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Cultura y espectáculos

Nocturno: muestra virtual de Marcelo Casacuberta

El fotógrafo uruguayo Marcelo Casacuberta, de amplia y reconocida trayectoria en el fotoperiodismo y en el documental, exhibe en el Museo Figari su muestra virtual Nocturno, un proyecto que bucea en una rica trama de luces y sombras, siluetas, ambientes apenas esbozados.

En el marco de la octava edición del ciclo Contactos, el lunes 11 de mayo el Museo Figari inauguró la muestra virtual Nocturno, con una selección de obras del fotógrafo uruguayo Marcelo Casacuberta (Montevideo, 1965), que se puede ver hasta el 6 de julio en el sitio web del museo (www.museofigari.gub.uy) y en su cuenta oficial en YouTube (https://www.youtube.com/user/figarimuseo).

Según se informa en el texto que acompaña la muestra, este video se proyectará más adelante, cuando se reabra el museo, en la sala Patio Colonial de la institución, junto con obras que componen la serie Claro de luna de Pedro Figari.

 

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Al igual que muchos de los paisajes y escenas nocturnas que pintaron Pedro Figari y su hijo Juan Carlos, entre 1913 y 1921, la muestra Nocturno instala la percepción en un estado de contemplación muy particular. La carga expresiva está mediada por un flujo calmo del tiempo, lo que concentra la atención en los detalles, en la manera en que fluyen los contrastes entre sombras y luces en la noche, en cómo se insinúan o se exponen francamente las acciones humanas, sus siluetas, los detalles del contexto.

 

¿Cuáles eran tus búsquedas, tus intereses, al tomar estas fotos? ¿Estas inquietudes estuvieron desde la primera toma o las descubriste después de tener ya una cantidad importante de registros?

Marcelo Casacuberta: En realidad, como muchas veces pasa, son fotos aisladas, que se van de a poco juntando, ordenando y tomando entonces una intención, una búsqueda que al principio no estaba o no era consciente. Todo empezó de forma muy natural porque yo trabajaba en el turno del cierre en el diario El Observador, y 90% de las fotos que sacaba eran nocturnas. Los fotógrafos del diario teníamos por costumbre intentar evitar el flash, respetar la luz existente en el lugar de la toma. Eso me llevó a prestar atención al clima de la luz que se da de noche y que determina en buena medida las posibilidades creativas y expresivas que genera. A diferencia de la luz solar diurna, que lo ilumina todo, las luces puntuales nocturnas hacen resaltar solo algunos objetos, que sobresalen sobre la dominante obscura del ambiente, como en una escenografía teatral. Ahí ya se va generando una diferencia. Un clima.

 

El tópico central de esta muestra está delineado desde el propio título, Nocturno. ¿La elección de este título guarda alguna relación con los tratamientos históricos que ha tenido este tópico en el arte occidental, especialmente en el campo de la música?

MC: No trabajo muy alineado con conceptos artísticos o teóricos, yo funciono mas bien en base a la intuición, me parece que la propia materia de la fotografía es algo mas bien intuitivo. Para mí todo pasa por ver y captar una escena, que mas allá de la circunstancia que la genera, nos abre una puerta hacia otra cosa, hacia otro significado. Uno ve la escena, intuye que se puede generar esa puerta, y aprieta el botón. La noche es un entorno muy propicio a esa expresividad. Nuestra propia visión sobre los objetos cambia, hay una mayor incertidumbre, digamos en lo que nos rodea. La gente no se mueve igual en la noche, las miradas son distintas. La noche es muy propicia a la metáfora en lo visual.

 

La fotografía nocturna, tanto en calle como en interiores, plantea varios desafíos técnicos para el fotógrafo (ISOS altos, obturaciones a velocidades un poco más largas que las usadas tradicionalmente en la fotografía diurna, entre otros). ¿Qué decisiones técnicas tomaste para las tomas? ¿Cómo fue el trabajo de revelado y posproducción?

MC: La mayor parte del trabajo es digital, hay algunas fotos antiguas de negativo, que fueron escaneadas hace tiempo. No me centro mucho en la técnica, trato de que la mayor parte del trabajo se haga con la cámara en el momento de la toma. Luego puedo retocar y en la computadora reforzar líneas de composición, luces, elementos que ya estén delineados en la foto, pero trato de que casi todo suceda en el momento de la toma, tal vez sea una herencia de mis años de trabajo periodístico. No puedo generar una imagen en base a Photoshop sin no le di la intención necesaria en el momento de la toma, no es esa mi forma de trabajo. Hay fotos que las tengo en la cabeza y las voy a buscar. Y otras que aparecen solas, sin esperarlas, pero trabajo con mucha simpleza, casi siempre cámara en mano con una sensibilidad mas o menos alta, ISO 1000 o algo así.

