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Mundo Caribe | Venezuela | Estados Unidos

Sobre el horizonte del Caribe se ve sembrada una falsa bandera

En el Caribe se está ambientando una operación de falsa bandera sobre Venezuela y no hay análisis que resista el discurso de la Casa Blanca sobre el narcoestado

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Caras y Caretas Diario

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Estados Unidos ha generado el mayor despliegue militar en aguas del Caribe de los últimos tiempos. Esta es la razón por la que existe una enorme preocupación en el ámbito internacional acerca de la posibilidad de una invasión directa, o por lo menos acciones militares ofensivas sobre territorio venezolano por cuenta de la Casa Blanca. Si bien las condiciones tácticas por el momento no son las mejores para hacer una operación de ocupación militar, sí puede darse un movimiento del tipo “golpe de mano” que genere una desestabilización interna de la cual puedan sacar provecho sin necesidad de intervenir con fuerzas de ocupación.

La narrativa de la existencia del Cártel de los Soles como una organización con poder logístico y económico suficiente para “inundar” de cocaína o fentanilo el mercado de Estados Unidos no es muy sólida. Sin embargo, parece que en estos tiempos, si la verdad no existe, se puede inventar, y el nivel de satanización global en contra del Gobierno venezolano permite que cualquier discurso encuentre eco a la hora de contemplar la posibilidad de una invasión militar. Principalmente este discurso viene desde alguno de los focos del poder occidental, principalmente Estados Unidos, o, como evidentemente se deja ver con Israel, que ya no precisa muchos argumentos para bombardear civiles de forma masiva y exterminar abiertamente niños bajo el precepto de que “aún no son terroristas, pero lo serán”.

El Cartel que es y no es

Sobre la existencia del Cártel de los Soles, el discurso no es unificado y está en el ámbito político y no en el judicial, a donde verdaderamente debería pertenecer. Las investigaciones hechas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) afirman que la mayor cantidad de tráfico de drogas a nivel mundial se mueve por el océano Pacífico a partir de países como Ecuador, Colombia y Chile, o por movimientos de frontera a través de México, mientras que el tráfico por el Caribe es mínimo en comparación con lo anterior y, dentro de este, el papel de Venezuela es aún menor, mientras el 70 % del tráfico global sale de los puertos de Ecuador, cifra dada a conocer por el Gobierno mismo de ese país.

A esta altura, ni la prensa tradicional aliada de los intereses coloniales de la Casa Blanca se la está jugando por mantener esa narrativa. Basta con ver los informes emitidos por medios como CNN, Univisión o el New York Times para ver que en el más optimista de los casos se habla de una “exageración” por parte de la Casa Blanca al asignar el papel de principal proveedor de droga del mercado estadounidense. La BBC maniobra hábilmente para no afirmar directamente que el Cártel de los Soles no existe, se le edulcora de tal manera que sea y no sea. De acuerdo con el informe de la BBC, que toma como referencia el análisis de Mike LaSusa de InSight Crime, la forma que tiene el Cártel de los Soles no es la forma tradicional de un cártel, sino que se compone de personas que entran y salen, que no tienen responsabilidades definidas dentro de unas estructuras que tampoco son muy claras. En suma, el Cártel de los Soles es casi un estado del alma.

La lancha hundida en aguas de un video

Hace varios días la Casa Blanca, directamente en voz de Donald Trump, presentó un video en el que se mostraba cómo una lancha de mediana capacidad explotaba en el mar, afirmando que había sido una acción militar por parte de la Marina estadounidense en contra de un grupo de traficantes de droga que llevaban un cargamento de 3.5 toneladas de cocaína y que fueron interceptados en el Caribe y neutralizados “de inmediato”. Esta situación acentuó la duda que existe sobre la narrativa de la Casa Blanca acerca del Cártel de los Soles, ya que, si bien el video parece no haber sido generado por inteligencia artificial, como en algún momento se planteó, sí es indiscutible que sufrió manipulaciones y ediciones con el fin de mostrar lo que el Gobierno estadounidense quería que el mundo viera, y es su contundencia a la hora de actuar con el nuevo despliegue militar en el Caribe y que ninguna embarcación, por pequeña que fuera, los iba a burlar.

