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Mundo guerra | Iglesia | Jerusalén

Pascuas sin bombas

La Iglesia Católica pide una tregua en la guerra para que se pueda celebrar Semana Santa en Jerusalén

Acerca del conflicto, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, consideró que no es una "guerra justa" la iniciada por EEUU e Israel contra Irán.

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El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, pidió este jueves 26 de marzo un alto el fuego en la guerra de Medio Oriente para que se puedan celebrar los ritos de Semana Santa en Jerusalén, tras haberse suspendido allí la procesión del Domingo de Ramos por el conflicto bélico.

"La Pascua es la fiesta de la paz, la paz del Señor resucitado. Y es una ocasión especial para renovar el llamamiento a poner fin a esa locura que es la guerra", expresó Parolin en un acto en el Vaticano.

El jerarca vaticano manifestó su deseo de que al menos en el interior se puedan celebrar los ritos de la Semana Santa, en la iglesia del Santo Sepulcro, en un contexto de escalada bélica en la región de Medio Oriente.

Para el Vaticano no es una "guerra justa" la iniciada por EEUU e Israel

A su vez, Parolin rechazó que el conflicto pueda considerarse una “guerra justa” y reiteró la necesidad de poner fin a la violencia.

Ante la pregunta de uno de los periodistas sobre si la de Estados Unidos (EEUU) e Israel contra Irán podría encajar en el concepto de 'guerra justa', Parolin remitió a las palabras del cardenal arzobispo de Nueva York, Robert McElroy, de hace unos días: "Él dijo que no, y creo que es así", subrayó.

Polémica por la liturgia

A Parolin también se le preguntó sobre las peticiones para las celebraciones con la liturgia anterior al Concilio Vaticano II, la misa tridentina o 'Vetus Ordo', después de que el papa León XIV pidiera en un mensaje a los obispos franceses "la inclusión generosa de quienes están sinceramente apegados" a esta forma tradicional.

"La liturgia no debe convertirse en fuente de conflicto y división entre nosotros. Se trata de encontrar una fórmula que pueda satisfacer necesidades legítimas. Creo que se puede lograr, sin convertir la liturgia en un campo de batalla", afirmó.