 

Si bien cada una de las fotos que componen la muestra movilizan ideas y afectos, e incluso dan para imaginar historias puntuales, ¿el armado del proyecto siguió un plan narrativo-expresivo global que pautara el ordenamiento de las fotos?

MC: Hay momentos en que se generan minisecuencias de dos o tres fotos que están relacionadas. O a veces se generan contrastes, de significados o de colores, pongo una foto de tonos rojos junto a una de luz azulada para generar un efecto. Pero no hay una narración lineal. Busco mostrar todos los ángulos posibles de la atmósfera nocturna. La noche suele ser en general una franja de horario mas recreativa, libre, mas alejada de lo previsible del mundo laboral y los roles sociales. La ropa que usamos es mas personal, menos vinculada a actividades específicas o a expectativas de los otros. Por la noche, siento que todo pasa más despacio, se está mas aislado del ruido de las ciudades y de el apuro, y eso se traduce en cómo miramos. Busco mostrar un poco de todo eso, y las fotos funcionan por acumulación. Es como ir girando un caleidoscopio y ver los muchos ángulos diferentes que lo nocturno puede presentarnos.

 

¿En el diseño de este proyecto incidió el trabajo con la música o fue al revés?

MC: La música es hecha a medias con mi hermano Gabriel (Casacuberta), músico de Bajofondo. Él hizo un base, con acordes que generaban cierta armonía y luego yo arriba la agregué algunos instrumentos grabados muy caseramente por mi, y algunos efectos sonoros diversos. Lo mismo que en las fotos, no se busca la linealidad, no quiero poner sonidos de fútbol si hay una foto de un estadio. Busco generar una atmósfera más general y no ilustrar en forma directa. Fui poniendo la base musical y luego sobre ella las fotos, alargando a veces ciertos tramos musicales, o agregando efectos luego, pero lo que marcaba la dirección eran las fotos. Me pareció interesante que el que vea las fotos tuviera esa otra dimensión de lo sonoro agregada a lo visual. En ese sentido mas libre del horario nocturno, que la banda sonora ayudara a esa sensación de flotar.

 

 

Aunque sentido artístico-estético de la muestra es muy claro, también se aprecia una interesante conjunción (o articulación) con tu trabajo como documentalista y como fotoperiodista. ¿Esta conexión tiene que ver con la capacidad y técnica de observación, de aceptar y dejarse llevar por el flujo temporal que determina la observación de animales en sus contextos naturales? ¿Hay algún punto de contacto entre la observación del comportamiento humano y el animal?

MC: Bueno, supongo que sí, aunque yo no siempre sea consciente en el momento de la toma. Hay una continuidad entre el trabajo periodístico y la filmación de fauna, ya que en ambos casos uno no puede intervenir mucho y tiene que trabajar con la luz que haya, el fondo que tengamos y siguiendo a los actores en vez de guiándolos. En ambos casos está el saber ver y contar la historia que va surgiendo sola, que uno no puede dirigir, pero que puede registrar de una manera tal que se crea la historia sobre la marcha, se va escribiendo el guión conforme se aprieta el botón de REC. Y con las fotos es similar. Uno puede intuir que se va a generar algo interesante en un ensayo de música, en una esquina con un farol o en una peluquería. Pero en qué momento o dónde va a ser el mejor ángulo, eso va a surgir ahí mismo. Hay que ver y reaccionar. Y dejarse llevar, pero tomar decisiones, donde me pongo, me agacho, saco las fotos en contra de la luz…Y ver venir ese momento en que de alguna forma se genera esa metáfora y un vendedor de globos pasa a ser una visión de lo fantástico a nivel más general, sin importar el nombre, o en que calle sacaste la foto o si era domingo. Por un instante, y para siempre, la imagen genera esa puerta a otro lado y el hombre pasó a formar parte de un significado totalmente distinto de la circunstancia que lo genera. Eso es para mi la magia de esto.

 

Si este material fotográfico lo plasmaras en un fotolibro o en una exposición tradicional, ¿tendría otras características narrativas, otros tratamientos del color, el grano, las correlaciones entre luces y sombras?

MC: De hecho, ahora estoy tratando de llevar este material a un fotolibro, veremos si se consiguen los fondos. Mi idea es igual aportar lo musical a través de un código QR en el libro, que dispare esa banda. Soy bastante tradicional en cuanto al diseño, me gusta que se deje hablar al personaje central, que son las fotos, que haya un diseño elegante, que apoye, que potencie, pero que no distraiga de lo que es el elemento principal. Tal vez haya otros juegos narrativos, porque uno en el libro puede volver la página atrás y ver la foto anterior, ver cómo se vincula una con otra de una manera mas continua. Pero lo que tengo claro es que mi idea es hacer un libro-objeto. Que, al ser un libro de una manifestación artística, sea un objeto de arte en si mismo. Que pudiera tenerse en la biblioteca o exhibirse en una vitrina.

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