Donaciones
El fondo principal administrado por el Banco Mundial y con aval de Naciones Unidas todavía no entró en fase operativa, lo que explicaría la ausencia total de recursos. Mientras tanto, pequeñas donaciones han llegado a una cuenta del banco JPMorgan, utilizadas apenas para sostener la estructura administrativa mínima.
La polémica crece por el esquema de financiamiento ya que según reportes del Financial Times, acceder a un asiento permanente en la Junta implicaría aportes de hasta 1.000 millones de dólares, lo que ya generó rechazos de varios gobiernos. El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, descartó participar bajo esas condiciones.
División internacional
Mientras algunos aliados de Trump en América del Sur, como Javier Milei y Santiago Peña, respaldaron públicamente el proyecto, la Unión Europea tomó distancia y cuestiona su diseño y gobernanza. En medio del vacío de fondos, apenas se mantienen pagos operativos básicos, incluyendo la oficina del “Alto Representante” del esquema, el diplomático Nikolai Mladenov.
La gran paradoja es que, mientras la Junta de Paz sigue sin recursos, un informe conjunto de la ONU, la Unión Europea y el Banco Mundial estima que la reconstrucción de Gaza requerirá más de 71.000 millones de dólares en la próxima década.