Blanca Rodríguez: "¿Para qué sirve y dónde está realmente el poder?"
Entrevistada por Caras y Caretas, la senadora Blanca Rodríguez reflexionó sobre su paso del periodismo a la política, el sentido del poder, la violencia de género y las deudas en materia de derechos.
Durante más de tres décadas, la imagen de Blanca Rodríguez estuvo asociada a la pausa justa, a la palabra medida y a la responsabilidad de narrar el país cada noche. Desde el estudio de Subrayado, en Canal 10, atravesó crisis políticas, emergencias sociales, cambios culturales y generaciones enteras de televidentes que crecieron con su voz y claridad como referencia informativa. Para buena parte de la audiencia fue una garantía de sobriedad en tiempos de estridencia.
El cierre de esa etapa en 2024 significó el fin de un ciclo histórico en la televisión uruguaya. Pero no implicó un retiro del espacio público. Por el contrario, abrió otro escenario. Convocada por José Mujica, se integró al Frente Amplio y asumió en 2025 una banca en el Senado. Esa transición pudo causar sorpresa pero no desconfianza. Blanca trasladó al Parlamento una trayectoria construida sobre la defensa de la verdad, la responsabilidad en el uso de la palabra y la convicción de que el poder solo tiene sentido si transforma la vida de las personas.
Registrate gratis para seguir leyendo esta nota
Accedé a contenido exclusivo y recibí nuestra newsletter diaria con análisis y noticias destacadas.
Suscribite desde UYU $215 por mes
Accedé sin límites a todas las notas, columnas de opinión y análisis exclusivos. Disfruta de beneficios exclusivos y eventos especiales
La democracia exige información rigurosa, ética pública y una mirada crítica sobre las estructuras de poder que todavía, en muchos aspectos, conservan códigos masculinos. Blanca Rodríguez transita esta nueva etapa con la misma serenidad con la que durante años dio las noticias, aunque ahora el desafío sea otro, el de incidir directamente en la realidad y no solo contarla.
Hace poco culminó una gran etapa en su vida profesional. ¿Cómo puede describir esos últimos años en los que se desempeñó como periodista?
Los viví como los anteriores, o sea, con el mismo entusiasmo, con el mismo compromiso.
Yo trabajaba en Canal 10 en la conducción del noticiero y también tenía un programa de radio, Más temprano que tarde, en el Espectador, donde hacíamos entrevistas de todo tipo, además del noticiero.
Y la verdad es que yo siempre disfruté muchísimo el trabajo en el periodismo; me comprometí muchísimo también con eso y sentí, durante casi 40 años en la conducción del noticiero, la cercanía de la gente, el calor de la gente, porque en definitiva ese apoyo es clave para que uno pueda continuar.
Sabemos que en esta profesión a veces mandan los números del rating, y eso también es importante, porque, más allá de que a veces el rating no premie a las mejores cosas, aquí había un equipo que trabajaba muy bien; teníamos también el apoyo de la audiencia y, bueno, un equipo de profesionales de primer nivel, de amigos de toda la vida. Canal 10 es mi casa, para mí sigue siéndolo.
Así que fue un período de mi vida precioso, que atesoro, en el que todo lo que viví fue importante, fue crecimiento, fue aprender. Entré muy, muy joven y tuve siempre una gran avidez por saber; me interesa todo, cada vez que me preguntan qué me interesa, digo: todo me interesa, pero sobre todo siempre he tenido una inclinación por todo lo vinculado a la cultura. Yo soy profesora de literatura, entonces, digamos que todo lo que tiene que ver con el mundo de la cultura y también con el mundo de la educación me interesa especialmente, y lo he abordado a lo largo de mi vida muchísimo. Y ahora, en mi vida política, también estoy tratando de abocarme a esas cosas y, sobre todo, al tema de la infancia.
¿Qué herramientas le brindó el periodismo que otros políticos quizá no tienen?
Creo que es conocer exactamente cómo funcionan los medios de comunicación masivos por dentro, conocer cómo funciona todo lo que tiene que ver con el proceso de selección de la información, el menú de un noticiero. De hecho, desde una perspectiva absolutamente profesional, por lo menos eso es lo que nosotros hacíamos. Y ese conocimiento para mí ha sido muy importante también.
Desde ese lugar conocí a la gran mayoría de los políticos que están trabajando hoy. Los conocí porque conversé con ellos o porque los vi en acción, porque conocí sus proyectos, porque la política hace parte de la vida de los periodistas, más aún de los periodistas que trabajábamos la información en un noticiero.
Creo que me dio un conocimiento. A veces veo que hay opiniones, que se dicen cosas o que se planifica para que los medios digan o hagan, y en realidad yo, que los conozco desde adentro, puedo darme cuenta de que hay cosas que son así o cosas que no son así. Yo creo que eso es importante.
