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La Perla: Qué se sabe sobre las identidades de las personas halladas en el centro clandestino

Las excavaciones realizadas en el predio del ex centro clandestino de detención La Perla permitieron avanzar en la identificación de víctimas de la dictadura.

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Las excavaciones realizadas en el predio del ex centro clandestino de detención La Perla, en la provincia argentina de Córdoba, permitieron avanzar en la identificación de víctimas del terrorismo de Estado desaparecidas durante la última dictadura militar (1976-1983). Los cuerpos de Mario Alberto Nívoli, Ramiro Bustillo y Oscar Reyes fueron recuperados.

La Justicia confirmó recientemente la identificación de 12 personas cuyos restos fueron hallados en la zona conocida como “Loma del Torito”, dentro del área militar donde funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención del país. Para los organismos de derechos humanos, el hallazgo constituye un nuevo paso en el proceso de memoria, verdad y justicia que se desarrolla en Argentina desde el retorno de la democracia.

Tres identidades confirmadas públicamente

Hasta el momento, se difundieron oficialmente algunas de las identidades recuperadas.

Mario Alberto Nívoli

Ramiro Bustillo

Oscar Reyes

Los tres formaban parte de las miles de personas detenidas desaparecidas durante el terrorismo de Estado. Sus restos fueron identificados mediante análisis genéticos comparados con muestras de familiares, en un trabajo técnico realizado por especialistas forenses en coordinación con la Justicia y organismos de derechos humanos.

Cada identificación implica décadas de búsqueda para las familias y representa una confirmación judicial de los crímenes cometidos durante la dictadura.

Un hallazgo clave

Las excavaciones en la zona comenzaron luego de nuevas investigaciones judiciales que apuntaban a la existencia de enterramientos clandestinos en áreas cercanas al predio donde funcionó La Perla, uno de los principales centros de detención y exterminio del país.

Se estima que entre 2.000 y 2.500 personas pasaron por ese centro clandestino, muchas de las cuales continúan desaparecidas. Durante años, sobrevivientes y familiares denunciaron que las víctimas asesinadas eran enterradas o trasladadas a distintos puntos para ocultar las pruebas de los crímenes.

Las tareas de excavación permitieron recuperar restos humanos que luego fueron analizados mediante técnicas de antropología forense y genética.

Un proceso que continúa

Aunque ya se confirmó la identificación de doce personas, no todos los nombres fueron difundidos públicamente, ya que en estos casos la Justicia suele priorizar la notificación a las familias antes de comunicar oficialmente las identidades. El trabajo de identificación continúa, y los organismos de derechos humanos mantienen un llamado permanente a quienes tengan familiares desaparecidos a aportar muestras genéticas que puedan ayudar a avanzar en nuevas identificaciones.

Memoria frente al negacionismo

Para organizaciones como Abuelas de Plaza de Mayo, cada restitución de identidad tiene un valor que trasciende lo científico o judicial. También constituye una respuesta a los discursos que intentan relativizar o negar los crímenes de la dictadura. Desde Córdoba, la abogada Patricia Chalub, coordinadora jurídica de Abuelas en la provincia, subrayó que estos avances son fruto de décadas de lucha de familiares, sobrevivientes y organismos de derechos humanos.

“Cada identificación confirma lo que se denunció durante años: que existió un plan sistemático de persecución, tortura y desaparición”, señaló.

La tierra que sigue hablando

A casi cincuenta años del golpe de Estado de 1976, las excavaciones en el predio de La Perla muestran que la búsqueda de los desaparecidos sigue abierta. Cada nombre recuperado devuelve una historia que el terrorismo de Estado intentó borrar. Y cada identificación vuelve a poner en el centro una de las consignas que marcaron la historia reciente argentina: memoria, verdad y justicia.