De la enorme cantidad de posibilidades con las que se puede leer esta acción (de ser cierta), existen dos vertientes que son las más fuertes. La primera es que se haya tratado de una acción de evidente torpeza al generar una acción militar sin ningún tipo de protocolo en aguas internacionales, sin una voz de alto y priorizando la eliminación de las pruebas mismas, a una captura que permita demostrar la teoría que está desarrollando el Gobierno de Trump. Y la otra, que se trate de lo que se podría considerar como un “globo sonda”, que es cometer una acción de dudosa legalidad, o por lo menos generar la narrativa de que se cometió con el fin de ver cuáles serían los alcances internacionales que puede tener un accionar impune y sin investigación previa o posterior en aguas del Caribe.

La investigación que nunca fue

Los hechos materiales son concretos y de esta acción lo único que existe es el video presentado por la Casa Blanca y la narrativa que ella misma ha generado, afirmando que esta lancha llevaba un cargamento de 3.5 toneladas de droga, que procedía de costas venezolanas, que había 11 individuos en la lancha y que tanto el cargamento como los individuos fueron destruidos. Esto, asumiendo que los 11 fallecieron con la explosión inicial, ya que no se pudo constatar por ningún medio si alguno de ellos quedó vivo y mal herido, que, de ser así, Estados Unidos habría faltado al Derecho Internacional Humanitario sobre la obligatoriedad de la asistencia a los heridos y respeto a la vida de quienes se rinden, sino que, por el contrario, en ese caso retiró sus activos y permitió que los heridos se ahogaran o quedaran a la deriva.

En suma, esta operación de búsqueda y destrucción total es atípica incluso para los Estados Unidos. No porque no sean capaces de hacerlo, sino porque no sería lo que más utilidad tiene en este caso. Por el contrario, presentar pruebas materiales podría ser muchísimo más beneficioso para una narrativa como la que están construyendo. Entonces al Comando Sur no le quedaba difícil entregar como prueba un pedazo de la embarcación quemada, algún documento venezolano de una persona y algo que lo vincule directamente con Nicolás Maduro, como se ha visto incluso en otras operaciones de falsa bandera.

Sin embargo, la opción fue algo muy del sello Trump y es: “Deben creerme porque lo digo yo”, y había que creerle, aunque esa operación no estuvo referenciada en ningún otro de los espacios de reporte militar de operaciones del Caribe. A partir de ese momento ha continuado el movimiento de tropas hacia el Caribe, últimamente por medio del envío de 5 aviones de combate a Puerto Rico luego del sobrevuelo de un F16 venezolano en aguas internacionales, las que, para los efectos requeridos por la Casa Blanca, ya dejaron de serlo para pasar a ser territorio bajo control estadounidense, por lo que cualquier movimiento fuera de su control pasa a ser considerado hostil.

¿En qué está la región?

En este contexto una operación de Estados Unidos sobre territorio venezolano está supeditada en buena medida a los resultados de las elecciones en Colombia el próximo año, ya que el Comando Sur perdió ese país como base operativa con la victoria de Petro en 2022 y el retorno de la ultraderecha garantizaría la logística que ahora no tiene, ya que las bases más cercanas son Panamá y Puerto Rico. Entonces, una incursión terrestre implicaría operaciones de desembarco aéreo cercano a Caracas, operaciones que son muy riesgosas e implican un enorme número de bajas, mientras el avance por frontera es más lento pero muchísimo más efectivo, y seguro a partir de la consolidación de enclaves de control hasta lograr un sitio efectivo.

Brasil, aunque también tiene frontera terrestre, es mucho más marginal a la hora de una invasión. En este caso, asegurar la frontera desde Brasil, así como la de Guyana, sería determinante para una operación de pinza y resguarda, pero es claro que por ahora tendría solamente el beneplácito de Guyana, contrario al papel de Brasil, que en este momento está siendo eminentemente político como uno de los principales referentes de los BRICS, posición que está usando para compartir con los demás miembros su preocupación por el despliegue militar estadounidense en el Caribe, que fue uno de los puntos tratados en la reunión virtual que se llevó a cabo el pasado 8 de setiembre.

A esta altura es un hecho que se está ambientando una operación de falsa bandera sobre Venezuela, y la historia ha demostrado cuáles pueden ser los alcances de una invasión. Lo que aún no conoce la región es lo que podría pasar en ese caso puntual por las dimensiones mismas de Venezuela, ya que, contrario al deseo de quienes ven una invasión como la solución a sus diferencias ideológicas, de desencadenarse un conflicto en territorio venezolano, éste no se va a resolver en horas ni días, y quizás tome años, y el volumen de desplazamiento desbordaría por mucho la capacidad de la región para contenerla y el drama humanitario sería de carácter continental, aumentando la marginalidad en toda la región, y por lo tanto, de forma casi inmediata fortaleciendo las economías ilegales que se alimentan de ella.