Y también el peso que tiene decir una cosa en un medio masivo de comunicación, el peso que hay que medir en términos constructivos. Yo tengo que hacer uso de un micrófono para construir; tener ese privilegio que tuvimos algunos y que tienen periodistas y que tienen políticos, de utilizar un micrófono, ese privilegio tiene que estar cargado de responsabilidad democrática y republicana, en términos de que lo que allí se dice tiene que ser constructivo, tiene que ser verdadero y tiene que tener como finalidad darles elementos a quienes nos están escuchando, a quienes nos están mirando, para que se formen su propia opinión sobre las cosas.
El tema de la verdad, ya lo dijo Aristóteles, es clave en la sociedad; lo era en el mundo griego y lo es hoy. El tema de decir la verdad, de informar la verdad, de no manipular la verdad, es clave en el trabajo periodístico y es clave, obviamente, en el trabajo de los medios y es clave en la política.
Blanca Rodríguez
Armando Sartorotti/FocoUy
¿Cómo fue ese tránsito del periodismo a la política? Se dice muy fácilmente, pero detrás debe haber cierta complejidad. ¿Cómo lo vivió?
Yo estaba cerrando, por decisión propia, mi etapa. Lo habíamos hablado ya con las autoridades del canal. Me plantearon seguir un tiempo más; bueno, seguí un tiempo más. Y después llegó un momento en que yo ya tenía la decisión de irme del canal y, bueno, en ese ínterin apareció la posibilidad de trabajar en política, en una propuesta concreta de José Mujica, que supo de mi decisión de dejar la televisión. Tuvimos varias conversaciones sobre el tema. Yo no estaba muy convencida al principio pero me explicó una realidad en la cual me mostró el aporte que yo le podía hacer a través de la política a la sociedad, era importante.
Yo tengo la convicción de que la política es la mejor herramienta para transformar la sociedad; el tema es que se use para eso. De alguna manera, en esas conversaciones con Pepe, lo que él trató de plantearme era que había un lugar para ese aporte que yo podía hacer. En esas conversaciones surgió entonces la decisión de hacerlo.
¿Cómo recibió su familia esta decisión?
Bueno, como ha recibido todas, o sea, en el marco de conversaciones y de diálogos en los que pido parecer. Yo tengo hijos grandes, autónomos, entonces su planteo fue apoyar con mucho entusiasmo este paso mío, más allá de que ya les venía tocando, en esta nueva realidad de las redes sociales tóxicas, en la que algunas personas vuelcan todos sus resentimientos y frustraciones, vivir situaciones que tenían como objetivo pegarle a la madre y no a ellos.
Y ahora, en la política también, y mucho más en una realidad en la que yo creo que el Uruguay está mostrando, en ese sentido, cierto deterioro de la calidad del relacionamiento. Las redes sociales se están utilizando como un ámbito de acusaciones falsas, de denuncias falsas, y no importa si son falsas o verdaderas; y si después se aclara que son falsas, a las familias de muchos de nosotros les ha tocado vivir esas situaciones enojosas en mi caso ya les tocaba antes, pero se endureció mucho más después de esta decisión, porque algunos creen que esa es la forma de combatir en una democracia a quienes piensan distinto, y bueno, digamos que también anticipando que para ellos no sería fácil.
Y también con este acuerdo: pase lo que pase, yo nunca voy a utilizar a los hijos de los demás para descalificarlos, nunca. Tendré diferencias ideológicas, tendré diferencias de pensamiento; yo nunca voy a ir contra la persona, mucho menos usar a sus hijos. Esa cobardía que sí cometen algunos, ni yo ni mis hijos la vamos a hacer nunca, porque queremos un mejor Uruguay y una mejor sociedad.
Blanca, ahora que tiene la posibilidad de participar directamente en la política y está en el Parlamento, ¿qué cambió en su manera de mirar el poder?
Siempre tuve una mirada sobre el poder muy atenta, en términos de quién tiene realmente el poder.
Digamos que ya estando en un medio de comunicación, con el nivel de seguimiento que habíamos logrado y que tiene Subrayado, ya eso podía significar para mucha gente que se tenía poder. Estar en el Parlamento también puede significar para mucha gente que se tiene poder.
El tema es para qué sirve y dónde está realmente el poder. Poder: es cambiar la vida de la gente. Si yo tengo el poder de hacer un proyecto de ley, pero eso en los hechos no ocurre, el poder es relativo entonces. En realidad no tengo una mirada de sospecha sobre el poder, pero sí tengo una mirada que relativiza ese poder. Hoy el poder está en muchos lados, en muchos casos muy lejanos a las posibilidades y capacidades que nosotros tenemos.
