Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
economía |

volatilidad

Petróleo, guerra y tasas altas: una advertencia para Uruguay sobre la importancia de su soberanía energética

Para Uruguay, que importa el petróleo que consume, un aumento persistente del precio internacional del crudo encarece la factura energética.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

La economía mundial vuelve a entrar en una zona de fuerte incertidumbre. La escalada del conflicto en Medio Oriente, el aumento del precio del petróleo, las presiones inflacionarias y la suba de los rendimientos de los bonos estadounidenses están configurando un escenario que puede tener consecuencias importantes para países pequeños y abiertos como Uruguay. Pero también vuelve a poner sobre la mesa una discusión estratégica: qué significa depender del exterior para acceder a bienes esenciales y qué papel cumplen las empresas públicas.

Para Uruguay, que importa el petróleo que consume, esta situación tiene efectos directos. Un aumento persistente del precio internacional del crudo encarece la factura energética y genera presiones sobre los costos internos. Combustibles más caros impactan sobre el transporte, la producción agropecuaria, la industria, la logística y, finalmente, sobre los precios que pagan los hogares.

Este escenario internacional obliga a mirar con otra perspectiva la discusión sobre Ancap y la refinería de La Teja. En los últimos años se ha planteado desde distintos ámbitos la posibilidad de abandonar la refinación y pasar a importar directamente los combustibles terminados.

El argumento suele presentarse fundamentalmente como una cuestión de costos: si en determinados momentos resulta más barato comprar gasolina o gasoil refinados en el exterior que producirlos en Uruguay, ¿para qué mantener una refinería?

Política energética

El problema es que una política energética nacional no puede analizarse únicamente comparando el precio de importación de hoy con el costo de refinación de hoy. La energía es un insumo estratégico para el funcionamiento de todo el país y las decisiones sobre ella deben incorporar seguridad de abastecimiento, capacidad logística, vulnerabilidad externa, estabilidad de precios y capacidad de respuesta frente a crisis internacionales.

Defender Ancap tampoco significa sostener que todo debe permanecer igual. Una empresa pública estratégica debe mejorar su eficiencia, incorporar tecnología, reducir costos, transparentar su gestión e invertir pensando en la transformación energética que atraviesa el mundo.

Ancap permite que el país conserve conocimiento técnico, infraestructura, almacenamiento, logística y capacidad industrial vinculada a una actividad esencial. La refinería de La Teja debe analizarse dentro de ese sistema y no exclusivamente como una unidad productiva aislada.

Experiencia internacional

La experiencia internacional demuestra además que los mercados globales funcionan razonablemente bien hasta que aparecen las crisis. Guerras, pandemias, bloqueos comerciales, interrupciones logísticas o conflictos geopolíticos pueden modificar en cuestión de semanas las condiciones de abastecimiento que parecían garantizadas.

La pregunta, entonces, no debería ser solamente cuánto cuesta refinar hoy. También debería ser cuánto vale para Uruguay conservar capacidad de respuesta cuando el escenario internacional cambia abruptamente.

La crisis energética aparece además en un momento financiero complejo. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años se acercó al 4,8%, reflejando el temor de los mercados a que el aumento del petróleo vuelva a alimentar la inflación y obligue a la Reserva Federal a mantener las tasas elevadas durante más tiempo.

Esto importa mucho para Uruguay. Estados Unidos establece, en buena medida, el piso del costo financiero internacional. Si los bonos estadounidenses ofrecen rendimientos mayores, los países emergentes tienen que ofrecer condiciones más atractivas para conseguir financiamiento. También puede fortalecerse el dólar y producirse una reasignación de capitales hacia activos considerados más seguros.

El problema central es la combinación de factores. Un petróleo persistentemente elevado puede generar inflación. Una inflación mayor puede retrasar la reducción de las tasas internacionales. Tasas más altas encarecen el crédito y la deuda. Y un financiamiento más costoso termina afectando la inversión y el crecimiento.

Para Uruguay, esto puede llegar por diferentes canales: una factura petrolera mayor, presiones sobre los combustibles y los costos productivos, condiciones financieras internacionales menos favorables y un menor dinamismo de la economía mundial y regional.

Empresas públicas

Uruguay construyó durante décadas empresas públicas en áreas que son fundamentales para su funcionamiento: energía, combustibles, agua y telecomunicaciones. UTE, Ancap, OSE y Antel no son solamente empresas que venden servicios. Constituyen parte de la infraestructura económica sobre la que funciona el país productivo.

Eso no significa justificar ineficiencias ni renunciar a transformarlas. Significa entender que existen sectores donde las decisiones tienen consecuencias que van mucho más allá del resultado financiero anual de una empresa.

La transición energética, además, obliga a pensar el futuro de Ancap y de La Teja con una mirada de largo plazo. Uruguay debe reducir progresivamente su dependencia de los combustibles fósiles, profundizar la electrificación, desarrollar nuevas fuentes de energía y aprovechar oportunidades vinculadas a combustibles de bajas emisiones e hidrógeno. Pero la transición debe fortalecer la soberanía energética del país, no sustituir una dependencia por otra.

Una discusión que Uruguay debería dar mirando el mundo

La crisis actual vuelve a mostrar que aquello que parece innecesario durante períodos de estabilidad puede volverse estratégico cuando llega una emergencia. El mercado internacional puede ofrecer combustibles a precios competitivos durante años y cambiar radicalmente en cuestión de días frente a una guerra, una interrupción logística o una disputa entre grandes potencias.

Por eso, antes de plantear que Uruguay no necesita refinar combustibles o que debería desprenderse de determinadas capacidades públicas, es necesario incorporar todos los costos y todos los riesgos.

Temas