El éxodo y la infancia bajo fuego
El informe de la ONU destaca que la velocidad del desplazamiento está desbordando las capacidades de asistencia. Entre los puntos más críticos se encuentran la vulnerabilidad extrema ya que decenas de miles de refugiados afganos que ya vivían en Irán se encuentran nuevamente en la indigencia, sin redes de apoyo.
Cifra trágica de menores: UNICEF confirma que, en apenas diez días de escalada, 1.100 niños han muerto o resultado heridos. Las infraestructuras básicas como hospitales, escuelas y redes de agua han sido severamente dañadas.
Mientras la población huye por tierra, la Organización Marítima Internacional (OMI) reporta ataques diarios contra buques en el Estrecho de Ormuz, dejando un saldo de ocho marinos muertos en marzo.
La "Lluvia Tóxica"
En una declaración adicional que agrava el panorama, expertos de la ONU han advertido sobre el impacto ecológico de los bombardeos a gran escala en zonas industriales y depósitos de combustible.
"La combustión de químicos complejos y el polvo de estructuras colapsadas han creado una densa capa de partículas en la atmósfera. Los primeros análisis confirman episodios de lluvia tóxica en las regiones del Caspio y el norte de Irán, donde el agua arrastra contaminantes que acidifican el suelo y envenenan las reservas de agua dulce".
Este fenómeno no solo amenaza la salud respiratoria de los desplazados que duermen a la intemperie, sino que pone en riesgo la seguridad alimentaria a largo plazo debido a la contaminación de tierras agrícolas en el cinturón norte del país.
El 80% de los desplazados sin refugio oficial
La situación en Líbano no es menos grave. La OCHA indica que de los más de 759.000 desplazados registrados, el 80% vive fuera de los albergues gubernamentales. Miles de familias sobreviven en edificios a medio construir, vehículos o tiendas de campaña en las calles de Beirut, quedando expuestas a ataques directos, como el recientemente condenado por la OIM, que dejó ocho muertos en un campamento improvisado.