De todas formas, yo creo que uno debe, desde su lugar y desde el espacio que ocupa, hacer lo posible. Nosotros aquí podemos construir proyectos y legislaciones que pueden ayudar a cambiar la vida de la gente, uno después lo que tiene que hacer también es informar mucho a la gente para que se empodere, para que reivindique sus derechos, y al mismo tiempo hacer que, desde donde se tienen que ejecutar esas leyes, se ejecuten, se controlen y se cumplan. En realidad es un entramado de poderes que pueden hacer que la vida de la gente cambie. Pero hay gente que cree que tiene mucho más poder del que en realidad tiene.
¿Tiene la impresión de que ese “poder” sigue teniendo códigos masculinos en Uruguay?
Sí, totalmente.
¿Y qué podemos hacer las mujeres para ocupar esos roles?
Primero, no funcionar como hombres; o sea, no tenemos que ejercer el poder como lo ejercen los hombres, no tenemos que tratar de parecernos a ellos, porque eso es lo que veo que ocurre en algunos casos. No se puede funcionar como un hombre más cuando se es mujer. No tenemos porqué hacer el ejercicio del poder y el funcionamiento como un hombre; primera cosa, lo tenemos que ejercer como lo que somos nosotras, como lo que creemos y cómo lo queremos.
Que haya una construcción histórica que reivindica un estilo de hacer política y de ejercer el poder no quiere decir que eso es lo que tenemos que hacer nosotras ni que sea lo que hay que hacer toda la vida.
Yo creo que las mujeres estamos dando, en ese sentido, pasos muy importantes que no son fáciles, y menos en estos lugares que no son fáciles. Hay un estilo muy fuerte de conducción en muchos casos, o de argumentación violenta, que se traslada mucho más cuando se trata de una mujer, con una buena carga de misoginia.
Las mujeres tenemos que primero defendernos como mujeres para recién después poder instalar nuestra capacidad de hacer cosas, porque siempre hay como una primera tendencia a descalificar por el solo hecho de ser mujeres.
Entonces yo creo que las mujeres tenemos que ejercer el poder como lo que somos, desde el lugar que tenemos, con las convicciones que tenemos, sin imitar a los hombres; al contrario, distanciándonos de esa manera de ejercer el poder que han tenido tradicionalmente y que no ha traído los logros y los beneficios que creemos. Creo que hay compañeros que son, en ese sentido, muy conscientes y otros absolutamente no.
Entonces yo creo que lo que tenemos que hacer es estar atentas, no desaprovechar los lugares, no perder tiempo en discusiones banales, no entrar en algunas coartadas que ponen para utilizar a las mujeres. Si resulta que hay una mujer en algunos lados, eso no significa que las cosas se estén haciendo como una mujer quiere o distinto a como se estarían haciendo sin ella.
Entonces también creo que hay que estar muy atentas, ser muy agudas y estar muy dispuestas a ser solidarias. Las mujeres tenemos que ser muy solidarias entre nosotras, abrir puertas para otras mujeres, pero también tenemos que pensar que debemos capacitarnos mucho para llegar a los lugares. Eso no hay que dejarlo de lado nunca, la capacitación permanente, pero no por el hecho de tener que competir, sino porque es lo mejor, es lo mejor para la política, es lo mejor para el periodismo, es lo mejor para la educación, para el lugar en el que las mujeres también se destaquen por su alta capacitación.
Blanca Rodríguez (2)
Gastón Britos/FocoUy
¿Qué proyectos de ley se han presentado durante el último año en el Parlamento que estén vinculados con los derechos de las mujeres?
Hay varios que están mostrando un avance en el reconocimiento formal de derechos a las mujeres. Hay, en materia de violencia, toda una serie de dispositivos generados precisamente para la denuncia, pero también para acompañar a las mujeres.
Estamos intentando reactivar el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, porque es claro que las mujeres son quienes se ocupan de los cuidados, de los ancianos, de los niños, de la casa, de la vida de las personas, y eso les limita su posibilidad de estudiar, su posibilidad de trabajar, de tener autonomía, de realizarse. En el gobierno anterior el sistema de cuidados quedó absolutamente relegado y entonces nosotros estamos nuevamente tratando de generar espacios de cuidados que les permitan a las mujeres ocupar otros lugares. Y en ese sentido, extender el doble horario en las escuelas les va a permitir a las mujeres tener otro tiempo para su desarrollo.
