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Mundo izquierda | elecciones |

La recomposición de la izquierda debe ir más allá de liderazgos individuales

El embajador de Bolivia Adalid Contreras habló sobre la elección que dejó por fuera a la izquierda y abrió paso a la centroderecha y el ultraconservadurismo

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Caras y Caretas Diario

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Las elecciones del pasado 17 de agosto en Bolivia marcaron un antes y un después. Luego de 20 años, el proyecto alternativo llevado adelante por Evo Morales y Luis Arce Catacora perdió en las urnas, la izquierda fragmentada no llegó al balotaje y la derecha se disputa la presidencia entre dos matices.

La sorpresa la dio Rodrigo Paz Pereira, quien pasó a ocupar el lugar que las encuestas le daban al empresario Samuel Doria Medina en el primer lugar. Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, se enfrenta al conservador y derechista declarado Jorge “Tuto” Quiroga, que tiene un planteo abiertamente antiprogresismo.

La izquierda llegó completamente fragmentada. Desde el oficialismo se presentó a nombre del “ala oficial” del MAS Eduardo Del Castillo, que no logró ni un 3,5 % del caudal; de otro lado, el referente indígena Andrónico Rodríguez, quien cumple hoy como presidente de la Cámara de Senadores, se presentó por Alianza Popular y logró un 7,7 %.

Evo Morales no se sumó a ninguna de las opciones en juego, invitando a la anulación del voto con el fin de sentar un precedente político pero sin una posible consecuencia práctica, ya que, aún si el voto anulado resultara ganador, la presidencia se definiría por el ganador de los votos válidos. De esa forma el voto anulado llegó al 19,3 %, siendo la tercera “votación” después de Paz Pereira y Quiroga.

Caras y Caretas habló con Adalid Contreras Baspineiro, embajador del Estado Plurinacional de Bolivia en Uruguay, con el fin de recoger sus impresiones sobre el proceso electoral del 17 de agosto.

La perspectiva del Embajador Contreras

Caras y Caretas: Embajador, ¿cuál es su primera lectura a unas horas de conocidos los resultados de las elecciones, ya con un consolidado superior al 94 % y donde se ve por primera vez la realización de un balotaje entre dos opciones, como así también la sorpresa que significó la votación de Rodrigo Paz Pereira, que se enfrentará con Jorge “Tuto” Quiroga, quien ha sido una figura sobresaliente de la derecha ideológica, de la oposición al progresismo y quien ya fue presidente?

Adalid Contreras: Hay analistas que se atreven a decir que los resultados de las elecciones del domingo pasado marcan el fin del ciclo popular en Bolivia, y esa es una lectura bastante cuestionable. Sí es un hecho que el MAS deja de ser gobierno, pero no es verdad que el proceso se haya terminado. Es un cambio de gobierno que se veía venir por un proceso marcado por la polarización entre el modelo comunitario propuesto por el MAS y el retorno a un sistema neoliberal como el que ha transcurrido en otros países de Latinoamérica, esa era la opción que se veía tanto en Samuel Doria Medina como en “Tuto” Quiroga, los dos candidatos que mostraron mayor opción para pasar al balotaje.

Desde el gobierno se puso a jugar la propuesta de llevar a una segunda parte la apuesta con que se ha gobernado los anteriores 20 años, llevando más allá el modelo, avanzando en el proceso de sustitución de importaciones, en el de industrialización y superando el modelo netamente extractivista. Estas eran las dos propuestas de país en juego, y la población mide las propuestas, no solamente a nivel macro, sino por su propia cotidianidad.

Entonces una parte de la población sorprendió al darle su apoyo a la propuesta de Rodrigo Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, que llevó un proceso de campaña de unos dos años en las ciudades intermedias, a partir de lo cual logra el resultado que vimos el domingo. Otra parte de la población apoya la propuesta de Quiroga, radical y absolutamente conservadora y privatizadora de todo lo que tiene el Estado sin importar lo que eso implique para la ciudadanía.

Un aspecto a tener en cuenta es que, si hay un cambio de gobierno, es por la misma debilidad del Movimiento al Socialismo, pero no como proyecto sino en la forma de gobernar y por competencias internas que no son procesadas adecuadamente. Entonces se presentan tres líneas a las elecciones, una con el exministro de Gobierno Eduardo Del Castillo, otra con Andrónico Rodríguez, y finalmente Evo Morales, que, al no poder presentarse como candidato, llama a anular el voto como forma de mantener presencia electoral. Entonces, si sumamos los resultados obtenidos, el MAS tiene todas las condiciones de recomponer sus fuerzas en una realidad que no es la de ser gobierno.

La experiencia del balotaje es nueva para Bolivia. Antes las elecciones se ganaron en primera ronda. Para esta ocasión se va a dar toda la apertura a las posiciones anti MAS, antigobierno, antimodelo y antiproyecto progresista, que fue lo que catapultó a “Tuto” Quiroga, porque los votos de él son más contra el gobierno que a favor de él, que también vienen determinados por una innegablemente compleja situación que está viviendo Bolivia y el electorado la asocia de manera directa con el gobierno, pero que se puede explicar, también, entre otras cosas, por el freno que la oposición le impone al Ejecutivo en el Poder Legislativo y en otros espacios importantes.

