Desde octubre de 2023, al menos 186 periodistas y trabajadores de medios han muerto en Gaza, Cisjordania e Israel, según datos del Committee to Protect Journalists (CPJ). Otras organizaciones, como el Sindicato de Periodistas Palestinos, elevan la cifra a más de 232, según una actualización del 31 de julio.
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La mayoría de las víctimas eran periodistas palestinos que trabajaban en condiciones precarias, sin protección ni respaldo internacional, cubriendo la guerra desde sus propios barrios y hogares. En Gaza han muerto más periodistas que en las dos guerras mundiales, Vietnam, Yugoslavia y Afganistán juntas, según el proyecto Costos de la Guerra. "Es, sencillamente, el peor conflicto que jamás haya vivido un periodista”, afirma el análisis.
Tragedia sin precedentes
Este nivel de letalidad supera incluso el número de periodistas muertos durante la Segunda Guerra Mundial, conflicto en el que se estima que fallecieron entre 69 y 80 corresponsales. Mientras que en los conflictos del siglo XX la mayoría de las muertes ocurrieron lejos del frente o por fuego cruzado, en Gaza numerosas organizaciones de derechos humanos y medios independientes han denunciado que los ataques a periodistas han sido intencionados, y que en muchos casos se trató de profesionales identificados como prensa.
Informar en medio de un genocidio
Gaza se ha convertido en el lugar más peligroso del mundo para ejercer el periodismo. La FIP (Federación Internacional de Periodistas) denunció que nunca antes en la historia moderna hubo un número tan alto de periodistas asesinados en tan poco tiempo.
Las víctimas no son solo números: muchos murieron junto a familias enteras, mientras cubrían ataques a hospitales, escuelas o viviendas. En su mayoría trabajaban para medios locales o regionales, con equipos limitados, sin chalecos antibalas, sin garantía de evacuación, y en un entorno donde ni siquiera la prensa internacional puede acceder libremente.
Desde el 7 de octubre de 2023, periodistas palestinos han sido masacrados impunemente mientras el mundo observa, en lo que el CPJ califica como un ataque directo y sin precedentes contra la libertad de prensa. Sara Qudah, directora regional del CPJ, señaló que los periodistas no pueden realizar su trabajo —ni siquiera sobrevivir— mientras son deliberadamente privados de alimentos y ayuda vital.
A la fecha del 30 de julio, se confirmaron 186 periodistas y trabajadores de medios asesinados, entre ellos 178 palestinos, dos israelíes y seis libaneses; además, 129 periodistas resultaron heridos, dos están desaparecidos y 90 fueron arrestados. La mayoría de las muertes palestinas, aproximadamente dos tercios, fueron causadas por ataques aéreos israelíes, seguidos por ataques con drones que dejaron más de dos docenas de víctimas entre la prensa. En el marco del derecho internacional, los periodistas son civiles protegidos y el ataque deliberado contra ellos constituye un crimen de guerra.