En materia de derechos sexuales y reproductivos se ha avanzado muchísimo en este presupuesto. Se incorporó la canasta menstrual para niñas, adolescentes y mujeres, para que esa circunstancia que vivimos las mujeres no sea, como estaba pasando, un impedimento para que muchas niñas y adolescentes concurran a clase porque no tenían manera de poder atender su circunstancia de estar menstruando. No será todo lo que se necesita, pero es un paso que sigue adelante el poder reconocer que esa situación, en muchos casos, es un limitante. Y yo sé que hay mujeres que dicen: “Ah, bueno, yo pasé por eso y a mí nadie me ayudó”. Bueno, también en el caso de esas mujeres, sus abuelas no votaban; no tiene nada que ver. Estamos en otros tiempos y estamos en la necesidad justamente de resolver las situaciones que pueden limitar, sobre todo, a las mujeres pobres, a las niñas pobres, a las mujeres migrantes.
También tenemos un reciente informe de ONU Mujeres que muestra que ningún país del mundo es del todo paritario. Pero bueno, nosotros estamos intentando salir de los distintos rezagos. Yo creo que la violencia es uno de los temas de mayor rezago y, en ese sentido, también se está trabajando en nuestro país. Se logró introducir el agravante de femicidio; se va a trabajar en una línea parecida para la violencia vicaria; se va a trabajar en la no prescripción de los delitos sexuales, en todo lo que tiene que ver también con la posibilidad, a nivel de la justicia, de tratar los distintos casos. Por ejemplo, en el último presupuesto se crearon dos juzgados letrados de primera instancia del interior que van a tener competencia especializada en materia de violencia hacia las mujeres basada en género, porque estamos convencidos de que la violencia es, en este momento, una de las principales situaciones que viven las mujeres en nuestro país. Si tenemos en cuenta el dato de 2025 del Ministerio del Interior, el informe revela que casi 7 de cada 10 mujeres fueron asesinadas en contextos de violencia basada en género. El año con mayor frecuencia de femicidio fue 2021 y, en la mayoría de los casos, había denuncias previas; o sea, había tentativas y había denuncias. Obviamente no estamos teniendo los mecanismos que funcionen; pese a esta alerta temprana que muchas veces hacen las mujeres, no estamos teniendo mecanismos de respuesta que sean oportunos.
Y en este dato del Ministerio del Interior, en 2025 hubo una denuncia por violencia doméstica cada 12 minutos; o sea, 117 denuncias de violencia doméstica que incluyen diversas formas de violencia de género por día, 117 denuncias por día.
Entonces atender esta situación es algo que está contemplado en algunos de los proyectos que llevamos adelante. También, por ejemplo, se está trabajando —no por proyecto mío, sino de varios compañeros— en una iniciativa que contemple todas las omisiones que cometen los padres con la pensión alimenticia, muchas mujeres que tienen esos problemas, porque a veces se transforma en una forma de violencia vicaria; o sea, se usa a los hijos para castigar a la madre también en ese sentido. No se les pasa la pensión alimenticia a los hijos para castigar a la madre y eso es una estafa a los hijos; se está estafando a los hijos al no pasarles lo que les corresponde.
Entonces hay distintas variables que atentan contra que las mujeres puedan tener su espacio, su lugar, gozar de sus derechos. Entonces la idea es trabajar en esa línea.
Tenemos una bancada de mujeres muy comprometida con estos temas, precisamente para mejorar la calidad de vida de las mujeres.
¿Qué mensaje le gustaría dar a la mujer uruguaya a propósito de una jornada tan relevante para nosotras como el 8 de marzo?
Lo primero que me gustaría decirles es que somos la mitad de la humanidad y que, por lo tanto, tenemos que ser escuchadas. Tenemos derechos, tenemos que reivindicarlos sin temor.
No tenemos que caer en fáciles coartadas que hacen creer que nos están dando derechos que no nos están dando. Tenemos que tener claridad en la conquista de derechos, claridad en la reivindicación de los derechos, pero primero un gran conocimiento de los derechos.
Para eso tenemos que trabajar mucho en la divulgación de los derechos de las mujeres, que tenemos la posibilidad de hacerlo, debemos contarle a la gente qué derechos tiene: que tiene un día libre para hacerse el Papanicolau, que se lo tienen que pagar, ese tipo de cosas. Por ejemplo, hay mujeres que no lo saben o a las que se les retacea, la licencia a la que tienen derecho el padre y la madre por el nacimiento de un niño.
Todos esos derechos nosotros tenemos la obligación de divulgarlos, de conocerlos, de reivindicarlos y, sobre todo, de acompañar al resto de las mujeres. Hay mujeres que están en una situación de mucha vulnerabilidad.
Por lo tanto, yo sobre todo hablaría de la necesidad de la solidaridad entre las mujeres, de la sororidad entre las mujeres como una condición clave para que podamos reivindicar los derechos y mejorar la calidad de vida de todos y, sobre todo, de las niñas.