La sorpresa fue Paz Pereira

Caras y Caretas: Las encuestas daban un balotaje para definir entre el conservatismo absoluto en lo ideológico de Quiroga y el neoliberalismo arrasador de Doria Medina, ¿cree usted que se abrió una “tercera vía” con Paz Pereira? Porque en sus posturas respecto al papel del Estado éste se ha mostrado más cerca de la derecha que de la izquierda.

Adalid Contreras: En segunda ronda está por un lado la postura retrógrada de Quiroga y, por el otro, la propuesta de Paz Pereira, que él mismo ha llamado “populismo de centro”, que no se puede encasillar en las propuestas clásicas del neoliberalismo. Gran parte de la aceptación de esta propuesta radica justamente en que, a diferencia de “Tuto” Quiroga, no ha planteado destruir todo lo que venía sino usarlo para edificar nuevas cosas, descentralizando el aparato estatal, manteniendo cosas tan importantes como la diversidad cultural y pensando en la redistribución con el centro en los más pobres. De otro lado, propone mantener las empresas estratégicas de Bolivia, las que manejan el litio, la electricidad, también recuperar las empresas rentables bajo un modelo mixto con el sector privado, que no es lo mismo que proponen ni Samuel Doria ni Quiroga, quien es absolutamente radical respecto a la descentralización y que las regiones funcionen prácticamente solas, mientras que Paz propone un 50-50 entre el control central del gobierno y los gobiernos regionales. Hoy el control es casi del 100 % en el gobierno central.

Por otra parte, Paz Pereira propone una trilogía que ha capturado la atención del electorado, empezando por la conciliación buscando puntos de encuentro y manteniéndose en el centro; de otro lado está la renovación, que busca dar espacio a nuevas miradas, principalmente de la juventud; y, finalmente, la resiliencia, ya que plantea un proceso de recuperación en que se cuente con la participación de todos los sectores políticos, y en esa perspectiva Doria Medina ya manifestó su apoyo a Paz, y yo creo que muchos sectores van a apoyarlo debido a la radicalidad de la propuesta de Quiroga.

Una izquierda reflexiva

Caras y Caretas: Volviendo un poco al proceso electoral, ¿cuál es el balance que se hace del papel de la izquierda en este proceso, al quedar completamente fuera de la posibilidad de ser gobierno, llegando fragmentada con dos candidatos, pero además con Evo Morales llamando a la anulación del voto?

Adalid Contreras: Es verdad, llegó dividida la izquierda, y si hacemos una suma mecánica de los votos obtenidos por los dos candidatos más el voto anulado, que llegó a ser la segunda o tercera votación, posiblemente podríamos estar disputando el balotaje, pero, desafortunadamente, no fue posible llegar a un acuerdo.

Caras y Caretas: De acuerdo con eso, ¿cree usted posible que, una vez resuelto el tema electoral, se llegue a generar un espacio de reflexión sobre lo ocurrido durante estos años? ¿Algo como un ejercicio de evaluación y autocrítica?

Adalid Contreras: En este momento, y como están las cosas, es muy difícil hablar de un encuentro que permita reconciliar al Movimiento al Socialismo, y eso es porque las bases sociales representadas ahí también están en oposición. Entonces primero es importante que esas bases desarrollen sus propios procesos como movimientos sociales, por lo que la recomposición será desde las bases y en las calles, en la movilización. Si llega a ganar Quiroga, el espíritu va a ser de absoluta confrontación; de otro lado, Paz Pereira tiene una propuesta que no va a poder ser acompañada del todo por los movimientos sociales, y eso también va a traer su propia tensión. Por lo tanto, la recomposición de la izquierda debe ser pensada más allá de los tres liderazgos que hay. Habrá posibilidades de reconciliación pensando hacia adelante porque es una propuesta que demostró durante 20 años que funciona. Claro que tuvo fallas, muchas de ellas debido a condiciones externas, como por ejemplo la no aprobación de créditos en el Parlamento, lo que no permitió generar dólares para cubrir la escasez de combustibles.

La población boliviana es organizada y politizada, y piensa en su futuro, y es ahí donde se volverá a recomponer la propuesta para superar esas ansias de poder que han sido parte de las dificultades que hemos atravesado en esta etapa.

La gobernabilidad para el ganador

Caras y Caretas: ¿Cómo quedó el Parlamento?

Adalid Contreras: La característica de la primera vuelta es que define el poder, y en esta ocasión se definió la composición. En Bolivia tenemos 130 diputados y 36 senadores. Si no me equivoco, 15 de estos son del grupo de Paz Pereira, 10 de Quiroga y algo similar de Doria Medina. En ninguna de las dos cámaras hay una mayoría, por lo que tanto en la segunda vuelta como en lo que viene el gobierno debe caracterizarse por la búsqueda de alianzas. La de Paz y Doria ya está firmada, pero aún así en el Senado no alcanzan a tener la mayoría de para las aprobaciones directas. Si no se logran esas alianzas va a ser muy difícil gobernar, como ha sido el caso de Arce Catacora.

Caras y Caretas: Muchas gracias por su tiempo, embajador. ¿Algún mensaje final?

Adalid Contreras: Sí, yo quisiera referirme a la juventud. Hay una lectura muy injusta del papel de la juventud en la política, creo que se les ha acusado de no querer saber de política y no participar en nada, pero yo creo que los jóvenes participan de otras maneras, desde otras perspectivas, desde la sociocracia en lugar de las relaciones jerárquicas, y las pequeñas causas, y ya no de los grandes discursos, y creo que hay que trabajar mucho con la juventud, pues la vida política es muy dinámica y ellos tienen mucho para aportar.