de guerra (casus belli):

  • Accidente ambiental: Provocar un incidente con un petrolero en un estrecho marítimo, causando un derrame de petróleo. Esto permitiría a los países de la OTAN establecer un precedente para el "control de emergencia" del buque, bajo la excusa de verificar el cumplimiento de normativas de seguridad y medio ambiente.

  • Incendio en infraestructura crítica: Incendiar un buque cisterna durante su descarga en un puerto de un aliado de Rusia. El objetivo es causar daños significativos y obligar a una investigación internacional que responsabilice a Rusia.

El SIE afirma que la ejecución de estos actos terroristas sería delegada a efectivos ucranianos, ya que su falta de profesionalismo sería percibida por los británicos como una garantía de su propia impunidad. La investigación subsiguiente, según la denuncia, sería manipulada para culpar a Rusia o, en su defecto, a Ucrania.

Asimismo, se señala que el momento de los ataques se elegiría estratégicamente para ejercer presión sobre la administración de Donald Trump, con el fin de forzar la implementación de sanciones secundarias contra los importadores de hidrocarburos rusos, presentándolos como "cómplices de la tragedia".